jueves, 20 de abril de 2017

Presentación del Libro Pingüinos en París (Bajo Dos Tricolores) en la Librería Muga de Madrid


Jordi Siracusa, autor del libro presentado hoy en Madrid, posando con su obra, que va ya por la segunda edición, en el interior de la Librería Muga, pocos minutos antes del comienzo del acto.

Hoy 20 de Abril de 2017 ha tenido lugar a las 19:30 h de la tarde la presentación en Madrid del libro Pingüinos en París (Bajo Dos Tricolores) en la Librería Muga, un acto muy emotivo que ha contado con la presencia de Jordi Siracusa — autor de la obra — , Evelyn Mesquida — autora del prólogo y la mujer que rescató del olvido la auténtica realidad ocultada por la historia oficial de estos aproximadamente 150 republicanos españoles que encuadrados en la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre del General Leclerc fueron los primeros en entrar en París el 24 de agosto de 1944 (cuando la ciudad estaba todavía en manos de 20.000 soldados y oficiales alemanes armados, que no se sabía como iban a reaccionar, además de que Hítler había ordenado dinamitar los edificios públicos más importantes de París, todos los puentes sobre el río Sena y toda la red de agua ) y liberar la ciudad, en audacísima incursión que iniciaron en la Porte d´Italie y les llevó hasta el Ayuntamiento de la capital francesa, en cuya plaza el semioruga español de La Nueve que llevaba por nombre Ebro abrió fuego contra un nutrido grupo de soldados alemanes y varias posiciones defensivas de ametralladoras ubicadas en las inmediaciones de la puerta principal del Ayuntamiento, tras lo cual los soldados españoles de La Nueve con su jefe Raymond Dronne al frente avanzaron rápidamente hacia la comandancia del general alemán Dietrich von Choltitz para exigir su rendición, tomando por asalto durante su marcha la Cámara de los Diputados, el Hotel Majestic y la Plaza de la Concordia, en fulgurante avance que sorprendió a la guarnición alemana e hizo dudar a von Choltitz, que desobedeció las órdenes de Hítler de volar las zonas más importantes de la París y se vió forzado a firmar la capitulación a las 15:30 h de la tarde del 25 de agosto de 1944, un día antes de la entrada triunfal de las tropas aliadas en la ciudad.

Jordi Siracusa hablando al muy numeroso público asistente que acudió en persona para conocer los pormenores de esta singular obra, que aunque conceptualmente pertenece al género de la novela histórica, posee un riquísimo contenido de naturaleza ecléctica con profusión de datos de tipo histórico, descripción de personajes reales que tuvieron relevancia durante aquellos años, notable precisión geográfica y riqueza de detalles de los lugares mencionados, jugosas anécdotas que presidieron con frecuencia el devenir de La Nueve, vicisitudes durante la Segunda Guerra Mundial, análisis de las circunstancias previas acontecidas durante la Guerra Civil Española 1936-1939 y sus fases que forjaron a los españoles de 16 y 17 años que posteriormente formarían La Nueve — y fruto de cuatro años de trabajo intensivo de recopilación de datos, consulta en las más diversas fuentes, conversaciones con supervivientes de la unidad y familiares, viajes particulares a todos y cada uno de los lugares por donde evolucionó La Nueve tanto en París como en otras zonas de Francia y Alemania, consulta de archivos, etc.

Un ímprobo esfuerzo que ha desembocado en este muy peculiar libro hecho sobre todo con el corazón y el deseo de insistir en la ruta abierta en 2008 por Evelyn Mesquida con su obra La Nueve. Los Españoles que Liberaron París y en la que la escritora española que fue veinte años corresponsal de la Revista Tiempo en París desveló por primera vez un secreto que había permanecido oculto durante sesenta y cuatro años.


Evelyn Mesquida, invitada de honor de la presentación del libro Pingüinos en Madrid (Bajo Dos Tricolores) hablando al numeroso público asistente sobre sus diez años de investigación que se iniciaron en 1998 y tuvieron como resultado el descubrimiento y puesta en valor en 2008 con su libro La Nueve: Los Españoles que Liberaron París de la gesta de unos republicanos españoles que fueron los primeros en entrar en París el 24 de Agosto de 1944 y quienes realmente liberaron la ciudad y consiguieron la rendición de las tropas alemanas que la defendían, un hecho que fue intencionadamente ocultado durante casi setenta años, hasta que los hallazgos realizados por esta gran periodista tras un enorme esfuerzo de investigación desde 1998, el testimonio de siete supervivientes de La Nueve (más otros dos pertenecientes a otra compañía, pero que iban siempre con ellos) con los que consiguió hablar y cuyos valiosísimos testimonios pudo recabar, la pléyade de pruebas irrefutables de todo tipo, la información aportada por españoles familiares de combatientes de La Nueve y residentes mayormente en Francia y la opinión pública francesa que finalmente se solidarizó con la gesta de estos hombres, su sufrimiento en dos guerras y su posterior ostracismo, obligaron a que el Presidente de Francia François Hollande proclamara en un discurso televisado a todo el país el 25 de agosto de 2014, durante la celebración del 68º aniversario de la Liberación de la capital francesa, que los primeros soldados de la Francia Libre que entraron en París y quienes realmente liberaron la ciudad el 24 de agosto de 1944 fueron los españoles de La Nueve ( 9ª Compañía de la Segunda División Blindada de la Francia Libre del general Leclerc).


Jordi Siracusa y Evelyn Mesquida explicando con todo lujo de detalles y conocimiento las peripecias, los permanentes contextos de necesidad, la presencia constante de la muerte, el cúmulo de situaciones excepcionales, el valor sin límites de los soldados españoles de La Nueve (unidad que siempre se caracterizó por su altísimo porcentaje de bajas en cada batalla donde siempre estaban en primera línea de fuego), los constantes actos heroicos de compañerismo, la admirable entereza ante la adversidad de estos hombres que habían sido derrotados durante la Guerra Civil Española y tuvieron el coraje de seguir luchando en otros frentes contra el Fascismo durante seis años más, las cartas escritas por los españoles de La Nueve a sus familiares desde Pocklington (Inglaterra), vestidos por circunstancias con uniformes americanos y donde aguardaban su turno para llegar en barco a Normandía, la contemplación una vez en Utah Beach el 1 de agosto de 1944 de las lanchas de desembarco hundidas por la artillería alemana, los nidos de ametralladoras germanas destruidos por los zapadores, los paisajes asolados por la guerra y repletos de granjas destruidas, poblaciones arrasadas, ruinas por doquier, los capotes de invierno que en pleno estío llevaban algunos soldados alemanes prisioneros ante la incertidumbre de dónde pasarían el siguiente invierno, los vítores y aplausos con que les recibían las mujeres, niños y ancianos de los pueblos que atravesaba La Nueve en su marcha a través de Francia, los ataques desde corta distancia con bazookas a Panzers alemanes en Avranches en peligrosísima lucha callejera y subsiguiente combate de los semiorugas Brunete, Belchite, Guadalajara, Santander y Amiral Buiza frente a los blindados alemanes, la captura de los puentes del río Sarthe y la gran emoción al conquistar Alençon, el modo en que los muy experimentados integrantes de La Nueve eran capaces de "oler" la artillería ligera alemana camuflada entre las casas de los pueblos, la lucha sin cuartel contra unidades acorazadas SS de élite en la zona de Écouché, la inefable puntería de Cariño López, el mítico artillero de la división que conseguía destruir carros de combate germanos en las circunstancias más extremas, los duros años de olvido y lucha por la integración en la sociedad francesa tras finalizar la Segunda Guerra Mundial cuando los españoles de La Nueve tuvieron que sufrir mucho, trabajando en todo tipo de empleos, con gran dignidad, para sacar a sus familias adelante, que aprendieran un nuevo idioma y poder garantizarles un futuro mejor, etc.

Todo ello catalizó exponencialmente un gran interés y un muy respetuoso silencio, ciertamente sepulcral, por parte de la totalidad de los asistentes a esta presentación, en medio de una atmósfera que de modo creciente impregnó la sala de recuerdos inolvidables y una muy profunda intensidad emocional no exenta de dramatismo, con el colofón de la gran alegría por haberse conseguido el reconocimiento internacional de esta insólita epopeya realizada por combatientes españoles hace ya 73 años y que estuvo a punto de caer en el olvido.


Este fue el momento de inflexión de la presentación y donde los sentimientos y pasiones alcanzaron sus cotas más cenitales.

Evelyn Mesquida, máxima experta mundial en el tema, muestra una fotografía de La Nueve hecha en Pocklington (Inglaterra) en Junio de 1944 y en la que aparecen 81 españoles de los 150 que componían la unidad.

De repente, de modo involuntario, la cara de ambos escritores cambia por completo.

Evelyn Mesquida está a punto de llorar. Su semblante refleja claramente dolor y emoción a raudales, mientras el rostro de Jordi Siracusa aparece también presidido por un más que notable estremecimiento y profunda introspección.

Ambos conocen a la perfección el enorme trasfondo de tragedia que hay detrás de esta imagen, ya que de los 150 españoles que formaban la Novena Compañía de la 2ª División Blindada del General Leclerc cuando esta foto fue hecha, once meses después, el 5 de Mayo de 1945, tras participar en la captura del Nido del Águila de Hitler en Berchtesgaden en coordinación con la Compañía Easy de la 101 División Aerotransportada de Estados Unidos, La Nueve tuvo todo ese tiempo casi un 90% de bajas, con un total de 35 muertos y 97 heridos (la mayoría graves), por lo que únicamente 16 de ellos pudieron seguir luchando.

Unos hombres que seis años antes habían sufrido en Francia la enorme humilllación de ser internados en campos de concentración tras luchar durante casi tres años contra las tropas franquistas durante la Guerra Civil Española, en vez de ser tratados dignamente y con el respeto que merecían.

Asimismo, saben que del total de combatientes españoles de La Nueve, a día de hoy ya sólo queda uno vivo.


Jordi Siracusa y el público asistente escuchan atentamente las palabras de Evelyn Mesquida durante una de las fases de la presentación, que se prolongó hasta las 21:45 h de la noche y contó además con la presencia de las escritoras Lucía de Vicente, Mari Carmen Aranda y el escritor David Verdejo.


Personas de todas las edades y profesiones se dieron cita en esta histórica presentación que resultó muy interesante y dejó muy buen sabor de boca en todos los presentes.


Jordi Siracusa feliz. Poder contar con Evelyn Mesquida durante este acto fue uno de los aspectos más memorables del mismo, sobre todo cuando la periodista relató detalles de las conversaciones que había mantenido durante años con los últimos supervivientes de La Nueve a los que pudo abrazar al final de sus vidas y los distintos eventos de reconocimiento organizados tanto en Francia como en España desde 2010.


La interacción entre público asistente y ambos escritores fue notable, con frecuentes preguntas de la más variada índole por parte del numeroso público asistente.

Aquí vemos a Jordi Siracusa contestando a una de ellas. El prolífico escritor, que ha ganado hasta la fecha catorce premios literarios y ha sido finalista de muchos otros, insistió en la trascendencia de que las vidas de los españoles republicanos de La Nueve adquieran el protagonismo que la historia oficial les había negado y el esfuerzo realizado con su libro buscando la mayor fidelidad posible a los hechos sin renunciar a la leyenda escrita con letras de oro por estos hombres.


Evelyn Mesquida, la periodista alicantina que tras 10 años de dura investigación tuvo éxito en su objetivo más importante: sacar a la luz y dar a conocer al mundo la realidad de los hechos y que fueron los combatientes republicanos españoles de La Nueve al mando del capitán Raymond Dronne, el comandante ex brigadista internacional Joseph Putz (que había luchado en la Guerra Civil Española) y el teniente Amado Granell Mesado los primeros que entraron en París el 24 de Agosto de 1944 y consiguieron la rendición del general von Choltitz y las tropas alemanas.


A ella corresponde el mérito histórico de haber logrado el esclarecimiento de dichas circunstancias y el reconocimiento mundial a unos españoles que pese a que la Guerra Civil Española había truncado sus vidas y fueron maltratados tras su huida a Francia en 1939, sufriendo innumerables penalidades en los campos de concentración franceses, tuvieron el coraje de seguir luchando en una unidad militar gala y lograr liberar París tras cuatro años de ocupación germana.


Jordi Siracusa hablando a los asistentes. Poseedor de un gran dominio del idioma español, tiene asimismo una gran experiencia en el trato directo con personas, fruto de sus diez años como director de hotel y 20 años como director comercial de una importante multinacional informática, además de haber sido asesor de dos presidentes autonómicos, aunque su gran pasión es la literatura y escribir libros en los que pone el alma.

Asimismo, ha sido durante años articulista en El Periódico de Aragón, El Aragonés y Otro Mundo es Posible, así como colaborador habitual de revistas con cuentos, relatos y artículos históricos.

Ha impartido también abundantes conferencias sobre diferentes temas culturales, históricos y sociales como La España del Siglo XIX, Poesía Romántica, La España Romántica,  José Martí, Miguel Hernández Perito y Poeta y otras.


Jordi Siracusa y Evelyn Mesquida firmando sus libros en el interior de la Librería Muga de Madrid, una vez finalizada la presentación.


El libro Pingüinos en París (Bajo Dos Tricolores) de Comuniter Editorial en la capital francesa con la Torre Eiffel visible al fondo.


Rafael Gómez, de 96 años, el último superviviente de La Nueve.


La Légion d´Honneur, máxima condecoración francesa, otorgada a Rafael Gómez en 2012, luce en su pecho junto con la bandera republicana y la insignia de la 2ª División Blindada de la Francia Libre del General Leclerc a la que pertenecía La Nueve.

Nacido en Roquetas de Mar (Almería) en 1921, fue movilizado en Barcelona en 1938 con tan sólo 17 años de edad, formando parte del cuerpo de carabineros, hasta que tuvo que huir a Francia en 1939, tras lo cual pasó cuatro meses en el campo de concentración de Barcarés y consiguió escapar a Orán (Argelia), donde se enroló en la 2ª Divisón del general Leclerc, con la que participó en abundantes combates en Francia (incluyendo la entrada en París el 24 de Agosto de 1944) y Alemania, siendo conductor del semioruga blindado M3  Guernica con cañón anticarro remolcado M1 norteamericano de 57 mm.

Tras la Segunda Guerra Mundial regresó a Argelia, trabajando como zapatero hasta 1955, año en que volvió a Francia y rehizo su vida junto a su esposa en la localidad francesa de Lingolsheim, muy próxima a Estrasburgo, donde continuó ejerciendo su profesión.

Es además poseedor de la Cruz de Guerra francesa, la Presidential Unit Citation de Estados Unidos y la Gran Medalla Vermeille del Ayuntamiento de París.

En el recuerdo, la memoria de otros destacados combatientes españoles de La Nueve como Luis Royo, Manuel Fernández, el sargento Garcés, el subteniente Elías, el soldado de 1ª Daniel Campos, el sargento Fábregas, el alférez Federico Moreno, el artillero Cariño López (percebeiro que murió en París sin poder cumplir el sueño de volver a su localidad natal en Galicia, y que cuando su hijo le decía para reconfortarle que allí ya se había extinguido el marisco, la respuesta era " Yo sé donde está " ), el teniente Amado Granell Mesado, el sargento Fermín Pujol, Víctor Lantes y muchos otros.

Hombres de una dimensión humana e histórica impresionante, ya que no eran militares, sino personas que luchaban por unos ideales y a quienes la vorágine de la guerra, primero en España y después en Francia y Alemania convirtió en soldados de primerísimo nivel que protagonizaron además algunas gestas impresionantes desde un punto de vista militar, especialmente los días 16 y 17 de agosto de 1944, cuando aguantaron durante dos días en la zona normanda de Écouché (Departamento de Orne, en el Distrito de Argentan, donde el 12 de agosto de 1944 ya habían hecho prisioneros a 130 soldados alemanes, algo que impresionó a las tropas norteamericanas del III Ejército del general George Patton) las embestidas de varias divisiones de élite del ejército alemán cuyos mandos poseían dilatada experiencia en el Frente Ruso y carros de combate Pzkw Tiger I y Panther V : parte de la División 1 SS Leibstandarte Adolf Hitler, la División SS Das Reich (Otto Baum), la 9ª División Panzer (Max Sperling), la 116ª División Panzer (Gerhard von Schwerin) y la 3ª División de Fallschirmjäger (Richard Schimpf), con la desventaja de que los cañones antitanque M1 de 57 mm que llevaban remolcados los semiorugas M3 con hombres españoles de la Nueve carecían en esos momentos de proyectiles perforantes, con lo que al poder utilizar sólo proyectiles de alto explosivo cuyo poder de penetración de blindaje era de únicamente 50 mm a 100 metros (ineficaz contra la gruesa coraza frontal de 100 mm del  Tiger I Ausf. E y los 80 mm de blindaje de la zona delantera del Panther V Ausf. D), ello obligaba a los republicanos españoles de La Nueve a intentar reducir la distancia al máximo posible y asumir unos enormes niveles de riesgo para poder destruir dichos panzers alemanes, especialmente con tiros de flanco entre aproximadamente 120 m y 350 m, ya que la protección de la zona lateral del casco del Panther era de entre 40 y 50 mm y la de la zona lateral del Tiger I era de 60 mm, por lo que ambos eran más vulnerables en sus costados.

Esta resistencia por parte de La Nueve (que tendría una importancia destacada previa al cierre casi completo de la Bolsa de Falaise pocos días después) fue algo absolutamente increíble, ya que las dos divisiones SS acorazadas alemanas mencionadas (que aunque habían sido muy diezmadas por ataques aéreos aliados el 14 de agosto mientras acumulaban fuerzas en el bosque al norte de Alençon, conservaban operativo aproximadamente el 30% de su potencial bélico) habían formado parte del 1 SS Panzer Korps entre febrero y marzo de 1943 durante la Tercera Batalla de Kharkov al mando global de Paul Hausser y lanzadas por Erich von Manstein, con experimentadísimos oficiales como Fritz Witt (muerto en Venoix el 14 de Junio de 1944), Kurt Panzer Meyer, Joachim Peiper, Max Wünsche y otros, que habían reconquistado dicha ciudad en un devastador ataque tan sólo un año y cinco meses antes.

Un mes más tarde, el 13 de septiembre de 1944 la 2ª División de Leclerc (a la que pertenecía la Nueve) destruyó a la 112 Brigada Panzer alemana en Dompaire (región de Lorena, Departamento de Los Vosgos).

Y posteriormente, en noviembre de 1944, La Nueve libró muy duros combates en Bandonvilliers y Saverne (Departamento del Bajo Rhin, Alsacia) hasta conquistar Estrasburgo el 23 de noviembre de dicho año.

Finalmente, desde el momento en que La Nueve cruzó el río Rhin y penetró en territorio alemán, se vieron constantemente inmersos en permanente lucha a -22º C de temperatura frente a distintas unidades alemanas en su camino hacia Munich.

Todo ello da una idea del inmenso valor en el combate, convicción en sus ideas y capacidad de sufrimiento de estos republicanos españoles de La Nueve, que hicieron historia y merecían sin duda el broche de oro del reconocimiento a su epopeya y que su enorme talla humana forjada en circunstancias muy difíciles, sin la posibilidad de volver a su patria, a la que nunca dejaron de amar y siempre llevaron en el corazón, no cayera en el olvido.

Texto y Fotos: José Manuel Serrano Esparza