domingo, 21 de agosto de 2011

GERDA TARO USÓ DOS LEICAS DE 35 MM DISTINTAS CON OBJETIVOS DIFERENTES DESDE MEDIADOS DE FEBRERO DE 1937 HASTA SU MUERTE EL 26 DE JULIO DE DICHO AÑO

Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza.
ENGLISH VERSION

Tras una etapa inicial en la que Gerda Taro utilizó en España entre Agosto de 1936 y mediados de Febrero de 1937 una Old Standard Rolleiflex binocular de formato medio 6 x 6 cm con objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 no revestido (con la cual hizo sus fotografías en Barcelona, el frente de Aragón, Cerro Muriano, Espejo, Málaga y Almería), la fotoperiodista alemana de origen judío trabajó con una Leica II (Model D) lacada en negro con objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5 reconvertida a Leica III (Model F) desde mediados de Febrero de 1937 hasta su muerte el 26 de Julio de 1937 así como con la Leica III (Model F) cromada y objetivo Summar 5 cm f/2 de Robert Capa (que también había utilizado la Leica II Model D de Weisz, aún sin reconvertir, entre el 18 de Noviembre y el 5 de Diciembre de 1936 durante su primer viaje en solitario a Madrid enviado por Regards así como durante su breve estancia en la capital de España en Enero de 1936, enviado también por la misma revista francesa) desde el último día de Mayo de 1937 (ya que Bob había cambiado a una Zeiss Ikon Contax II con objetivo Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2 entre el 20-25 de Mayo de 1937, cuando pudo adquirir dicha cámara en París con dinero propio y un anticipo que le pagó Richard de Rochemond, Director de la serie documental cinematográfica The March of Time Europe y también de la delegación de Time Inc. en la capital francesa, a cambio de la publicación de sus fotos en Life) hasta su fallecimiento, simultaneando el uso de ambas cámaras a partir del 31 de Mayo de 1937, día en que Capa y Taro (que acababa de estar en Valencia) se encontraron en el puerto de Navacerrada, cerca de Segovia (Capa había tomado un avión en París el 27 de Mayo de 1937 para volver de nuevo a España, y había estado alojado en el Hotel Florida de Madrid entre la sobremesa del 27 de Mayo y el 30 de dicho mes.

Este descubrimiento, realizado por elrectanguloenlamano.blogspot.com ha sido fruto de dos años de investigación en los que desde finales de 2009, partimos de los importantes hallazgos realizados durante 2007 por Richard Whelan, máximo especialista en Robert Capa y Alfred Stieglitz de todos los tiempos e Irme Schaber, biógrafa de Gerda Taro y máxima experta mundial en la fotoperiodista alemana, lo cual complementamos con el reciente estudio durante el año 2011 de una de las fotografías de La Maleta Mexicana en la que aparece Gerda Taro a la derecha de una imagen obtenida por Capa en la Ciudad Universitaria de Madrid a mediados de Febrero de 1937, y que fue hallada por el ICP de Nueva York al abrir el contenido de La Maleta Mexicana, salvada en primera instancia por Chiki Weisz en 1939 y definitivamente por la cineasta y curator Trisha Ziff, cuyo hijo Julio entregó el tesoro fotográfico e histórico a Cornell Capa en muy emotivo acto el 19 de Diciembre de 2007, 68 años después de que su hermano huyera de Francia a Nueva York el 15 de Octubre de 1939 a bordo del barco Manhattan, y un año después de la muerte en 2006 en Ciudad de México, a la edad de 95 años, de Chiki Weisz, gran amigo de Capa desde la infancia, su hombre de confianza en cuarto oscuro en París y la persona que reveló la inmensa mayoría de los 4500 negativos de los 126 rollos de película incluídos en las tres cajas de la Maleta Mexicana.


En el excelente libro Gerda Taro ICP Steidl editado por Irme Schaber, Richard Whelan y Kristen Lubben (Associate Curator del ICP of New York) en 2007, comenzó a demostrarse claramente que el papel fotoperiodístico de Gerda Taro había sido más importante de lo que se pensaba y que había algunas fotos atribuídas durante décadas a Robert Capa que en realidad habían sido hechas por Taro, aunque en la parte trasera de las copias vintage aparecía con frecuencia el crédito Robert Capa debido a que desde un punto de vista comercial Capa y Taro trabajaban en equipo y habían acordado (a sugerencia de Taro, que se convirtió en buena medida en su promotora desde que comenzaron su relación) que las fotos llevarían el nombre de Robert Capa para vender más, por lo que las agencias Alliance Photo de París, Pix Incorporated de Nueva York y Black Star (representante en Estados Unidos de Alliance Photo) siguieron también con frecuencia dicha práctica, igualmente por razones puramente comerciales.

En dicho libro, Richard Whelan expresaba su convicción de que Gerda Taro había usado una Leica desde aproximadamente el 20 de Febrero de 1937. Tristemente, poco antes de que el libro fuese publicado, el Legendario Maestro Richard Whelan murió a finales de 2007.


Transcurrieron dos años, y en Octubre de 2009, pensamos que era necesario intentar averiguar el tipo exacto de cámara Leica y objetivo utilizado por Gerda Taro a partir del momento en que cambió de formato medio a formato 35 mm, para poder seguir en la medida de lo posible la estela fotoperiodística de Taro durante sus últimos cinco meses y medio de vida, sobre todo con respecto a su manera de hacer fotos, por lo que elrectanguloenlamano.blogspot.com emprendió una investigación que ha durado casi dos años y al final de la cual hemos podido descubrir que Gerda Taro utilizó no una Leica como se creía hasta ahora, sino dos diferentes, con objetivos también distintos.


El estudio intensivo durante finales de 2009, todo 2010 y los primeros meses de 2011 de muchas fotografías rectangulares hechas por Gerda Taro desde Mediados de Febrero de 1937 y los meses siguientes en la Ciudad Universitaria de Madrid, el área de la Estatua de La Cibeles, el Puente de Los Franceses, el Frente del Jarama, el Reclutamiento y Entrenamiento del Nuevo Ejército Popular en Valencia, el Funeral en Valencia del General Lukacks, Las Víctimas de Los Ataques Aéreos sobre Valencia, el Frente de Segovia, Trabajadores en una Fábrica de Municiones de Madrid, Dinamiteros en el Barrio de Carabanchel, la Granjuela, el Segundo Congreso Internacional para la Defensa de la Cultura en Valencia, Guadalajara y Madrid, y la Batalla de Brunete y que aparecen en la citada obra Gerda Taro ICP Steidl, así como el análisis durante 2011 de una de las 4500 fotografías de La Maleta Mexicana - salvada definitivamente por Trisha Ziff -, hallada por el ICP de Nueva York al abrir su contenido, que fue tomada por Capa en la Ciudad Universitaria de Madrid, en cuyo centro podemos ver a un suboficial de las Brigadas Internacionales que porta fusil y viste gorra militar y botas de campaña bajando por una escalera, mientras mira sonriente a Capa, al tiempo que en la zona más próxima al borde del fotograma en su mitad inferior derecha aparece Gerda Taro con jersey y falda de color negro y gabardina clara, que no mira a Capa, sino que parece estar esperando a que éste haga la foto, han sido muy importantes en el descubrimiento por elrectanguloenlamano.blogspot.com del primer modelo de cámara Leica y objetivo usado por Taro durante su carrera como fotógrafa.


Photo: Robert Capa. © ICP New York

Probablemente, la aparición de Gerda Taro dentro del fotograma fue producto del hecho de que con las cámaras telemétricas con montura de rosca como la III (Model F) cromada con objetivo no revestido Leitz Summar 5 cm f/2 cromado utilizado por Capa para hacer esta foto, el campo de visión que se observa a través del visor es algo inferior en extensión a la superficie del negativo, por lo que en este tipo de cámaras es más fácil que aparezcan en la imagen cosas o personas que el fotógrafo no vió mientras hacía la foto que con una cámara réflex.


La cámara que sujeta Gerda Taro entre sus manos es una Leica II Model D de color negro reconvertida a Leica III (puede apreciarse la pequeña rueda independiente con velocidades de obturación lentas - de la cual carece la Leica II Model D-) y conectada a un objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5.

Se trata de una unidad fabricada probablemente en 1932, ya que durante dicho año se construyeron 21.970 del total de 35.886 Leicas II (Model D) lacadas en negro hechas en Wetzlar entre 1932 y 1936.

Creemos que se trata de la Leica II Model D lacada en color negro, propiedad de Chiki Weisz (el experto laboratorista hombre de confianza de Capa y Taro en París, que revelaba sus negativos y hacía tanto las vitales hojas de contactos como las copias vintage), reconvertida a Leica III y que éste prestó a Gerda Taro a principios de 1937 en París (dicha cámara, todavía sin reconvertir, ya había sido utilizada por Capa durante sus dos viajes en solitario a Madrid en Noviembre-Diciembre de 1936 y Enero de 1937) para que la fotoperiodista consiguiera aumentar su producción de imágenes al regresar a España y siguiera cubriendo la Guerra Civil (tanto ella como Capa estaban a punto de volvaer a España aproximadamente el 12 de Febrero e 1937, yendo sucesivamente a las Sierras de Málaga y Almería, así como Murcia hasta el 17 de Febrero de 1937; después al Frente del Jarama, Puente de Arganda y Morata de Tajuña - 18 y 19 de Febrero de 1937- y finalmente a la Ciudad Universitaria de Madrid - entre el 20 de Febrero de 1937 y el 2 de Marzo de 1937- cuando Bob tuvo que regresar a la capital francesa), ya que hasta ese momento Taro había utilizado en España una Rolleiflex Old Standard de formato medio 6 x 6 cm con objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 no revestido, de manejo mucho más lento y con la que sólo podía realizar 12 exposiciones con cada rollo de 120, mientras que con cada rollo de 35 mm de la Leica podía hacer 36 fotografías.




A principios de 1937, Capa era ya un fotógrafo famoso, por lo que eran abundantes las publicaciones gráficas que pedían imágenes hechas por él en la Guerra Civil Española, que era en esos momentos con diferencia el epicentro de la atención mediática mundial.

Chiki Weisz pasaba la mayor parte del tiempo en el estudio de Capa en 37 rue Froidevaux de París, revelando los rollos de película de Bob y Gerda Taro, haciendo los contactos y las copias vintage y enviando negativos y copias de las fotos seleccionadas a las revistas ilustradas y agencias que constantemente les pedían fotografías.


Evidentemente, su situación había mejorado bastante con respecto a su contexto inicial, ya que al fin y al cabo tanto Bob como Chiki Weisz y Gerda Taro eran refugiados políticos: Capa había llegado con su amigo desde la infancia Chiki Weisz a París en septiembre de 1933 huyendo del nazismo, por lo que sus comienzos fueron muy duros, hospedándose en un ático del modesto Hôtel Lhomond del Barrio Latino, quedándose rápidamente sin dinero, de tal manera que para poder subsistir y ganar tiempo, ambos se vieron obligados a realizar algunos hurtos de comida en una tienda de ultramarinos próxima a la Rue Mouffetard.


Por su parte, los inicios de Gerda Taro en París tampoco fueron fáciles, sino más bien repletos de privaciones: a principios de octubre de 1933, para evitar la "custodia protectora" que el gobierno nazi había decretado contra ella, tuvo que huir de Leipzig (Alemania) a la capital francesa, donde pudo hospedarse en una habitación muy modesta de un hostal de la Plaza Port Royal, consiguiendo encontrar un trabajo como secretaria del psicoanalista René Spitz, conoció a Capa - que fue quien le infundió la pasión por la fotografía- en 1934 y en Abril de 1935, Fred Stein (que se convertiría en pocos años en uno de los más destacados fotógrafos de retrato con luz ambiente de la historia junto con Alfred Eisenstaedt) y su esposa Lilo Stein prestaron gran ayuda a Gerda Taro, hospedándola en su casa de la Rue Colaincourt, donde Gerda trabajó como ayudante de laboratorio de Fred Stein, que era demás un experto en cuarto oscuro y hombre de gran cultura.


Pero ahora, al comenzar el año 1937, las mejores revistas ilustradas ilustradas europeas del momento (Vu, Regards, Ce Soir, The Illustrated London News, Picture Post, Life -el referente mundial cualitativo en aquellos instantes-) y reconocidas agencias fotográficas como Alliance Photo, Black Star (representante de Alliance Photo en Estados Unidos), Pix, etc.


Y aunque la estrategia - idea de Gerda Taro- fue que todas las fotos, incluyendo las hechas por ella misma- debían llevar el crédito Robert Capa con la idea de intentar vender más, estaba claro que Taro estaba desempeñando un papel cada vez más importante.


Nadie mejor que Chiki Weisz sabía ésto, ya que era él quien revelaba los negativos expuestos por Capa y Taro y hacía los contactos y copias, por lo que era plenamente consciente de que desde Agosto de 1936 en que inició su cobertura de la Guerra Civil Española junto a Bob, Gerda Taro había realizado muchas fotos excelentes con su Rolleiflex Old Standard de formato medio 6 x 6 cm.


Pero a principios de 1937, Chiki Weisz y Robert Capa aconsejaron a Gerda Taro que cambiara a una Leica telemétrica, ya que por motivos comerciales era necesario que el tándem Capa / Taro aumentara su producción, llevando cada uno de ellos una Leica diferente. Capa ya tenía la suya, una Leica III (Model F) 1933-1939 cromada con un Summar 50 mm f/2, por lo que Chiki Weisz, hombre sensible, discreto y dedicado ya plenamente a labores de cuarto oscuro, prestó su Leica II (Model D) con Elmar 5 cm f/3.5 -reconvertida a Leica III- a Gerda Taro, con lo cual a partir de ese momento, la fotoperiodista dispuso de un equipo mucho más compacto, ligero y versátil que se adecuaba mejor a los reportajes de guerra que llevaba haciendo en España desde Agosto de 1936.


RAZONES PARA EL CAMBIO
Durante la primera etapa de su cobertura de la Guerra Civil Española, entre Agosto de 1936 y las dos primeras semanas de Febrero de 1937, Gerda Taro utilizó la Rolleiflex Old Standard Model 622 de formato medio con óptica fija Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 no revestida, con la que hizo muy buenas fotografías en Barcelona (Agosto de 1936), Frente de Aragón (Agosto de 1936), Cerro Muriano (Septiembre de 1936), Espejo (Septiembre de 1936), Málaga (primera semana de febrero de 1937) y Almería (a bordo del acorazado Jaime I, durante la segunda semana de febrero de 1937), que fueron publicadas en importantes revistas ilustradas de la época como Regards, Ce Soir, The Illustrated London News, etc.


Pero la modalidad de fotoperiodismo de guerra que había realizado Gerda Taro en España hasta ese momento con su Rolleiflex Old Standard de formato medio, presentaba varios inconvenientes importantes que limitaban notablemente no sólo su producción fotográfica, sino también la comodidad, efectividad y velocidad de movimientos, por los siguientes motivos principales:

a) En comparación con las Leicas telemétricas de rosca Leica II (Model D) y Leica III (Model F), con un peso de 406 gramos y medidas de 133 x 67 x 33 mm, la Rolleiflex Old Standard Model 622 de formato medio 6 x 6 cm con sus 778 gramos de peso y medidas de 146 x 86 x 90 mm era mucho más voluminosa y pesada, lo cual provocaba una mayor fatiga de uso y un desgaste más rapido en el fotógrafo, ya que la velocidad de movimientos, la anticipación, el timing preciso al apretar el disparador, el aproximarse lo máximo posible al epicentro de la acción, y estar en el lugar y momento adecuado son los ingredientes básicos del fotoperiodismo de guerra.


Jim Lager, máxima autoridad mundial con respecto a la Historia de Cámaras Leica, Objetivos y Accesorios, sostiene entre sus manos una Leica II (Model D) lacada en color negro, con objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5, parasol FISON y Filtro UV, convertida a Leica III (Model F). Foto: José Manuel Serrano Esparza

Otra imagen de Jim Lager con la misma cámara y objetivo entre sus manos. El tamaño y peso extraordinariamente miniaturizado de las cámaras Leica LTM y objetivos para su época (incluso hoy en día, en el siglo XXI) fue una cualidad muy apreciada durante la época dorada de expansión del Fotoperiodismo durante los años treinta del siglo XX. Foto: José Manuel Serrano Esparza

b) El tamaño y peso extraordinariamente pequeño para la época de las Leicas telemétricas de rosca que utilizaban película de 35 mm así como sus ópticas muy luminosas como el Leitz Summar 5 cm f/2 e incluso el Elmar 5 cm f/3.5 - de notable apertura máxima de diafragma para la época- hacían que el disparo a pulso incluso a velocidades muy bajas de obturación fuese el biotopo natural de estas revolucionarias cámaras, que conseguían fotos nítidas, sin trepidación, disparando sin trípode en condiciones de baja luminosidad e interiores, algo muy importante en esta época para poder salvar fotos, ya que las emulsiones de la época, tanto en 35 mm como en formato medio, tenían una sensibilidad aproximada de Weston 32, equivalente a ISO 40, por lo que era mucho más crítico, incómodo y sobre todo lento hacer fotos con una Rolleiflex de formato medio en el dinámico género del fotoperiodismo de guerra que con una Leica telemétrica de paso universal.


c) La Rolleiflex Old Standard 622 precisaba el uso de visor de capuchón a la altura de la cintura (el visor deportivo directo para fotografiar a la altura del ojo era muy incómodo e impreciso), un sistema de visionado y exactitud de enfoque mucho más lento que en una Leica II (Model D) o Leica III (Model F), cuyo telémetro incorporado, aún sin estar combinado con el visor, permitía un enfoque más preciso y con una rapidez notablemente mayor que con la Rolleiflex.


d) La ausencia de espejo basculante suponía en la práctica otra gran ventaja para las Leicas telemétricas, ya que al no existir golpe de espejo, la liberación del obturador era mucho más suave que en la Rolleiflex, cuyo peso es además prácticamente el doble.

Es cierto que la Rolleiflex Old Standard tampoco tiene espejo basculante (el que incorpora es fijo y el fotógrafo mira a través del objetivo superior Heidoscop-Anastigmat 7,5 cm f/3.1, mientras que el objetivo Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 situado debajo es el que expone la emulsión química) y al igual que en las Leicas, no se produce un oscurecimiento del visor en el momento de hacer la foto, pero esta cámara binocular de formato medio posee un obturador central Compur metálico y de tamaño bastante más grande, cuyo accionamiento influía también en una mayor vibración de cámara (si bien en este sentido el motivo principal era el mayor peso y volumen) al tirar a pulso, por lo que el riesgo de foto movida era más alto.

e) La posibilidad de acoplarle ópticas intercambiables de distintas longitudes focales, con lo cual la versatilidad de uso de la cámara aumentaba notablemente.


f) La discreción, ya que el obturador plano focal de seda engomada y recorrido horizontal de las Leicas telemétricas de rosca permite un disparo sumamente sigiloso, prácticamente imperceptible (lo cual constituye otra virtud importante en el género fotoperiodístico de guerra, tanto en los frentes de combate como en retaguardia realizando la cobertura de población civil afectada por conflictos bélicos, etc), a diferencia de la liberación del obturador de la Rolleiflex Old Standard de Taro, que era mucho más ruidosa y delataba con mayor facilidad a la fotógrafa, que ya de por sí no pasaba fácilmente desapercibida con una reflex binocular de formato medio cuyo tamaño era considerablemente mayor.


g) La palanca de avance de película de la Leica II (Model D) y de la Leica III (Model F) era más robusta y sobre todo de manejo más rapido que la manivela de la Rolleiflex, que tenía que hacer avanzar dentro del cuerpo de cámara un negativo 400% más grande que el de 35 mm. Ello permitía una muy superior cadencia de disparos en las Leicas.


h) El menor coste de producción utilizando película de 35 mm de 36 exposiciones frente a las 12 que permitía el rollo de 120 de formato medio 6 x 6 cm de la Rolleiflex, por lo que el riesgo de quedarse sin película a mitad de un buen reportaje o bien de tener que perder un precioso tiempo para cambiar de rollo en mitad de la acción era mucho mayor con la Rolleiflex que con una Leica LTM.


Por tanto, mientras usó la Rolleiflex Old Standard, Taro se vió siempre obligada a seleccionar al máximo las fotos que hacía.


La película de formato medio era más cara que la de 35 mm y cada rollo de 120 albergaba un 300% menos de fotos que uno de paso universal, por lo que podía ser rentable para grandes corporaciones, revistas muy consolidadas y agencias internacionales que desearan la máxima calidad de reproducción posible, pero para el equipo formado por Capa, Gerda Taro y Chiki Weisz como experto hombre de confianza en cuarto oscuro en París, la calidad que daba el formato 35 mm y las ópticas Leica de alta luminosidad (muy buenas, aún sin llegar a la por entonces imbatible calidad de imagen aportada por los Carl Zeiss Jena Sonnar 50 mm f/1.5 y Carl Zeiss Jena Sonnar 50 mm f/2 diseñados por Ludwig Bertele para las Contax telemétricas) era más que suficiente para ofrecer sus imágenes a las muchas revistas ilustradas muy interesadas en aquella época en reportajes de guerra.


Lo más importante ante todo y para todo era captar las fotos y la perfección técnica de las mismas no era el factor decisivo en el ya pujante fotoperiodismo de guerra.


LA RECONVERSIÓN DE LEICA II (MODEL D) A LEICA III (MODEL F) PARA GERDA TARO
Evidentemente, la Leica II (Model D) que inició su producción en Febrero de 1932, era una soberbia cámara para su época, que marcó un punto de inflexión en la historia de las cámaras Leicas telemétricas, ya que fue una de las obras cumbre del equipo Leitz Wetzlar dirigido por Oskar Barnack y la primera en incorporar un telémetro acoplado al mecanismo de enfoque del objetivo hasta que dos imágenes coinciden mediante el clásico sistema de superposición en una sola.

Leica II (Model D) de 1932 con Leitz Elmar 5 cm f/3.5, propiedad de Lars Netopil, experto de talla mundial en cámaras y objetivos Leica. Foto: José Manuel Serrano Esparza

Esto supuso un gran avance, ya que tanto con su predecesora Leica Standard (Model E) como con otras cámaras Leica previas, era necesario estimar la distancia para realizar el enfoque, o bien acoplar un telémetro sobre la parte superior de la cámara para medir la distancia, que una vez calculada, había de ser transferida manualmente al objetivo, utilizando la escala de distancias tanto del telémetro como del objetivo.

De este modo, aunque las ventanas del telémetro y del visor no estaban integradas entre sí, la Leica II (Model D) incorporaba un telémetro interno y acoplado, y los fotógrafos únicamente precisaban un fácil movimiento para hallar la distancia y enfocar con precisión el objetivo.


Leica II (Model D) lacada en color negro, con Leitz Elmar 5 cm f/3.5, parasol FISON y filtro ultravioleta, convertida a Leica III (Model F) descansando sobre el pecho de Toru Tanaka, experto usuario de cámaras Leicas telemétricas y entusiasta del uso de película química de blanco y negro con cámaras clásicas Leica con montura de rosca. Foto: José Manuel Serrano Esparza

Por tanto, en esta cámara, el telémetro y el visor tienen ventanas separadas, con una de las cuales se ha de enfocar, después de ello, hay que mover el ojo hacia el visor para componer la imagen.

Es cierto que este sistema de visionado, aún siendo muy bueno y excepcional para los años treinta, no alcanza la precisión y perfección mecánica de los diseños iniciales de Robert Eckhardt y Erich Mandler para los posteriores visores Leica M con marcas luminosas de encuadre o los visores telemétricos de gran calidad y elementos ópticos calculados para la Leica M2 o M3 de Willi Keiner, en los que se prestaba minuciosa atención al efecto de la magnificación del visor sobre la base de medición efectiva.

Pero la Leica II (Model D) ofrece dos importantes ventajas comparada por ejemplo con una Leica M6 o Leica M9: su telémetro separado significa en la práctica que puede aumentarse la magnificación del visor para conseguir un enfoque muy preciso (por ejemplo, la magnificación del visor de la Leica II (Model F) es 1x, superando incluso al formidable visor 0.92 x de la Leica M3), y además, ésta fue una cámara concebida para ofrecer un rendimiento óptimo con un objetivo standard de 50 mm (era posible utilizar otros objetivos de diferentes longitudes focales, acoplando una amplia gama de visores externos), por lo que conectada a una óptica Elmar 5 cm f/3.5, esta cámara es una herramienta fotográfica profesional de primer nivel.


Toru Tanaka sostiene en su mano su Leica II (Model D) con Elmar 5 cm f/3.5, parasol FISON y filtro UV convertida a Leica III (Model F). Photo: José Manuel Serrano Esparza

Esta cámara dispone de un visor independiente (que muestra una imagen reducida) y un telémetro, con una separación de 37 mm entre ambos oculares.

Por otra parte, el Elmar 5 cm f/3.5, diseñado por Max Berek en 1924, pese a no ser tan luminoso como el Summar 5 cm f/2 que llevaba acoplado Bob a su Leica III (Model F) 1933-1939 cromada, ofrecía una muy amplia abertura máxima de diafragma para su época y el único objetivo Leitz de focal standard que podía competir en calidad óptica con los por entonces imbatibles Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 y Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 de Bertele, mucho más luminosos, si bien la gran compacidad y muy liviano peso del Elmar - 125 gramos - le convertían también en un arma poderosa para fotografiar a pulso.


El Elmar 5 cm f/3.5, permitía poder salvar fotografías y obtener suficiente nitidez en condiciones de baja luminosidad y en interiores, intentando compensar al máximo posible la muy baja sensibilidad de las películas pancromáticas de nitrato utilizadas durante los años treinta.


El Elmar 5 cm f/3.5 era un objetivo que daba una enorme calidad para la época (aunque su luminosidad era relativamente grande,siguió siendo el referente cualitativo en calidad óptica durante muchos años junto con los Sonnars 50 mm f/1.5 y f/2 de Carl Zeiss).


Pero la Leica III (Model F) 1933-1939 - que era el modelo que Capa llevaba utilizando en España desde Agosto de 1936- ofrecía algunas ventajas muy importantes:


1) Además del dial normal para velocidades de obturación entre 1/20 seg y 1/500 seg ubicado sobre la parte superior de la cámara junto al botón disparador, la Leica III incorpora una pequeña rueda para la selección de velocidades lentas (1/8 seg, 1/4 seg, 1/2 seg, 1 seg y una posición T) situada en la parte delantera de la cámara, a la izquierda de la zona superior de la montura del objetivo (según se mira la cámara de frente), mientras que la Leica II (Model D) únicamente incorpora el dial normal de velocidades entre 1/20 seg y 1/500 seg.



Por tanto, la Leica III (Model F) era una cámara mucho más valiosa a la hora de poder salvar fotos tirando a pulso en condiciones bajas de iluminación.

Y el dial independiente de velocidades lentas fue lo que permitió por ejemplo a Gerda Taro - una vez realizada la conversión a Leica III (Model F) - hacer algunas fotografías de interiores durante su cobertura del II Congreso de Escritores en las sesiones celebradas en Madrid, Guadalajara y Valencia en Julio de 1937, realizadas a pulso a 1/8 de seg y en algún caso quizá incluso a 1/4 seg apoyando la espalda en una base firme.


2) La magnificación del telémetro había sido incrementada en la Leica III a 1.5 x


3) La Leica III disponía de argollas para correa de transporte.


SEGUNDO MODELO DE CÁMARA LEICA USADA POR GERDA TARO EN ESPAÑA
Entre el 20 y el 25 de Mayo de 1937, Robert Capa pudo adquirir una Zeiss Contax II, la mejor cámara de 35 mm del mundo en aquellos momentos, con un objetivo Carl Zeiss Jena 5 cm f/2.

Esta elección de nuevo equipo fotográfico Zeiss Contax en lugar de Leica por parte de Capa, tenía mucho sentido, ya que para él lo más importante con diferencia, por encima de consideraciones técnicas, era siempre el conseguir la foto, y para el tipo de fotoperiodismo de guerra que hacía, la Zeiss Contax II telemétrica era sin ninguna duda en aquellos momentos la mejor herramienta fotográfica existente para obtener las imágenes que deseaba, por varios motivos importantes:

a) A diferencia de su Leica III (Model F) cromada que tenía ventanas distintas para el telémetro y el visor, la Contax II ofrecía telémetro y visor combinados, con lo cual el visor era mucho más grande y nítido que todo lo ofrecido en aquella época por las cámaras Leica con montura de rosca disponibles (de hecho, esta característica no aparecería en una cámara Leica hasta la M3 de 1954, diecisiete años después).

Bob sabía que este binomio visor y telémetro combinados de la Contax II significaba en la práctica muchas ventajas con respecto al modo en que él hacía las fotos, y que destacaba por tratar de estar siempre en el lugar y momento adecuados, la gran velocidad de movimientos corporales, la anticipación, el timing preciso al apretar el botón liberador del obturador, y el enfoque rápido como ingredientes principales.

Con la Contax II podía trabajar mucho mejor, más rápido y con mayor comodidad, reduciendo la fatiga y aumentando el porcentaje de buenas fotografías, sin olvidar que el objetivo Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 diseñado por el genio Ludwig Bertele era superior en rendimiento óptico al Summar 5 cm f/2 (que no obstante era una muy buena óptica si el elemento frontal estaba en buen estado), sobre todo en definición, resistencia a los reflejos y rendimiento a plena abertura.

b) El telémetro de la Contax II era mucho más largo (con una impresionante longitud de base de 90 mm con magnificación de 0.75x) y preciso al enfocar, ya que utilizaba dos cuñas que giraban mientras se efectuaba el enfoque mediante el telémetro, en lugar del pequeño espejo individual típico en las Leicas LTM, con lo que se evitaba con garantías mucho mayores el descentramiento del telémetro.

c) La carga y descarga de película en la Contax II era mucho más fácil y rápida, merced a su respaldo extraíble.

d) El fotógrafo podía cambiar las velocidades de obturación tanto antes como después del avance de película, por medio de una notable innovación tecnológica para la época: un dial de velocidades con un mecanismo individual no giratorio que aunaba el funcionamiento del botón de avance de película con el dial de velocidades de obturación. A diferencia de los obturadores de las Leicas con montura de rosca que eran plano focales de recorrido horizontal y seda engomada, el obturador de la Contax II era metálico y de recorrido vertical, lo cual evitaba que los rayos solares pudieran producir orificios en el obturador.

La realidad es que aún siendo un gran entusiasta de las cámaras Leica al igual que David Seymour Chim y Henri Cartier-Bresson, la cámara favorita de Capa durante su vida fue la Zeiss Contax II, junto con las legendarias Nippon Kogaku telemétricas, y murió en Thai Binh (Vietnam) llevando una Contax II con película de blanco y negro y una Nikon S con película en color Fuji que tenía agarrada en su mano en el momento en que pisó la mina.

Desde finales de Mayo de 1937, Capa tuvo que manejar también una cámara cinematográfica Eyemo de 35 mm (que le había prestado Richard de Rochemond en París), por lo que prestó a Gerda Taro su Leica III (Model F) 1933-1939 cromada con objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 que había estado usando en España desde Agosto de 1936.

Esta es la cámara que sostiene en sus manos Gerda Taro en una fotografía cuyo autor es desconocido y que fue tomada cerca del Frente de Guadalajara en Julio de 1937.


Gerda Taro fotografiada con la Leica III (Model F 1933-1939) y objetivo Leitz Summar 5 cm f/2 de Capa. No puede excluirse la posibilidad de que esta cámara - al igual que la Leica II (Model D) lacada en negro con objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5 y reconvertida a Leica III- hubiera sido originalmente una Leica II (Model D) cromada adquirida por Bob entre 1933 y 1936 y reconvertida a Leica III mediante la incorporación del dial para velocidades lentas entre 1 segundo y 1/20 seg, el aumento de la magnificación del telémetro hasta 1.5 x y las dos argollas a ambos lados de la cámara para correa de transporte.

Probablemente, tanto la Leica II (Model D) lacada en negro con objetivo Elmar 5 cm f/3.5 reconvertida a Leica III como la Leica III cromada con objetivo Summar 5 cm f/2 con la que aparece Gerda Taro en esta ampliación de la foto anterior y con las que Gerda Taro trabajó desde mediados de Febrero de 1937 y finales de Mayo de 1937 respectivamente (Capa utilizó a partir de finales de Mayo de 1937 una cámara Contax II con objetivo Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 así como una cámara cinematográfica Eyemo de 35 mm), fueron entregadas a Capa tras la muerte de Gerda Taro en el Hospital Inglés de El Goloso en El Escorial, tras ser atropellada por un tanque T-26 cerca de Villanueva de la Cañada durante la Batalla de Brunete, cuando se hallaba cubriendo fotográficamente la zona en compañía de Ted Allan, comisario político de la unidad médica del Dr. Bethune.

Tras muchas horas de estudio de las fotografías rectangulares con aspect ratio 2:3 hechas por Gerda Taro a partir de mediados de Febrero de 1937 e incluídas en el libro Gerda Taro ICP Steidl publicado en 2007, y tras observar con detalle las copias vintage de fotografías hechas por Taro impresas con aspect ratio 4:3 (aunque realizadas a partir de negativos Leica 24 x 36 mm), reproducidas también en el mencionado libro y donadas por Edith y Robert Capa al ICP New York, hemos llegado a la conclusión de que Gerda Taro utilizó dos objetivos diferentes para hacerlas: unas veces utilizó un Leitz Elmar 5 cm f/3.5 conectado a una Leica II (Model D) y otras veces usó un Leitz Summar 5 cm f/2 conectado a la Leica III (Model F) cromada de Bob, ya que la estética de imagen que producen ambas ópticas es distinta, al igual que su resistencia a los reflejos, el bokeh, el rendimiento en bordes y esquinas, el viñeteado, etc.

Copyright Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza. LHSA
Inscrito en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid

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GERDA TARO USED TWO DIFFERENT MODELS OF 35 MM LEICA CAMERAS WITH DIFFERENT LENSES BETWEEN MID FEBRUARY 1937 AND HER DEATH ON JULY 26 OF THAT YEAR

Text and Indicated Pictures: José Manuel Serrano Esparza

After a starting stage in which Gerda Taro used in Spain between August 1936 and mid February 1937 a medium format 6 x 6 cm Old Standard Rolleiflex TLR camera with a non coated Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 lens (with which she made her pictures in Barcelona, Aragón Front, Cerro Muriano, Espejo, Málaga and Almería), the German photojournalist from Jewish ascendancy worked with a black lacquer Leica II (Model D) with Nickel Elmar 5 cm f/3.5 lens updated to Leica III (Model F) from mid February 1937 until her death on July 26, 1937 and also with Capa´s chromed Leica III (Model F) and Summar 5 cm f/2 lens (Bob had also used the still not converted Weisz´s Leica II Model D between November 18 - November 5, 1936 during his first trip to Madrid alone sent by Regards, and also during his brief stay in the Spanish capital in January 1936, likewise sent by the same French magazine) since the last day of May of 1937 (because Bob had changed to a Zeiss Ikon Contax II with Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2 lens between May 20-25 1937 when he could get that camera in Paris with funds of his own and some advanced money given to him by Richard de Rochemond, Director of the European branch of the documentary movie series The March of Time and also of the Time Inc. delegation in the French capital, as a payment of the publication of his pictures in Life) until her demise, simultaneously using both cameras from May 31,1937, day in which Capa and Taro (who had just been in Valencia on her own) met in Navacerrada port, near Segovia (Capa had taken an aircraft in Paris on May 27, 1937 to come back to Spain again, and had been lodged in the Florida Hotel of Madrid between May 27 afternoon and May 30).

This discovery made by elrectanguloenlamano.blogspot.com has been the outcome of two years of research in which since October 2009 we started from the significant findings made during 2007 by Richard Whelan, top expert on Robert Capa and Alfred Stieglitz of all time, and Irme Schaber, biographer of Gerda Taro and the greatest specialist in the world on the German photojournalist, which we complemented with the study during 2011 of one of the photographs of the Mexican Suitcase, in which Gerda Taro appears on the right of a picture made by Capa in the University City of Madrid in mid February 1937, which was found by the ICP of New York on opening its content, which was firstly kept safe by Chiki Weisz in 1939 and ultimately saved by the cinema director and curator Trisha Ziff, who managed to recover it in México D.F, his son Julio subsequently delivering the photographic and historical treasure of pictures to Cornell Capa, in a highly emotive act, on December 19, 2007, at the International Center of Photography of New York, 68 years after Robert Capa escaped from France to New York on board of the Manhattan ship on October 15, 1939, and one year after the demise in 2006 in México City at the age of 95 years old of Chiki Weisz, Capa´s great friend from childhood, his darkroom man and the person who developed vast majority of the 4,500 negatives from the 126 rolls of film contained in the three boxes of the Mexican Suitcase.

In the excellent book Gerda Taro ICP Steidl edited by Irme Schaber, Richard Whelan and Kristen Lubben (Associate Curator of the ICP New York), it began to be clearly proved that the photojournalist role performed by Gerda Taro had been greater than thought and that some pictures attributed to Capa for decades had really been made by Gerda Taro, though the credit Robert Capa appeared often on the back of the vintage copies, because from a commercial viewpoint Capa and Taro worked as a team and they had agreed ( after a suggestion by Taro, who greatly became his promoter since they began their relationship) that the pictures would bear the name of Robert Capa, trying to sell more, in such a way that the photographic agencies Alliance Photo Paris, Pix Incorporated New York and Black Star (representative of Alliance Photo in United States) also followed usually that practice, equally because of purely commercial reasons.

In the aforementioned superb book, Richard Whelan expressed his conviction that Gerda Taro had used a Leica roughly from February 20, 1937. Sadly, shortly before the book was published, the Legendary Maestro died in late May 2007.

Two years elapsed since then, and in October 2009 we thought that it was necessary trying to find out the exact type of Leica camera and lens used by Gerda Taro from the moment in which she changed from medium format to 35 mm format, to be able to follow as much as possible the photojournalistic track of Gerda Taro during her last five months and a half of life, above all regarding her way of taking pictures, so elrectanguloenlamano.blogspot.com set about an investigation which has extended for almost two years and at the end of which we have been able to discover that Gerda Taro didn´t use a Leica as thought until now, but two different models of Leicas with different lenses attached to them.


The intensive study during late 2009, the whole 2010 and the first months of 2011 of a lot of rectangular pictures taken by Taro from mid February 1937, which appear in the previously quoted book Gerda Taro ICP Steidl and were made in the University City of Madrid, Cibeles statue area, French Bridge, Jarama Front, Valencia Recruitment and Training of New People´s Army, Valencia Funeral of General Lukacs, Valencia Air Raid Victims, Segovia Front, Workers in a Munitions Factory in Madrid, Dinamiteros in Carabanchel Neighbourhood, La Granjuela, Second International Congress for the Defense of Culture in Valencia, Guadalajara and Madrid, and Battle of Brunete, together with the analysis during 2011 of one of the photographs of The Mexican Suitcase taken by Capa in the University City of Madrid in mid February 1936 (in whose center we can see an officer of the International Brigades with a rifle, wearing a military cap and campaign boots walking down the wood stairs of a defensive position, smiling at Capa, while on the nearest area to the far right border of the frame appears Gerda Taro wearing black jersey and skirt and a clear gaberdine, who isn´t looking at Bob, but seems to be waiting for him to get the picture), have enabled elrectanguloenlamano.blogspot.com to discover the first model of Leica camera and lens used by Taro during her career as a photographer.

Photo: Robert Capa. © ICP New York

Probably, the appearance of Gerda Taro inside the frame was due to the field of view seen through the viewfinder of his chromed Leica III and Summar 5 cm f/2, because in this type of rangefinder cameras, it is inferior in extension to the actual size of the 24 x 36 mm negative, so with these RF models things or persons that weren´t seen by the photographer while he was making the picture can subsequently appear in the images more easily than with reflex cameras.

The camera held by Gerda Taro in her hands is a black lacquer Leica II Model D updated to Leica III (you can watch the small independent dial for slow shutter speeds - the Leica II Model D lacks it- ) connected to a Leitz Elmar 5 cm f/3.5 lens.

It is a sample probably made in 1932, because that year were made 21,970 black lacquered Leicas II (Model D) from a total of 35,886 units of black lacquered Leicas II (Model D) manufactured in Wetzlar between 1932 and 1936.

We do believe that it is the black lacquered Leica II (Model D) with Elmar 5 cm f/3.5 property of Chiki Weisz (the expert Capa and Taro´s great friend and trustworthy darkroom man in Paris, who developed their negatives and made both the very important contact sheets and the vintage copies), which was lent by this to Gerda Taro in the first week of February of 1937 in Paris ( this camera, still not converted, had already been used by Capa during his two trips alone to Madrid in November-December 1936 and January 1937) in order that she could increase her production of images while going on covering the Spanish Civil War (both she and Capa were about to come back to Spain on approximately February 12 1937, successively going to Málaga and Almería mountain ranges and Murcia until February 17, 1937; then to Jarama Front, Arganda Bridge and Morata de Tajuña - February 18 and 19, 1937-; and then to University City of Madrid - between February 20, 1937 and March 2, 1937, when Bob had to come back to Paris-), because until that moment, Taro had used in Spain a 6 x 6 cm medium format Rolleiflex Old Standard with a non coated Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5, with which she could only make 12 exposures with each 120 roll, while with the Leica she was able to make 36 exposures with each 35 mm roll of film. 




In the beginning of 1937, Capa was already a famous photographer, so there were a lot of illustrated publications that asked images made by him in the Spanish Civil War, which was at that moment with difference the epicenter of media attention all over the world. Chiki Weisz spent most of his time inside Capa´s studio at 37 Rue Froidevauz in Paris, developing Bob and Taro´s rolls of film, making the contacts and vintage copies and sending negatives and copies from the chosen pictures to the illustrated magazines and photographic agencies constantly asking them pictures.

Evidently, their situation had greatly improved insofar as their initial context, since after all, Bob, Chiki Weisz and Gerda Taro were political refugees: Capa had arrived in Paris with his great friend from childhood Chiki Weisz in September of 1933, fleeing from nazism (he had worked in Dephot Agency in Berlin during the two previous years), so their beginnings were very hard, lodging in an attic of the humble Hôtel Lhomond of the Latin Quarter, quickly running out of money, in such a way that to be able to survive and gain time, they were bound to make some small thefts of food in a grocery near the Rue Mouffetard.

On her turn, Gerda Taro start in Paris wasn´t easy either, but rather full of lacks: in the beginning of October 1933, so as to avoid the ´protective custody´ decreed by the Nazi government against her, she had to flee from Leipzig (Germany) to the French capital, where she could hire a very lowly room in a hostal of Port Royal Square, managing to find a job as a secretary of the psychoanalist René Spitz. Then, she met Capa - who was the person that infused her with the passion for photography- in 1934 and in April of 1935, Fred Stein (who would within shortly time turn into one of the most prominent photographers of all time on portraits with ambient light along with Alfred Eisenstaedt) and her wife Lilo Stein helped Gerda Taro very much, lodging her in their house of the Rue Colaincourt, where Gerda worked as Fred Stein´s darkroom assistant (Fred Stein was also an expert laboratory man, featuring a comprehensive culture).

But now, at the start of the year 1937, the best illustrated Europen magazines of the time (Vu, Regards, Ce Soir, The Illustrated London News, Picture Post, Schweizer Illustrierte Zeitung, Weekly Illustrated) and the American Life, the world standard of quality then, and acknowledged photographic agencies as Alliance Photo Paris, Black Star (representative of Alliance Photo in USA), Pix, etc, were very interested in Capa and Taro images.

And albeit the strategy - incepted by Gerda Taro - was that all the pictures, including the ones made by herself had to bear the credit Robert Capa with the aim of trying to sell more, it was clear that Taro was performing an increasingly important role.


Nobody knew this better than Chiki Weisz, for he was the person who developed the film rolls exposed by Capa and Taro, likewise making the contact sheets and copies, so he was utterly aware Gerda Taro had made a lot of excellent pictures with her medium format 6 x 6 cm Rolleiflex Old Standard since August of 1936, when she started her coverage of the Spanish Civil War.

But in the beginning of 1937, Chiki Weisz and Robert Capa suggested Gerda Taro to change to a rangefinder Leica, because for commercial reasons it was necessary that the team Capa / Taro increased their yield of pictures, each of them using a different Leica. Capa had already his own, a chromed Leica III (Model F) 1933-1939 with a Summar 5 cm f/2, and it wasn´t possible at that moment to buy either a new or second hand Leica for Taro (the price was very steep then) so Chiki Weisz, a sensitive and discreet man, already utterly devoted to darkroom work in Paris, lent his Leica II (Model D) with Elmar 5 cm f/3.5 -recently converted to Leica III- to Gerda Taro, and from that moment on, she had a much more compact, light and versatile photographic gear, exceedingly appropriate to the war reportages she had been making in Spain since August 1936.


REASONS FOR THE CHANGE

During the first stage of her coverage of the Spanish Civil War, between August 1936 and the two first weeks of February 1937, Gerda Taro used the medium format 2 1/4 x 2 1/4 Rolleiflex Old Standard Model 622 with a non coated Carl Zeiss Jena 7,5 cm f/3.5, with which she made very good pictures in Barcelona (August 1936), Aragón Front (August 1936), Cerro Muriano (September 1936), Espejo (September 1936), Málaga (first week of February 1937) and Almería ( on board of the batteleship Jaime I, during the second week of February 1937), which were published in important illustrated magazines of the time like Regards, Ce Soir, The London Illustrated News, etc.


But the sort of war photojournalism made by Gerda Taro in Spain until that moment with her medium format Old Standard Rolleiflex featured a number of significant drawbacks greatly limiting not only her photographic production, but also the comfort, efficiency and speed of movements, owing to the following different reasons:

a) In comparison with the screwmount rangefinders Leica II (Model D) and Leica III (Model F), with a weight of 406 g and measures of 133 x 67 x 33 mm, the medium format 6 x 6 cm Rolleiflex Old Standard Model 622 with its weight of 778 g and measures of 146 x 86 x 90 mm was much more bulky and heavy, which brought about a bigger use fatigue and a faster wearing out in the photographer, because the quickness of movements, the anticipation, the accurate timing on pressing the shutter release button, to approach the most you can to the core of the action and being in the suitable place and moment are the basic components of the war photojournalism. 

Jim Lager, top authority in the world regarding the History of Leica Cameras, Lenses and Accessories, holding in his hands a black lacquer Leica II (Model D) with Leitz Elmar 5 cm f/3.5 lens, FISON shade and UV Filter, updated to Leica III. Photo: José Manuel Serrano Esparza

Another view of Jim Lager with the same camera and lens between his hands. The amazingly small size and weight of LTM Leica cameras and lenses for the time (even currently in XXI Century) was a very valuable feature in the golden times of spreading of photojournalism during thirties of XX Century. Photo: José Manuel Serrano Esparza

b) The remarkably small size and weight for the period of screwmount rangefinder Leicas, which used 35 mm film, along with their highly luminous lenses like the Leitz Summar 5 cm f/2 and even the Elmar 5 cm f/3.5 - featuring a good maximum aperture of diaphragm for the time being- made that handheld shots, even at very low shutter speeds was the natural environment of these revolutionary cameras, which got sharp pictures, without trepidation, taking photographs with hand and wrist in dim light or indoors, became a cinch, something very important then to save pictures, because the chemical emulsions of the period, both in 35 mm and in medium format, had a sensitiveness around Weston 32, equivalent to ISO 40, so it was much more critical, cumbersome and above all small to take photographs with a medium format Rolleiflex in the dynamic genre of war photojournalism than with a 35 mm Leica.

c) The Rolleiflex Old Standard 622 required the use of waist level viewing shade, a watching system being far less accurate and much slower than in one Leica II (Model D) or Leica III (Model F), whose built-in rangefinder, though not being combined with the viewfinder, enabled a more exact focusing and a much quicker handling of use than with a Rolleiflex.

d) The lack of a tilting mirror meant to practical effects a further advantage for the rangefinder Leicas, because the absence of a mirror bump gave rise to a much smoother action of the shutter release button than in the Rolleiflex, which sported almost double the weight of the Leicas.

It is true that the Rolleiflex Old Standard hasn´t a moving mirror and VF blackout in the moment of making the picture either (the mirror sported by this MF camera is fixed, with the upper lens Heidoscop Anastigmat 7,5 cm f/3.1 being the one showing the image through the viewfinder and the Carl Zeiss Jena Tessar 7,5 cm f/3.5 located under it exposing the film), but it was much bigger and heavier, with a much larger metal Compur central shutter, whose working brought about a higher vibration in the camera on shooting handheld, it all increasing the risk of blurred picture

e) The possibility of attaching the Leica a vast array of interchangeable lenses of different focal lengths, with which the versatility of use of the camera rose a great deal.

f) The discretion, since the rubberized horizontal travel focal plane shutter of the LTM Leicas allows an exceedingly silent shot, practically imperceptible (which turns into another important virtue in war photojournalism, both in the front lines and at rearguard, making the coverage of the civil population affected by warlike conflicts, etc) unlike the shutter release of Taro´s Rolleiflex Old Standard, which was much noisier and easily located the German photojournalist, who from the very moment of holding the large size MF camera between her hands wasn´t unnoticed at all.

g) The film advance lever of the Leica II (Model D) and Leica III (Model F) was stronger and particularly boasted a faster handling than the crank of the Rolleiflex, which had to make advance inside the camera body a 400% bigger than 35 mm negative. Therefore, Leicas held clearly the upper hand in terms of shooting rate.

h) The lower production cost using 35 mm Nitrate panchromatic cinematographic film which enabled 36 exposures with each 35 mm film inside a Leica camera, while the medium format 120 roll of film inside the Rolleiflex only had 12 exposures of 6 x 6 cm, so the risk of running out of film in the middle of a good photographic essay or of having to lose a very valuable time to change the roll of film in the crunch time of the action was far greater with the Rolleiflex than with a screwmount Leica.

Consequently, while Gerda Taro used the medium format Rolleiflex Old Standard, she was always bound to select to the maximum the pictures she made, working under difficult and stressful conditions with a MF camera more suitable for studio photography or outdoor landscapes. On the other hand, medium format film was more expensive than 35 mm, and each 120 roll held a 300% less of exposures than a 35 mm roll, so MF could be profitable for corporations, very consolidated magazines and international photographic agencies wishing the maximum quality of reproduction, but for the team made by Capa, Gerda Taro and Chiki Weisz, the quality given by the 35 mm format and the high luminosity Leitz lenses ( very good ones, though without reaching to the then unbeatable quality of image delivered by the Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 and Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2 designed by Ludwig Bertele for the rangefinder Contaxs) was more than enough to offer their images to the many illustrated magazines of the time very interested on war pictures, without forgetting that the prowess of Chiki Weisz, getting Bob and Taro´s top-notch original negatives and first class vintage prints featuring flat, glossy ferrotyped surfaces, draw the full potential of each 24 x 36 mm negative. To all intents and purposes, the most important thing for Capa and Taro was to get the pictures, and the technical perfection of them was not the key factor in the thriving war photojournalism of those days.


THE UPDATING FROM LEICA II (MODEL D) TO LEICA III (MODEL F) FOR GERDA
TARO
Evidently, the Leica II (Model D) which began its production in February 1932, was a superb camera for the time, which became a turning point in the history of rangefinder Leicas, for it was one of the best products made by the Leitz Wetzlar team directed by Oskar Barnack and the first Leica camera to have a built-in rangefinder coupled to the lens focusing mechanism until two images coincide through the classic system of two images overlapping into only one.

Leica II (Model D) from 1932, property of Lars Netopil, a world class expert on Leica cameras and lenses. Photo: José Manuel Serrano Esparza

This was a great breakthrough, because both with its predecessor Leica Standard (Model E) and other previous Leica cameras, you had either to guess the distance to focus or attach an RF to the top of your camera to measure the distance, and once you had found the range, you had to manually transfer the distance to the lens using the distance scale on both the RF and the objective.

Hence, though the RF and VF windows were not integrated with each other, the Leica II (Model D) boasted an internal and coupled rangefinder, and the photographers needed only one easy movement to find range and properly focus the lens. 


Black Lacquered Leica II (Model D) with Leitz Elmar 5 cm f/3.5, FISON shade and UV Filter updated to Leica III (Model F) on the chest of Toru Tanaka, a knowledgeable user of Leica RF cameras and enthusiast of B & W Photography with classical screwmount Leicas. Photo: José Manuel Serrano Esparza

Therefore, the RF and VF had separate windows and you had to focus with one and after it, you moved your eye to the VF to compose the image. It is true that this system, though being very good and exceptional for the thirties, doesn´t reach the accuracy and mechanical thoroughness of Robert Eckhardt and Erich Mandler starting designs for later Leica M brightline frame viewfinders or Willi Keiner masterpiece range viewfinders with optics computed for Leica M2 or M3, with painstaking attention on the effect of VF magnification on the effective measuring base.

But the Leica II (Model D) has two important advantages compared for example to a Leica M6 or Leica M9: its separate rangefinder means in practice that you can increase the magnification to get an easier focusing (for example, the magnification of the Leica II Model D is 1x, even exceeding the formidable 0.92 x VF of the Leica M3), and besides, this was a camera conceived for optimum performance with a 50 mm standard lens (it was possible to use other lenses of different focal lengths by means of a slew of external viewfinders), so connected to an Elmar 5 cm f/3.5 lens, this camera is a real performer.


Toru Tanaka holding his Leica II (Model D) with Elmar 5 cm f/3.5 lens, FISON shade and UV Filter converted to Leica III (Model F). Photo: José Manuel Serrano Esparza

This camera sports an independent viewfinder (showing a reduced image) and a rangefinder, with a separation of 37 mm between both eyepieces. On the other hand, the Elmar 50 mm f/3.5, designed by Max Berek in 1924, in spite of not being so luminous as the Summar 50 mm f/2 which was attached to Bob´s chromed Leica III (Model F) 1933-1939, offered a very wide diaphragm for the time and was the only Leiz lens able to compete in optical quality with the then virtually unbeatable Bertele´s Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 and Carl Zeiss Jena 5 cm f/2, although the great compactness and very light weight of the Elmar - 125 g - also turned it into a powerful weapon for handheld shooting. Albeit not being so luminous as the Xenon 5 cm f/1.5, the Summar 5 cm f/2 or the Hektor 5 cm f/2.5, the amazing compactness and very low weight of the Elmar 5 cm f/3.5 enabled it to save pictures and get enough sharpness under dim light conditions outdoors and subdued indoors, greatly making up for the low sensitiveness of the panchromatic nitrate films used during thirties.

Obviously, it wasn´t so apt for these tasks as the Leitz or Zeiss f/1.5 and f/2 lenses, but it fared rather well in this scope because of its tiny dimensions and weight which made an exceedingly small combo when attached to the Leica II (Model D).

But the Leica III (Model F) 1933-1939 - which was the model Capa had been using in Spain since August 1936 offered some significant advantages over the Leica II (model D):

1) Aside from the normal dial for shutter speeds between 1/20 seg and 1/500 seg, located on top of the camera by the shutter release button, the Leica III features a small dial for the selection of slow speeds (1/8 s, 1/4 s, 1/2 s, 1 s and T position) placed on the camera front, on the right of the upper area of the lens mount, while the Leica II (Model D) only sports the usual dial for speeds between 1/20 s and 1/500 s. 



Therefore, the Leica III (Model F) was a much more valuable camera to save pictures shooting handheld under low light conditions. And the independent dial for slow speeds was for example what enabled Gerda Taro - once made the updating from Chiki Weisz Leica II (Model D) to Leica III (Model F) to make some indoor photographs during her coverage of the II Congress of Writers in the sessions celebrated in Madrid, Guadalajara and Valencia in July 1937, probably made handheld at 1/8 s and a few of them even at 1/4 s supporting her back on a firm base.

2) Compared to the VF 1x magnification of the Leica II (Model D), the VF magnification of the Leica III (Model F) had been increased to 1.5x.


3) The Leica III (Model F) had got carrying strap lugs for transport.

SECOND MODEL OF LEICA CAMERA AND LENS USED BY GERDA TARO IN SPAIN
Betwen 20-25 May 1937, Robert Capa managed to acquire a Zeiss Contax II, the best 35 mm rangefinder camera in the world at those moments, with a Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2.

This new choice of photographic gear by Capa made a lot of sense, since for him the most important thing over technical sides was always to get the picture, and for the sort of war photojournalism he made, the rangefinder Contax II was undoubtedly the best professional picture taking tool at that moment, because of a number of important reasons:

a) Unlike his chromed Leica III (Model F) sporting separate RF and VF windows, it featured a rangefinder and viewfinder combined into one finder, which was much brighter and larger than all the Leica cameras available then (this feature wouldn´t appear in a Leica camera until the 1954 M3, seventeen years later).

Bob knew that this combined viewfinder and rangefinder of the Contax II meant in practice a lot of advantages to the way he took pictures, in which to be in the appropriate place in the adequate moment, the speed of movements, anticipation, accurate timing on pressing the shutter realease button and quick focusing were the essential ingredients. With the Contax II he could work much better, faster and more comfortably, reducing fatigue and incresing the rate of good photographs, without forgetting that the Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 lens was far superior in optical performance to the Summar 5 cm f/2 (yet a very good lens if the sample has the front element in good condition), speacially regarding sharpness, flare resistance and wide aperture rendering.

b) The rangefinder of the Contax II was much longer (an amazing 90 mm baselength with a magnification of 0.75 x) and accurate on focusing, because it used two wedges rotating while attaining the RF focus, instead of the single mirror typical in the LTM Leicas, so it avoided the misalignment of the RF to much greater extent.

c) The loading and unloading of the Contax II was much easier and faster, thanks to its removable back.

d) The photographer was able to change speeds both before and after the camera had been wound, by means of a great technical brealthrough for the time: a shutter dial boasting a single non rotating mechanism which combined the advance knob with the shutter speed dial. Different to the screwmount Leicas shutters, the one sported by the Contax II was a metal vertical travel one, which prevented sun beams from burning a hole in the shutter.

And truth is that though being a great enthusiast of Leica cameras like David Seymour Chim and Henri Cartier-Bresson, the Zeiss Contax II was Capa´s preferred camera throughout his life, along with the legendary Nippon Kogaku rangefinders (he would die in Thai Binh, Vietnam, with a Contax II with b & w film and grabbing a Fuji film loaded Nikon S in his hand when he stepped on the mine).

From late May 1937 on, Capa had also to handle a cinematographic 35 mm Eyemo camera (lent to him by Richard de Rochemond in Paris), so he lent Gerda Taro his chromed Leica III (Model F) 1933-1939 with Summar 5 cm f/2 which he had been using in Spain since August 1936.


This is the camera held in her hands by Taro in a picture whose author is unknown and which was taken near Guadalajara Front in July of 1937.

Gerda Taro photographed with Capa´s chromed Leica III (Model F 1933-1939) and Summar 5 cm f/2 lens. It mustn´t be excluded the possibility that this camera - in the same way as the black lacquered Leica II (Model E) with an Elmar 5 cm f/3.5 lens and updated to Leica III- had originally been a chromed Leica II (Model D) acquired by Bob between 1933 and 1936 and updated to Leica III adding the dial for slow speeds between 1 second and 1/20 seconds, the increase of the rangefinder magnification up to 1.5 x and the attachment of the two rings for transport strap on both sides of the camera.

Probably, both the black lacquered Leica II Model D with Elmar 5 cm f/3.5 lens updated to Leica III and the chromed Leica III with Summar 5 cm f/2 lens with which Gerda Taro appears in this enlargement of the previous picture and with which Gerda Taro worked respectively from mid February 1937 and late May 1937 (Capa used from late May 1937 a Contax II rangefinder camera with a Carl Zeiss Jena 5 cm f/2 lens, along with a 35 mm Eyemo movie camera), were delivered to Capa after the death of Gerda Taro at the English Hospital of El Goloso in El Escorial, after being accidentally run over by a T-26 tank near Villanueva de la Cañada during the Battle of Brunete, when she was covering the area as a photojournalist, being accompanied by Ted Allan, a political comissar of Dr. Bethune´s Medical Unit.

After watching a lot of 2:3 aspect ratio rectangular pictures made by Taro from 1937 on and included in the book Taro ICP Steidl published in 2007, and after a thorough analysis of the vintage copies of photographs made by Taro from mid February 1937, donated by Edith and Robert Capa to the ICP, printed in 4:3 aspect ratio (albeit stemming from Leica 24 x 36 mm original negatives) and also reproduced in the aforementioned book , we have reached the conclusion that Taro used two lenses to make them: sometimes she used a Leitz Elmar 5 cm f/3.5 attached to a Leica II (Model D) and other times she used a Leitz Summar 5 cm f/2 attached to Bob´s Leica III (Model F) , because the aesthetics of image of both lenses is different, in the same way as their resistance to flare, bokeh, rendering in the corners, vignetting, etc.

Copyright Text and Indicated Pictures: José Manuel Serrano Esparza. LHSA
Inscribed in the Territorial Registry of the Intellectual Property of Madrid

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