domingo, 30 de octubre de 2011

GERDA TARO EN LA BATALLA DE BRUNETE Y ÚLTIMAS IMÁGENES CAPTADAS POR LA FOTOPERIODISTA ANTES DE SER ATROPELLADA POR UN TANQUE EL 25 DE JULIO DE 1937

Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza
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El 26 de Julio de 1937 moría en el Hospital Inglés de El Goloso en El Escorial ( 1 ) la fotoperiodista Gerda Taro, tras ser atropellada el día anterior aproximadamente a las 18:30 h de la tarde por un tanque ruso T-26B pocos cientos de metros más allá de la salida norte de Villanueva de la Cañada, cuando iba de pie junto a a Ted Allan sobre el estribo derecho de un coche negro al que acababan de subir (que llevaba tres soldados republicanos heridos en su interior, y cuyo conductor paró al identificarles cuando le hicieron señales desde un lateral de la carretera) y que avanzaba a toda velocidad con rumbo El Escorial.

Las fotografías hechas por Gerda Taro durante la Batalla de Brunete (pueblo situado 28 km al oeste de Madrid) entre el 6 y el 25 de Julio de 1937, un elevado porcentaje de las cuales fueron halladas en La Maleta Mexicana más algunas otras de las que sólo existen copias vintage, elevan aún más si cabe su grandeza como fotógrafa y verifican que durante los últimos días de su vida realizó el que fue probablemente mejor reportaje de su carrera, jugándose la vida en muchos momentos para poder obtener unas imágenes que muestran en gran medida la crudeza de la guerra.

FASE INICIAL: LAS TROPAS REPUBLICANAS CONQUISTAN BRUNETE. LLEGADA DE GERDA TARO AL PUEBLO
En Mayo de 1937, un informe preliminar de Komarm Gregori Kulik (jefe de los asesores militares rusos) constataba la debilidad de las defensas franquistas en esta zona y pedía un ataque sobre el pueblo de Brunete (situado al oeste de Madrid) por parte del Ejército de Maniobra Republicano, que tendría como objetivos prioritarios liberar presión al cerco franquista sobre Madrid y a la vez demorar todo lo posible los planes de Franco en el Frente Norte, ya que tras la caída de Bilbao en Junio, la captura de Santander parecía inevitable.

Tal posibilidad fue estudiada concienzudamente por los altos mandos del Ercito Republicano y tras varias semanas de minuciosa preparación y observación de las posiciones enemigas sobre todo por parte de Vicente Rojo (Comandante en Jefe del Ejército de Maniobra Republicano) y Juan Modesto (Jefe del V Cuerpo de Ejército) aprobaron el plan, q ue consiguió una sorpresa casi total, iniciando las tropas republicanas a las 22:00 h de la noche del 5 de Julio de 1937 sus movimientos previos al ataque, con la 46ª División de El Campesino a la derecha, la 11ª División de Líster en el centro y la 34ª División de José María Galán a la derecha infiltrándose entre las posiciones franquistas del sector comprendido entre Navalagamella y Villanueva del Pardillo.

Las fuerzas de Líster, que eran la unidad más potente, pasaron entre Quijorna y Villanueva de la Cañada con sus flancos protegidos por el Batallón Especial, y al amanecer, las fuerzas de asalto se hallaban en posición: la Brigada 101 en la Cota de Los Llanos, la Brigada 10 al norte de Quijorna, la 3ª Brigada en Villanueva de la Cañada y la 11 División de Líster rodeó Brunete.
Y a las 5:30 h de la madrugada del 6 de Julio, la artillería republicana, que había reunido una gran cantidad de piezas de campaña para la ocasión, bombardeó las defensas franquistas en la zona durante media hora, tras lo cual 84.000 hombres del Ejército Republicano se lanzaron al ataque con el apoyo de 220 piezas de atillería, 130 tanques, 40 carros blindados y 300 aviones, gozando de notable superioridad numérica en esos momentos, ya qu e las mejores unidades del Ejército Franquista se hallaban en el Frente Norte.

Las fuerzas franquistas en la zona, pertenecientes a la 71ª División al m
ando de Ricardo Serrador Santés (constituida por falangistas y unos 1.000 soldados marroquíes y perteneciente al VII Cuerpo de Ejército del general Varela) son cogidas por sorpresa, en un sector de frente que tienen poco guarnecido, con una defensa situada en posiciones aisladas.

Brunete fue capturado el día 6 de Julio de 1937 y desde dicho día, Gerda Taro estuvo haciendo fotografías durante lo que se convertiría en pocas jornadas en la Batalla de Brunete, una de las más sangrientas y más duramente disputadas por ambos bandos durante toda la Guerra Civil Española, en una sangría que habría de costar 20.000 muertos al bando republicano y 17.000 al franquista.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Tanque soviético T-26 avanza a través de Brunete, tras la captura del pueblo por la 11ª División de Lister.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Esta imagen captada por Gerda Taro demostró que las tropas republicanas habían capturado realmente el pueblo de Brunete.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Valentín González "El Campesino", Jefe de la 46ª División durante la Batalla de Brunete.

SEGUNDA FASE: ATRINCHERAMIENTO DE LAS TROPAS REPUBLICANAS EN BRUNETE Y SUS ALREDEDORES. COMIENZA LA GUERRA DE DESGASTE


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Muchas de las imágenes realizadas por Gerda Taro demuestran que una vez capturado Brunete, las tropas republicanas se atrincheraron en el pueblo y sus alrededores, en vez de aprovechar la ventaja táctica para intentar una mayor penetración hasta Villaviciosa de Odón y Navalcarnero, que era el plan inicial.

Aunque es cierto que perdieron una buena oportunidad de sacar mucho mayor partido del éxito inicial, no es menos cierto que los altos mandos republicanos sabían que Franco no tardaría en enviar a la zona tropas procedentes del Frente Norte, y con excepción de Brunete, el resto de guarniciones franquistas de Quijorna, Villanueva del Pardillo y Villafranca del Castillo resistieron con enorme tenacidad (Franco había dado la orden de que aguantaran en sus posiciones hasta la muerte para ganar tiempo hasta que llegaran refuerzos del Frente Norte) los ataques republicanos, de tal manera que se tardaron tres días en ocupar Quijorna (capturada el día 8 de Julio), cinco en capturar el estratégico Vértice La Mocha (que sucumbió el día 10 de Julio) y seis en conquistar Villafranca del Castillo y Villanueva del Pardillo, para lo cual hubo que enviar a dichas áreas las Brigadas Mixtas 2 y 111 pertenecientes al XVIII Cuerpo de Ejército Republicano al mando del coronel Enrique Jurado.

Villanueva de la Cañada había sido capturada durante la noche del 6 de Julio de 1937, tras aguantar durante todo el día el ataque de las brigadas republicanas 16ª y 18ª de la División 34 del teniente coronel Galán, reforzadas con batallones de las Brigadas Internacionales de la División 35ª del General Walter, y sólo sucumbió tras la muerte en combate del comandante franquista de la posición y la totalidad de sus oficiales.

Esta defensa numantina de las escasas fuerzas franquistas en la zona ante tropas republicanas abrumadoramente superiores en número, y en la cual fue decisiva la altísima moral de combate de los soldados marroquíes Tiradores de Ifni (en Quijorna) y el 5º Tabor de Regulares de Larache (en Villafranca del Castillo) así como su gran precisión en los disparos de media y larga distancia de sus fusiles Mauser calibre 7 x 57 mm ejerciendo funciones de pacos, ralentizó el avance de gran parte de las unidades republicanas atacantes durante la primera semana de la batalla, un tiempo precioso que permitiría a Franco enviar desde el Frente Norte a varias unidades de élite, tanto de infantería como artillería y aviación, que como veremos más adelante fueron decisivas para equilibrar la batalla y reconquistar Brunete tras 20 días de feroz batalla.

Es importante también tener en cuenta que aunque el Ejército Republicano había mejorado mucho su efectividad operativa en comparación con las milicias populares que intervinieron durante los primeros meses de guerra, y había sido reorganizado según la s directrices de los asesores militares rusos integrados en su alto mando, habiéndose logrado encuadrar las antiguas milicias populares y los nuevos contingentes de reclutamiento forzoso en brigadas, divisiones y cuerpos de ejército (con el complemento del recién creado Ejército de Maniobra, constituido por las unidades republicanas con mayor experiencia en combate y cuyo objetivo es marchar rápidamente a sectores concretos con misiones ofensivas), no hay que olvidar que se trata de tropas formadas mayormente por ex miliciano s y levas forzosas cuyo rendimiento a medio y largo plazo es bastante más eficaz en la defensa q ue en el ataque, faceta en la que lógicamente las tropas profesionales franquistas del Ejército de Africa con sus legionarios y tabors de regulares marroquíes, así como las brigadas navarras, eran muy superiores.

Vicente Rojo, Juan Modesto, Líster y Matallana (los más importantes altos mandos republicanos durante la Batalla de Brunete y que desde un punto de vista militar desempeñaron un brillante papel en la misma) lo saben.

Son conscientes de que aunque han logrado un notable éxito, avanzando 16 km en pocas horas y capturando Brunete, la resistencia hasta la muerte de las reducidas guarniciones franquistas de otros pueblos de la zona cercadas en retaguardia (Quijorna, Los Llanos, Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo), que eran también objetivo y que se ha tardado varios días en completar, les ha hecho perder un tiempo precioso (incluso la férrea defensa d e Quijorna había obligado a Modesto a enviar la 35ª División ubicada inicialmente en Valdemorillo en apoyo de El Campesino, cuando en realidad dicha unidad tenía que seguir a la 11ª División de Lister en su avance, tratando de aprovechar todo lo posible el éxito inicial).

En tales circunstancias, la trascendencia del factor sorpresa había desa parecido en gran medida a partir del 8 de Julio de 1937, y un ulterior alargamiento de líneas tratando de llegar hasta Villaviciosa de Odón, Sevilla la Nueva y Navalcarnero (que era el plan inicial) podría ser enormemente peligroso, ya que taponando dicha vía de penetración se halla la temida 13ª División del coronel Fernando Barrón (que se encontraba en reserva en el Frente de Madrid pero que se ha incorporado a la Batalla de Brunete el 6 de Julio de 1937 por orden del general Varela), integrada por muchas de las más curtidas unidades de élite del Ejército de Africa, con abundantes legionarios y tabors de regulares marroquíes en sus filas, estos últimos especialistas en realizar rapidísimas maniobras envolventes y aniquilar con rapidez unidades republicanas, como ya han demostrado durante el primer año de guerra.

Por otra parte, Líster, se muestra muy cauto ya que sabe que Franco enviará pronto tropas de élite del Frente Norte, como así ocurrirá, con la llegada a la zona de Brunete de las Brigadas Navarras IV y V muy reforzadas con soldados marroquíes de Tabor de Regulares.

Una vez capturado Brunete, y al constatar el notable éxito inicial del ataque del Ejército de Maniobra el 6 de Julio de 1937, se produjeron algunas dudas en los altos mandos republicanos, sobre todo en Líster, que al intentar tomar por asalto el pueblo de Sevilla la Nueva encontró fuerte resistencia, primero por parte de fuerzas franquistas al mando del teniente coronel Cuevas y pocas horas después por parte de la 1ª Bandera de la Legión, prodecente de Chapinería, que contuvo 2 km más allá del pueblo de Brunete a las tropas de Líster, por lo que éste decidió volver a Brunete y atrincherarse a las afueras del pueblo con los miles de hombres de su 11ª División, intentando por todos los medios no ser envueltos a medio plazo por las tropas profesionales de legionarios y marroquíes de tabors de regulares de la 13ª División de Barrón, inferiores en número pero con mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a distintas circunstancias de combate, tanto ofensivas como defensivas.

Lo que ocurre, es que Líster gozaba de enorme superioridad numérica y en esos momentos tuvo el camino expedito hacia Navalcarnero, que eran las directrices que habían sido marcadas por Vicente Rojo, por lo que se perdieron unas horas valiosísimas.

No obstante, el tema de si Líster debería haber seguido avanzando sigue siendo objeto de debate, sobre todo con respecto a la posibilidad de haber alcanzado Sevilla la Nueva y Navalcarnero, ya que uno de los objetivos importantes de la ofensiva republicana era cortar la carretera de Extremadura.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Aquí vemos a tres soldados republicanos en una trinchera a las afueras de Brunete.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Tres soldados republicanos descansando dentro de una trinchera en las inmediaciones de Brunete.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Durante toda la Batalla de Brunete, las temperaturas fueron muy altas, entre los 38º y los 42º C. Aquí vemos un grupo de combatientes republicanos descansando durante una pausa en los combates.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Soldado republicano con casco manejando un pequeño mortero de espiga situado en lo alto de un valle.

Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Otra imagen que demuestra el masivo atrincheramiento llevado a cabo por las tropas republicanas en Brunete y sus alrededores a partir del día 6 de Julio de 1937 tras la captura del pueblo al amanecer de dicho día.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Cuatro soldados republicanos en una trinchera situada en lo alto de un cerro próximo a la entrada sur de Brunete. El ubicado más a la izquierda va desnudo de cintura para arriba, ya que el calor es asfixiante.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

La profusión de armamento utilizado fue masiva por ambos contendientes. Aquí vemos a un soldado republicano captado en su trinchera mientras apunta su fusil a través de unos sacos terreros. Lleva en la parte trasera de su correaje, a ambos lados de la caja de
cartuchos, dos granadas de mano polacas Modelo 31.


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Como complemento a la excavación de trincheras por todo Brunete y sus alrededores, incluyendo las lomas y cerros próximos, las tropas republicanas construyeron una serie de búnkers ubicados en zonas estratégicas para la defensa frente a las fuerzas franquistas. Aquí vem
os uno de ellos al sureste de Brunete, aproximadamente a 1 km del casco urbano del pueblo , cuya torre de la iglesia puede apreciarse en la distancia, al fondo de la imagen a la derecha.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Varios soldados republicanos parapetados en una trinchera y apuntando sus fusiles a través de huecos entre sacos terreros ubicados en su zona superior.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Diez soldados republicanos descansando durante una pausa en los combates. Uno de ellos, al fondo, en la zona superior de la imagen, lleva pantalón corto y va desnudo de cintura para arriba, tratando de aliviarse del asfixiante calor. Varios de sus compañeros fuman. Otro, que lleva casco francés, está leyendo un periódico. El cansancio es visible en ellos, especialmen te en el hombre que está con una rodilla en tierra y el que viste gorra con visera (esquina inferior izquierda de la fotografía).


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Soldado republicano durmiendo sobre el suelo boca arriba junto a su fusil. La fatiga provocada por el stress de los combates y las muy altas temperaturas de la zona de Brunete en Julio de 1937, hacían que el agotamiento se apoderara rápidamente de los solda dos republicanos, mientras que las tropas franquistas del Ejército de Africa, sobre todo los legionarios y tabores de regulares marroquíes, acostumbrados a luchar en este contexto, tenían una mayor resistencia al cansancio, así como superior moral de combate.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Gerda Taro lucha al máximo por sacar las mejores fotos posibles, compartiendo con los soldados republicanos el calor sofocante que reinó durante los días de la Batalla de Brunete. Aquí fotografía a un combatiente desde el interior de un búnker.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Trinchera republicana excavada sobre una loma cercana al pueblo de Brunete. Pueden apreciarse en la imagen varios uniformes de soldados republicanos, diferentes cascos y algunos fusiles rusos Mosin-Nagant Modelo 1891 calibre 7.62 x 54 R con su característica bayoneta, cuyo diseño contemplaba más bien su uso permanentemente calada en vez de llevarla con su tahalí.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Tropas republicanas en la pendiente de una cárcava situada entre Brunete y el puente sobre el río Guadarrama próximo a Villaviciosa de Odón, sobre la cual han excavado una tupida red de trincheras.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Valentín González, "El Campesino" con un oficial republicano. Hombre de gran coraje, empuje y astucia, no obstante estaba lejos de la capacidad de destacados mandos militares republicanos
durante la Guerra Civil Española como Vicente Rojo, Modesto, Tagüeña , Líster, Hernández Saravia, Etelvino Vega, etc.

Aunque se movió bien durante la fase inicial de la Batalla de Brunete, infiltrándose entre las guarniciones franquistas, su euforia y afán de protagonismo fueron contraproducentes para el bando republicano, ya que las autoridades políticas comunistas (tratando de insuflarle todo el ánimo posible) pusieron a su mando - lo cual fue un error- la totalidad de los blindados y artillería pesada del V Cuerpo de Ejército de Modesto, y sus denodados ataques en pinza sobre los defensores franquistas de Quijorna (que no pudo ser capturada hasta el día 9 de Julio de 1937) y el Vértice Los Llanos se saldaron con grandes pérdidas en hombres y carros de combate (un total de 14) del V Cuerpo de Ejército, ralentizando el avance del Ejército de Maniobra, lo cual permitió a Franco ganar un tiempo precioso para enviar refuerzos desde el Frente de Santander.

Además, la 46ª División republicana estuvo a punto de quedarse sin munición, al tiempo que la durísima resistencia de la guarnición franquista de Quijorna (que había sido reforzada con un batallón) frente a los ataques de El Campesino, obligaron a Modesto a enviar la 35ª División (al mando de Karol Swierczewski, conocido como el "General Walter") situada en Valdemorillo, hasta la zona de Quijorna, en su ayuda, cuando el plan inicial era que esta unidad apoyara con sus brigadas 32, XI Internacional y 108 el avance de la 11ª División de Líster en vanguardia.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Dos tiendas de campaña republicanas instaladas en la pendiente de una hondonada próxima al pueblo de Brunete. Otro detalle más captado por Taro y que verifica plenamente que las tropas de Enrique Líster y las Brigadas Internacionales que participaron en la batalla, adoptaron una configuración defensiva tras la captura de Brunete.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Jovencísimo soldado republicano fotografiado por Gerda Taro.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

El periodista Claud Cockburn, corresponsal del diario londinense The Times en Alemania y Estados Unidos hasta 1933, y posteriormente columnista de The Week y Daily Worker (a la izquierda de la imagen) y el jefe del Batallón Británico de las Brigadas Internacionales Fred Copeman ( a la derecha) posan para Gerda Taro. Aunque sonríen y tratan de salir lo mejor posible en la foto, el cansancio y stress padecidos es muy visible en los rostros afilados de ambos y su expresión facial, sobre todo en el periodista.

Fred Copeman lleva colgados del cuello unos prismáticos Carl Zeiss Jena Deltrintem 8 x 30 old version, de prisma óptico porro con lentes acromáticas y oculares angulares libres de distorsión y diseñados por Albert Koenig con cuatro elementos sin recubrimientos antirreflejos.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Dos soldados republicanos en una trinchera a las afueras de Brunete. El hombre más próximo a la cámara lleva la camisa arremangada y con varios botones superiores desabrochados, tratando de mitigar el insoportable calor, mientras un segundo combatiente, visible tras él, a la derecha de la imagen, tiene el pelo totalmente desgreñado, está sin afeitar desde hace varios días y su rostro revela claramente la extenuación fruto de la lucha sin descanso durante varias jornadas consecutivas.

A la izquierda de la imagen, al fondo, se aprecia un fusil ruso Mosin-Nagant Modelo 1891 con su bayoneta calada.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Soldados republicanos descansando y alimentándose junto a una trinchera excavada en lo alto de una cota y protegida con sacos terreros.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Joven combatiente republicano con las mangas de la camisa subidas fotografiado por Gerda Taro.

TERCERA FASE: INTENSIFICACIÓN DE LA GUERRA
DE DESGASTE Y DEVASTADORA CONTRAOFENSIVA FRANQUISTA

A partir del 10 de julio de 1937, se produce la temida llegada de refuerzos franquistas, a saber, la División 12ª (denominada "Provisional", creada para esta batalla y al mando de Asensio Cabanillas), las Brigadas de Navarra IV (coronel Camilo Alonso Vega) y V (coronel Juan Bautista Sánchez) traídas desde el Frente de Santander y reforzadas con abundantes contingentes de tabor de regulares marroquíes, por lo que a efectos prácticos equivalen a divisiones y la División 150ª marroquí (Eduardo Sáenz de Buruaga) que se hallaba en Mérida.

Así pues, el 100% de los jefes militares franquistas con mando de divisiones durante la Batalla de Brunete (Barrón, Asensio Cabanillas, Sáenz de Buruaga, Camilo Alonso Vega, Juan Bautista Sánchez) más el general Varela -que tiene su puesto de mando en Boadilla del Monte-, son altos oficiales africanistas con muchos años de experiencia previa en combate en la Guerra de Marruecos.

Igualmente, llegan importantes efectivos aéreos de la Legión Cóndor alemana, que envía a Brunete desde el Frente Norte a sus mejores unidades y pilotos, integrados en:

a) Jagdgruppe J/88 al mando del comandante Merhart von Bernegg, y que incluye la Jagdstaffel 1. J/88 Marabú (con 12 Me-109 B1 al mando del Hauptmann Palm), la Jagdstaffel 2. J/88 "Zylinderhut" (con otros 12 Me-109B1) al mando del Oberstleutnant Lehmann, y la Jagdstaffel 3. J/88 Mickymaus (con 12 Heinkel He 51 C-1 de ataque a suelo) al mando del Oberstleutnant Roth.

b) Kampfgruppe K/88 al mando del Comandante Robert Fuchs, y que incluye la Kampfstaffel 1.K/88 (con 12 Junkers Ju 52) bajo el mando del Oberstleutnant Knauer, la Kampstaffel 2.K/88 (con otros 12 Junkers Ju 52) bajo el mando del Hauptmann von Delmesingen, y la escuadrilla experimental de bombardeo Versuchsbomberstaffel VB/88 (con Heinkel He-111, Dornier Do 17 y Junkers Ju-86) bajo el mando del Oberstleutnant von Moreau.

Este masivo envío de aviación alemana a Brunete, con un elevado porcentaje de pilotos germanos que serán posteriormente ases de la Luftwaffe durante la Segunda Guerra Mundial, será a la postre el factor más decisivo que consiga frenar la ofensiva republicana iniciada el 6 de Julio (y que había dominado el espacio aéreo hasta esos momentos, contando con 300 aparatos, entre ellos una notable cantidad de Polikarpovs I-16 Moscas y Polikarpovs I-15 Chatos), pese a la notable actuación de escelentes pilotos republicanos como Anatoly Serov (uno de los pioneros en caza nocturna a nivel mundial con su I-15 Chato), Frank G. Tinker, Alexandr Minaiev, Boris Smirnov, Harold Dahl y otros que hicieron lo que buenamente pudieron con sus Polikarpov I-16 Moscas y Polikarpov I-15 Chatos frente a los más modernos aviones alemanes.

Ello hace que Modesto, Jefe del V Cuerpo de Ejército, ordene que muchos cañones rusos calibre 76.2 mm M38 sean instalados en configuración antiaérea a las afueras de Brunete, tal y como demuestra esta importante fotografía hecha por Gerda Taro el 23 ó 24 de Julio de 1937, y en la que se aprecian tres de estas piezas de artillería:


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

El 10 de Julio de 1937, las tropas franquistas han conseguido frenar la ofensiva republicana prácticamente en todos sus puntos importantes.

De este modo, a partir del cuarto día después del inicio de la ofensiva republicana, la Batalla de Brunete se convierte en una brutal lucha de atrición, en medio de un calor espantoso, y permanente uso de artillería por cada metro de terreno disputado, con la 11ª División Líster atrincherada entre las afueras de Brunete y Sevilla la Nueva, la 13ª División de Barrón taponando el paso hacia Navalcarnero y la 150ª División de Sáenz de Buruaga ocupando el flanco izquierdo del río Perales.

Este es un punto de inflexión de la batalla.

Franco nombra al general Varela jefe supremo de las posiciones franquistas en la zona y le ordena contraatacar cuanto antes, quedando constituido el Cuerpo de Ejér
cito Provisional de
Brunete, al que se incorporan también las anteriormente mencionadas brigadas navarras.

Comienza así una carnicería en la que el planteamiento inicial de los altos mandos republicanos epicentrado en el concepto de maniobra imponiéndose al choque frontal, se transforma
inevitablemente en una batalla de perfil claramente estático.

Juan Modesto, jefe del V Cuerpo de Ejército y uno de los jefes militares republicanos con mayor nivel de preparación, está furioso por el muy valioso tiempo perdido los días anteriores, pero lee la situación con precisión: Franco intenta aniquilarles, sobre todo con sus unidades de élite africanas (División 13ª de Barrón y División 150ª de Sáenz de Buruaga) y las Brigadas Navarras IV y V.

El XVIII Cuerpo de Ejército Republicano está agotado, tras varios días de lucha en que no ha podido tomar por asalto los vértices Romanillo y Mosquito, donde Asensio Cabanillas defiende tenazmente el sector derecho franquista con su 12ª División, provocando el desgaste de las Brigadas Internacionales 13ª y 15ª, así como del XVIII Cuerpo de Ejército de Jurado (Divisiones 34 y 10).

El día 11 de Julio de 1937, Modesto conoce tanto el agotamiento del XVIII Cuerpo de Ejército de Jurado como la noticia de que 13 aviones republicanos Polikarpov I-15 e I- 16 han sido derribados por los Messerschmitt BF-109B-1 alemanes de la Staffel 2. Jagdgruppe/88 "Zylinder Hut", bajo el mando del Oberstleutnant Lehmann, que están haciendo estragos, y el 12 de Julio por la noche es informado de que el piloto ruso Alexandr Minaiev (Jefe de la Primera Escuadrilla Republicana de Polikarpovs I-16 Moscas) acaba de morir en combate aéreo sobre Villanueva de la Cañada.

Modesto es consciente de que están a punto de perder la iniciativa aérea que habían tenido hasta ese momento, por lo que da la orden tanto a la 46ª División de El Campesino como a la 35ª del General Walter de que se atrincheren y se sumen a la 11ª División de Líster en configuración totalmente defensiva.


Aunque a partir del 10 de Julio de 1937 los cazas alemanes Messerschmitt BF-109B1 dominaron el espacio aéreo sobre Brunete y pueblos cercanos, el 13 de Julio de 1937 se produjo una auténtica proeza aérea, cuando el piloto norteamericano Frank G. Tinker, a los mandos del Polikarpov I-16 CM-023 Mosca de la primera escuadrilla del primer escuadrón al mando de Alexandr Minaiev, el mismo modelo de avión que aparece en la foto, derribó el Messerschmitt BF-109B1 del Ufzz. Güido Höneb. Frank G. Tinker terminaría la guerra con un total de 8 victorias confirmadas: dos Me-109B1, tres Heinkel He 51 C-1 y tres Fiat CR-32. Tanto Frank G. Tinker como Harold Dahl (integrante de la 1ª Escuadrilla de I-15 Chatos al mando de Ivan Eryomenko) fueron dos pilotos norteamericanos que combatieron en la Batalla de Brunete y habían sido contratados en Diciembre de 1936 por el gobierno republicano español para combatir con la Fuerza Aérea Republicana. Photo: José Manuel Serrano Esparza

Los altos mandos franquistas continúan acumulando más y más efectivos en la zona, en clara distribución de fuerzas previa a un contraataque masivo.

La Batalla de Brunete se convierte desde estos momentos en una brutal guerra de atrición, en la que ambos bandos defienden con la vida cada milímetro de terreno, y son constantes los asaltos frontales de infantería tanto republicana como franquista sometida al fuego graneado de ametralladoras, cañones, morteros y descargas de fusilería, a lo cual hay que sumar el ametrallamiento y bombardeo de fuerzas terrestres por aviación, ámbito en el que las unidades republicanas son las más perjudicadas por la acción de la Legión Cóndor alemana.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Tras la llegada de refuerzos franquistas del Frente Norte, la tasa de bajas en las filas republicanas ascendió vertiginosamente, al igual que en el bando fran
quista. Poco a poco, la batalla se fue convirtiendo en una terrible guerra de desgaste sin cuartel, con unos niveles de violencia y mortandad desconocidos hasta ese momento.

Aquí vemos a un soldado republicano herido transportado en camilla desde
primera línea de fuego a retaguardia para ser atendido.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Soldado republicano herido tumbado sobre una camilla en el suelo y rodeado por varios camaradas combatientes.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Durante la Batalla de Brunete, los camilleros de ambos bandos trabajaron a destajo. En esta imagen vemos a dos soldados republicanos llevando a un compañero herido a un puesto de socorro.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Durante la Batalla de Brunete, Gerda Taro estuvo muy activa, acudiendo a zonas muy diversas para hacer fotografías, estando con frecuencia no sólo captando escenas en las zonas defensivas de trincheras, sino también muy cerca de la primera línea de fuego, siendo abundantes sus fotografías de evacuación de heridos, que se contabilizaron a diario por miles en ambos contendientes.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Torre de la Iglesia de Brunete con un enorme orificio provocado por impacto directo de artillería franquista de grueso calibre.


La utilización de las torres de las iglesias y todo tipo de edificios altos como punto de observación, fue práctica común en ambos bandos durante toda la Guerra Civil Española, por lo que normalmente eran blanco de la artillería enemiga. En este sentido, quizá el ejemplo más tristemente famoso fue el Edificio de la Telefónica en la Gran Vía madrileña, objeto de disparos de la artillería del general Varela realizados desde el Cerro Garabitas de la Casa de Campo, con cañones Schneider 155/13 mm con alcance eficaz de 11 km, algunos de cuyos proyectiles, debido a imprecisión, cayeron en las zonas de la Red de San Luis y Callao, matando a muchos transeúntes.


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

La torre de la Iglesia de Brunete, así como su nave aledaña, fueron destruidas en 4/5 partes por impactos de artillería durante la batalla, teniendo que ser en gran medida restaurada después de

la Guerra Civil Española, tras la cual únicamente permanecía en pie la parte baja de los muros de granito, que todavía hoy en día presenta los impactos de fusil y artillería ligera y media en sus
paredes.


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Gerda Taro fotografía a varios soldados republicanos buscando supervivientes entre los escombros de varias casas destruidas. El pueblo está siendo arrasado tanto por obuses de artillería como por las bombas de los Heinkel-111 de la Legión Cóndor que apoyan el ataque de la 13ª División.

Varela ha agregado también el Batallón de Carros de Combate de Wilhelm Ritter von Thoma (perteneciente a la Legión Cóndor) con 45 tanques Pzkpfw I a las tropas de Barrón.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Impresionante fotografía de Gerda Taro. La fotoperiodista se halla en el casco urbano de Brunete, jugándose la vida para obtener imágenes como ésta, en la que vemos a tres soldados
republicanos buscando supervivientes o heridos entre las ruinas de más casas destruidas.

El panorama es desolador. Las viviendas han sido reducidas a escombros, y de su estructura únicamente quedan en pie las vigas de madera y la parte más baja de los muros. El humo y el caos lo envuelven todo. La tensión y preocupación son palpables en los combatientes, que temen que haya compañeros sepultados.

Las fuerzas de Barrón han alcanzado ya los aledaños de Brunete en cuatro ocas iones, atacando por el centro, pero sus embestidas han sido rechazadas por la 11ª División de Líster y la 35ª del
general Walter.

La lucha es feroz y se combate a muerte, tanto en el centro como en los flancos, ya que Franco ha ordenado conquistar Brunete a toda costa y ha situado a las Brigadas IV y V de Navarra a la izquierda y a la derecha del tremendo ataque frontal de Barrón, las cuales han provocado ya el repliegue de la 16 Brigada Mixta republicana, con lo que el peligro de envolvimiento de Brunete ya es latente.

Franco sabe que sus tropas están teniendo pérdidas muy elevadas ante la tenacísima defensa republicana, por lo que concibe el plan de crear una línea de defensa lo más sólida posible, que tenga como límite aproximado las afueras norte de Brunete y los tres primeros kilómetros de la carretera que une Brunete con Villanueva de la Cañada. No puede esperar ya más a iniciar de nuevo las operaciones en el Frente Norte de Santander, estratégicamente mucho más importante. De ahí la virulencia del ataque frontal de la 13ª División de barrón y de las Brigadas Navarras por los flancos.

Increíblemente, Gerda Taro está todavía en el pueblo. Los proyectiles de artillería y bombas de aviación caen por doquier. El frente de combate está a pocos cientos de metros de distancia.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Taro continúa sacando fotos. Hace días que varios mandos republicanos, especialmente el general Walter, le han recomendado que abandone el pueblo, ya que la 13ª División de Barrón está intentando tomar Brunete por asalto y el bombardeo de artillería y aviación va en aumento, por lo que el peligro de muerte es enorme.

Pero la fotoperiodista hace caso omiso. Lucha por sacar las mejores fotos posibles. Sabe que son momentos históricos y que es importante estar ahí, para dejar constancia de unos acontecimientos que todavía hoy en día, 74 años después y en pleno siglo XXI, estremecen.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Hace rato ya que Brunete es un espectro. Prácticamente el 100% de sus casas y edificios han sido destruidos.

Prosiguen los salvajes combates en las inmediaciones del pueblo. Franco y Varela han ordenado a Barrón y su 11ª División conquistar Brunete cuanto antes, ya que les es necesario retomar las operaciones en el Frente Norte lo más rápidamente posible, porque el ataque del Ejército de Maniobra Republicano, que comenzó el 6 de Julio, ha hecho demorar un mes el avance sobre Santander.

Los legionarios y tabors de regulares se lanzan en tromba sobre los hombres de Líster y el general Walter. Comienzan a reducirse las distancias y se inician los temidos choques a la bayoneta.

Las tropas marroquíes intentan envolver las trincheras de la 11ª y 35ª Divisiones republicanas, pero no pueden, debido a la gran cantidad de efectivos y a la determinación en la defensa. Cada metro de terreno ganado significa decenas de muertos.

Los hombres de Líster y el general Walter están agotados. Llevan casi tres semanas combatiendo, sin descanso ni relevo alguno. Muchos de ellos son veteranos de las batallas del Jarama y Guadalajara, tanto españoles como brigadistas internacionales.

Están extenuados y han de luchar ahora contra la infantería de élite de la 13ª División franquista.

Los panzers I alemanes tratan de buscar un punto táctico de ruptura. Desean ensayar su blitzkrieg en Brunete. Es al fin y al cabo para lo que han venido. Pero es untipo de blindado que
carece de cañón - sólo está provisto de dos ametralladoras MG13 calibre 7.92 mm- y cada vez que intentan avanzar con esa intención, reciben un diluvio de artillería republicana desde las cotas adyacentes a Brunete todavía en manos republicanas.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Gerda Taro está oyendo todo: los impactos de los proyectiles de cañones y morteros, la explosión de las bombas lanzadas por los Heinkel-111 alemanes, las constantes ráfagas de ametralladora,
los masivos intercambios de disparos de fusil, etc, pero sigue fotografiando dentro del pueblo.


La línea defensiva de Líster se ha mostrado muy eficaz, de tal manera que hasta la madrugada del 20 de Julio no hay cambios esenciales en la ubicación de las grandes unidades, si bien las tropas franquistas han recuperado el Monte Perales (19 de Julio) y el Castillo de Villafranca (20 de Julio), produciéndose a continuación algunos ataques republicanos por Vértice Cumbre y la línea del río Guadarrama.

La 13ª División de Barrón no puede romper las líneas de la 11ª y 35ª División republicanas en Brunete y las Brigadas Navarras IV y V llevan desde el 19 de Julio teniendo pérdidas muy elevadas.

El porcentaje de bajas en las filas republicanas es también aterrador.


La situación se estanca y Varela decide lanzar el ataque definitivo sobre Brunete, ordenando que todas las piezas de artillería franquistas de diferentes calibres abran fuego sobre las lomas próximas al pueblo.

El bombardeo de saturación hace mella en los muy fatigados hombres de Líster y el general Walter.


El día 22 de Julio de 1937, las líneas defensivas laterales comienzan a ceder y los soldados marroquíes de tabor de regulares integrados en las Brigadas Navarras IV y V a instancias de Mohammed Ben Mizzian desde varios meses antes, comienzan a realizar sus rapidísimos movimientos tratando de envolver las trincheras republicanas a ambos lados de Brunete, mientras la infantería de barrón ataca con gran potencia en el centro, intentando fijar a todas las tropas de Líster posibles.

Líster se da cuenta. Su 11ª División puede ser cercada y aniquilada en cuestión de pocas horas, por lo que ordena una retirada táctica hasta la zona del Cementerio de Brunete, loma en la que ya llevaban centrando buena parte de la defensa del pueblo a partir del 19 de Julio, y desde la que se dominan con fuego de artillería, mortero y fusil buena parte de las zonas aledañas a Brunete, y a la vez puede intentar proteger desde allí al resto de tropas republicanas que huyen hacia Villanueva de la Cañada cuando barrón y las Brigadas Navarras rompan el frente.

Así pues, Enrique Líster toma el 22 de Julio de 1937 la dolorosa decisión d
e seguir resistiendo ya únicamente en el Cementerio y sus alrededores, hacia donde poco a poco - cubierto por los hombres más adelantados de su línea defensiva- va llegando el grueso de la 11ª División republicana, que aguantará tres días más.

La decisión de Líster es esta vez acertada, salvando a gran parte de los hombres de su 13ª División de una muerte segura, ya que el 24 de Julio de 1937, las tropas franquistas modifican su configuración ofensiva: tras debilitar los flancos defensivos republicanos, Sáenz de Buruaga y Asensio atacan por el centro, mientras que Barrón lo hace por el este, rompiendo el frente republicano en este punto mediante un feroz asalto de los 5ª y 6ª Tabors de Regulares de Melilla nº 2, tras lo cual captura todo el pueblo de Brunete, con excepción de la zona del Cementerio, situado en lo alto de una colina desde la que se domina en gran medida el pueblo y donde les espera la 11ª División de Líster, atrincherada en varias líneas defensivas.

También el 24 de Julio a las 10:00 h de la mañana, los regimientos franquistas Alvarez Entrena y Santamaría de la brigada del teniente coronel Coco perteneciente a la 13ª División de Barrón, toman por asalto las lomas que dominan lateralmente la carretera de Brunete a Villanueva de la Cañada.



Del pueblo de Brunete únicamente queda ya en manos republicanas el Cementerio, en el cual van a producirse algunos episodios que aunque en mucha menor escala de hombres y medios, nada tendrán que envidiar en dramatismo a lo ocurrido en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, en la cota 102.0 Mamáyev Kurgán.

LUCHA A MUERTE EN EL CEMENTERIO DE BRUNETE ENTRE LA 11ª DIVISIÓN DE LÍSTER Y LOS 5º Y 6º TABORS DE REGULARES DE MELILLA Nº 2
Madrugada del 24 de Julio de 1937. La 13ª División de Barrón ha capturado casi todo el pueblo de Brunete - íntegramente reducido a escombros- tras romper las líneas republicanas por el este.

Ya no quedan tropas republicanas resistiendo en el casco urbano del pueblo, sino únicamente en la loma del Cementerio (11 División de Líster) y en las zonas laterales de campo próximas a Brunete (sobre todo fuerzas de las Brigadas Internacionales del General Walter).

Las Brigadas Navarras llevan varios días soportando lo más duro de la fase final de la contraofensiva franquista sobre Brunete y han tenido pérdidas muy elevadas, pero tras muchos días de presión, los flancos republicanos están a punto de desmoronarse ante las tropas de Camilo Alonso Vega y Juan Bautista Sánchez.

Tras unas pocas horas de descanso, al llegar el alba, Barrón lanza los 5 º y 6º Tabors de Regulares de Melilla sobre la 11ª División de Líster, situada en el Cementerio de Brunete.


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Las tropas de Líster se clavan a sus posiciones y reciben a los durísimos soldados marroquíes con un diluvio de proyectiles de artillería, mortero y fuego de ametralladora desde posición elevada.

Espeluznantes gritos en chelja inundan la atmósfera próxima al Cementerio de Brunete. Los tabors de regulares de Melilla no se dan por vencidos y tratan de reducir las distancias y tomar las posiciones republicanas mediante asaltos a la bayoneta, siendo rechazados una vez más con cuantiosas pérdidas

Muchos veteranos del Jarama y Guadalajara también gritan y se dan ánimos unos a otros.

Barrón se da cuenta de que la posición defensiva republicana en el Cementerio es muy fuerte.


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Se suceden los intentos de asalto de las fuerzas marroquíes, que literalmente rebotan contra la 11ª División Republicana, que desde lo alto de la loma del Cementerio, tiene a tiro cualquier intento de penetración franquista desde el ángulo que fuere.

Pero poco a poco, inexorablemente, la infantería marroquí se va imponiendo. Están mejor armados (muchos de los hombres de Líster llevan fusiles Mexicansky en mal estado), poseen mayor experiencia en combate, los oficiales profesionales son lógicamente de mayor nivel desde un punto de vista militar, y la precisión en los disparos de los soldados de ambos tabors es superior, por lo que las bajas en la 11ª División de Líster (que ya ha tenido un 50% de pérdidas durante la batalla de Brunete) comienzan a aumentar vertiginosamente.

No obstante, la defensa republicana del Cementerio de Brunete y sus aledaños no cede.

Barrón decide utilizar la artillería a granel contra los combatientes republicanos de la 11ª División que defienden el Cementerio y se inicia su bombardeo con morteros de pequeño y mediano calibre, así como con cañones. Algunos Heinkel-111 alemanes atacan también el Cementerio de Brunete desde el aire.

Inevitablemente, la 11ª División de Líster, que lleva casi tres semanas luchando sin descanso, comienza a ceder. La explosión de los proyectiles y bombas les está causando muchas bajas, ya que la escasa profundidad de las trincheras que habían cavado apenas les protege de la metralla.

Rápidamente, los oficiales republicanos ordenan que una parte de sus tropas prosigan con la defensa frente a las tropas de Barrón y que otros excaven a toda prisa trincheras más profundas en todo el espacio de terreno aprovechable del cementerio, ya que temen un intento masivo de asalto en cualquier momento.

Comienzan a aparecer esqueletos de tumbas antiguas, que los soldados republicanos apartan como pueden, con el subsiguiente pánico. Los proyect iles franquistas de mortero y cañón continúan cayendo sin parar. A muchos no les da tiempo a retirar los esqueletos, agazapándose en el fondo de las trincheras junto a ellos para evitar la metralla de las explosiones.
El contexto es por momentos apocalíptico.

La infantería marroquí de los Tabors de Regulares de Barrón se lanza de nuevo en tromba sobre las posiciones de la 11ª División de Líster en el Cementerio. Se lucha ya al arma blanca sobre los sacos terreros de las trincheras. La mortandad es todavía mayor si cabe en ambos bandos y llega un momento en que es imposible combatir sin pisar cadáveres.

La 11ª División está agotada, pero continúa luchando con gran valor frente a tropas muy profesionales del Ejército de Africa. Sólo le quedan un 25% de sus hombres.

Los soldados marroquíes de los tabors 5º y 6º de Regulares de Melilla nº 2 de la División 13ª de Barrón también están extenuados y se retiran a descansar.

Cae ya la noche sobre la loma en la que se encuentra el Cementerio de Brunete y durante toda la madrugada continúan produciéndose ataques y contraataques por ambos bandos, sin que las tropas franquistas consigan tomar el Cementerio.

La lucha prosigue sin descanso durante toda la mañana del día 25 de Julio de 1937, con pérdidas muy elevadas para ambos contendientes, pero los defensores republicanos del Cementerio de Brunete resisten.

Llega la sobremesa del 25 de Julio. Barrón se impacienta, ya que un objetivo de reducidas dimensiones como es el Cementerio de Brunete y sus zonas adyacentes está frenando la captura total del pueblo ordenada por Franco desde su Cuartel General en Villa del Prado, y a partir de las 16:00 h de la tarde ordena otro nuevo ataque coordinado masivo de toda la artillería disponible y aparatos Heinkel-111 de la Legión Cóndor, cuyo efecto es devastador y provoca una gran mortandad entre los hombres de Líster.

De nuevo, los tabors 5º y 6º de regulares de Melilla nº 2 se lanzan ferozmente sobre las trincheras de la 11 División, intentando lograr la ruptura de una vez por todas, pero una vez más son repelidos por la fortísima defensa republicana.

No obstante, éste ataque deja prácticamente sin energía a los soldados republicanos que defienden el Cementerio.

La munición escasea.

Líster y sus oficiales así como la mayoría de sus tropas inician la retirada hacia Villanueva de la Cañada, mientras un contingente de soldados republicanos de la 11 División se quedan en el Cementerio, cubriéndoles las espaldas y abriéndoles un pasillo defensivo.

Se llega así a la noche del 25 de Julio de 1937, cuando el 6º tabor de Regulares de Melilla nº 2 y el IV Batallón de las Navas atacan de nuevo el Cementerio de Brunete y lo capturan por asalto.
Todos los combatientes de la 11ª División de Líster que quedaban tanto en la loma del camposanto como en su recinto interior mueren en sus puestos hasta el último hombre.


Photo: José Manuel Serrano Esparza

HUIDA PRECIPITADA DE BRUNETE PARA SALVAR LA VIDA: GERDA TARO ABANDONA EL PUEBLO CON TED ALLAN INCRUSTADA CON TROPAS REPUBLICANAS. ULTIMAS FOTOGRAFÍAS CAPTADAS POR LA FOTOPERIODISTA ANTES DE QUE SE LE ACABE LA PELÍCULA DE 35 MM

Tarde del 23 de Julio de 1937. Ya no es posible permanecer por más tiempo en el casco urbano de Brunete, a punto de ser capturado por la 13ª División de Barrón (que entrará en el pueblo la madrugada del 24 de Julio) y Gerda Taro, incrustada entre fuerzas republicanas, abandona Brunete a pie junto con Ted Allan en dirección norte hacia Villanueva de la Cañada, caminando por la zona de campo a la derecha de la carretera.

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Todavía no se ha producido la huida a la desbandada de tropas republicanas que tendrá lugar dos días más tarde, el 25 de Julio de 1937. La 11 División de Líster resiste aún en el Cementerio de Brunete y tropas de las Brigadas Internacionales aguantan a duras penas las embestidas de las Brigadas Navarras IV y V en los flancos del pueblo.

Taro permanece todo el día 24 de Julio de 1937 y la mañana y sobremesa del 25 de Julio de 1937 aproximadamente 1 km al norte de Brunete, en la zona de campo a pocos cientos de metros de la carretera que lleva a Villanueva de la Cañada, junto a Ted Allan y el contingente republicano con el que han dejado el pueblo.

Gerda Taro sigue haciendo todas las fotos que puede de Brunete, esta vez desde la distancia.

De repente, escucha varias fuertes explosiones, cuyo eco retumba claramente sobre el de las ráfagas de ametralladora y disparos de fusil que se oyen permanentemente a lo lejos, y hace
lo lejos, y hace tres fotografías en las que capta el humo de las explosiones de los cañones de 155 mm de la 13ª División de Barrón que acaban de estallar cerca de la iglesia de Brunete y cuyas columnas de humo todavía se elevan.



Photo: Gerda Taro. © ICP New York


 Photo: Gerda Taro. © ICP New York





Photo: Gerda Taro. © ICP New York

En dos de las fotografías se aprecia que la fotógrafa se halla cerca de una zona de alambradas mientras capta las imágenes.


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Probablemente, Taro discute con varios militares republicanos y Ted Allan, que le aconsejan que deje de hacer fotos y se preocupe por su seguridad, ya que el peligro es máximo y los aviones de la Legión Cóndor pueden aparecer en cualquier momento.


Los indicios apuntan claramente ( en especial las informaciones aportadas por Ted Allan en Putney, Londres, en Julio de 1969) a que Gerda Taro, Ted Allan y los combatientes republicanos llevan ya varias horas ubicados en una zona de campo con trincheras a las afueras norte de Brunete, a pocos cientos de metros de la carretera Brunete-Villanueva de la Cañada, y en varias ocasiones han tenido que refugiarse en el interior de las mencionadas trincheras para protegerse de las oleadas de biplanos He 51 C-1 alemanes que están bombardeando y ametrallando a las tropas republicanas en retirada, al igual que los Me-109B-1, que (al haber sido destruida una gran parte de la aviación republicana presente en los cielos de Brunete y no tener que dedicarse a volar a mayor altura - como hicieron hasta el 22 de Julio- para mantener la superioridad aérea mientras los Heinkel 111 atacan los objetivos estratégicos y tácticos) están ametrallando también en vuelo bajo a las fuerzas republicanas que huyen de Brunete a la desbandada.


En ningún momento ha dejado Gerda Taro de hacer fotos, captando con sus dos Leicas las columnas de humo, los aparatos alemanes en el aire y las montañas de tierra que levantan las bombas al impactar sobre el terreno, saliendo constantemente de la trinchera en mitad del bombardeo (los negativos correspondientes a estos momentos desaparecieron, desconociéndose hoy en día su paradero, al igual que ocurrió con cierta cantidad de metraje cinematográfico rodado por Gerda Taro con cámara de cine de 35 mm durante la Batalla de Brunete).


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Pero aproximadamente a las 16:30 h de la tarde del 25 de Julio de 1937, ante la intensificación de la virulencia del ataque de los aviones de la Legión Cóndor, los oficiales republicanos que mandan el contingente de combatientes con los que Gerda Taro y Ted Allan van incrustados y se hallan a las afueras norte de Brunete (aproximadamente a 1 km del pueblo, donde ya no es posible permanecer por más tiempo en las trincheras sin peligro de ser hechos prisioneros, ya que las tropas franquistas avanzan hacia allí), dan la orden de poner rumbo definitivo a Villanueva de la cañada, hacia donde emprenden la marcha a pie por la zona de campo a la derecha de la carretera, cuyas cunetas están llenas con cientos de cadáveres y heridos tras las varias horas de ataques de los aviones alemanes.

Llega la noticia de que la 14 División republicana, que se hallaba en un bosque al norte de Brunete esperando el momento adecuado para contraatacar y acudir a relevar a la 11 División de Líster en la zona de la loma del camposanto de Brunete, ha sido sorprendida por los He-111 de la Legión Cóndor que llevan horas bombardeándola a placer, destruyendo su capacidad operativa
y provocando una altísima cifra de muertos, dirigiéndose los supervivientes a retaguardia, también en dirección a Villanueva de la Cañada.

Los defensores del Cementerio de Brunete, totalmente aislados, con escasas provisiones de alimentos y agua, al borde del colapso físico y sin posibilidad de refuerzos ni relevo alguno, están
a punto de sucumbir.

Ha cundido el pánico y todas las tropas republicanas que estaban presentes en Brunete y sus zonas próximas huyen también hacia Villanueva de la Cañada para establecer una nueva línea de
contención lo más sólida posible, mientras los aparatos de la Legión Cóndor se mueven prácticamente a placer por los cielos de Brunete y sus zonas próximas.

Las fuerzas republicanas con las que Gerda Taro y Ted Allan caminan hacia Villanueva de la Cañada a través de la zona de campo a la derecha de la carretera que une Brunete con dicho
pueblo ubicado 5 km más al norte, se hallan sometidas a máximo stress, ya que la Legión Cóndor lleva dos semanas ametrallando con sus Me-109B1 y bombardeando con sus biplanos He 51 C-1 esta vía, y temen que los aparatos germanos puedan aparecer en cualquier momento.


Tramo de la carretera Brunete-Villanueva de la Cañada aproximadamente a dos km de Brunete. La imagen está hecha con la cámara orientada en sentido contrario al de la marcha a pie de Gerda Taro y Ted Allan (que se dirigían a pie a Villanueva de la Cañada a través de la zona de campo próxima a la carretera durante la tarde del 25 de Julio de 1937). Puede apreciarse en la distancia la torre de la iglesia de Brunete. Photo: José Manuel Serrano Esparza

La carretera y la zona de campo a su derecha comienzan a llenarse con todo tipo de vehículos cargados de tropas que huyen frenéticamente, presas del pánico, unos a través de la vía propiamente dicha y otros por las zonas próximas al talud que la separa de la zona de campo a la derecha, lo cual genera todavía un mayor caos si cabe, ya que todo el mundo quiere salvarse en medio de un clímax de paroxismo catalizado por la visión constante de soldados republicanos muertos y heridos a lo largo de toda la carretera Brunete-Villanueva de la Cañada en ambas cunetas.

Gerda Taro, Ted Allan y el contingente de tropas republicanas en el que van incrustados, han avanzado ya aproximadamente 2 kilómetros en dirección a Villanueva de la Cañada, caminando por la zona de campo de la derecha de la carretera,


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

cuando de repente aparecen varios Messerschmitt Me-109B-1 en vuelo bajo del Jagdgruppe 88 del comandante Gotthard Handrick (que había sustituido a Hubert Merhart von Bernegg desde el 18 de Julio de 1937) que comienzan a ametrallar la carretera.

Los gritos y la confusión se extienden por doquier.

Ven por delante de ellos un coche de color negro (que pudiera ser e
l mismo que aparece junto a tres cañones rusos de 76.2 mm M38 en configuración antiaérea a las afueras norte de Brunete fotografiados por Gerda Taro con anterioridad) y un camión que han sido alcanzados.

Una vez más, Gerda Taro hace caso omiso de varios oficiales republicanos que la gritan para que se ponga a salvo y hace su primera foto de este suceso. Ted Allan, enamorado de ella (y a la vez muy respetuoso de la relación de Gerda Taro con Capa, que le había confiado la seguridad de Taro durante su estancia en París) se desespera.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

Gerda Taro, muy valiente y por momentos temeraria, se acerca todo lo posible al coche negro ametrallado (que cada vez echa más humo) y a los soldados republicanos que están recogiendo del suelo a los combatientes muertos y heridos por el ataque.


Las imágenes son muy dramáticas. Casi puede olerse el humo y compartir el miedo y la angustia de los hombres visibles en la fotografía, que temen un nuevo ataque de los cazas alemanes.
Taro capta con maestría la sensación de peligro. El coche puede explotar en cualquier momento.


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

La fotoperiodista continúa acreditando un enorme valor y pasión por lo que hace.

Sigue sacando fotografías, y esta vez capta al camión que ha sido también ametrallado por los cazas Me-109B1 de la Legión Cóndor en vuelo bajo, pero tiene la sangre fría de esperar el momento adecuado y meter en el encuadre a los soldados republicanos que tratan de ayudar a los heridos y recoger del suelo los cadáveres con el camión muy cerca de ellos, y el riesgo de explosión del mismo aumentando cada segundo que pasa.


Se percibe claramente la tensión de los hombres, inclinados hacia adelante y que comienzan a dudar entre seguir prestando ayuda a los heridos o pensar en su propia seguridad y ponerse a
cubierto de la inminente explosión del camión,


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

cuya zona delantera estalla, provocando abundantes llamas, lo cual es captado por Taro, que se mueve con rapidez hacia la zona trasera del vehículo, con una de sus dos Leicas: la Leica III
(Model F 1933-1939) cromada con objetivo Summar 5 cm f/2 (que presenta abundantes arañazos y marcas de limpieza en su delicado elemento frontal) y capta el momento,


Photo: Gerda Taro. © ICP New York

sacando una segunda fotografía del camión desde una posición algo más retrasada, por motivos de seguridad.


Mientras ésto ocurre, los Heinkel-111 siguen bombardeando a las tropas republicanas que quedan todavía sobre la loma del cementerio de Brunete, así como a lo que queda de la División 14 - que venía en su auxilio- en un bosque al norte del pueblo, mientras los biplanos Heinkel He 51 C-1 de ataque a suelo se lanzan en vuelo bajo sobre las baterías antiaéreas republicanas a las afueras de Brunete, en formaciones de nueve a la vez, arrojando todos simultáneamente las 6 bombas de fragmentación de 10 kg que lleva cada uno, con un devastador efecto cadena sobre los servidores de las piezas en cada punto atacado, a pesar del pequeño tamaño y peso de las mismas, y participando también en el ametrallamiento de las tropas republicanas en retirada.

En medio de este maelstrom bélico
, con el caos dominándolo todo y oleadas de Me-109B1 y Heinkel He 51 C-1 atacando distintos tramos de la carretera Brunete-Villanueva de la cañada, Gerda Taro sigue intentando sacar todas las fotos que puede, arriesgando la vida una y otra vez.

A partir de aquí, gracias a un texto escrito por Ted Allan el 22 de Julio de 1969 en Putney, Londres, recordando lo que ocurrió aquel 25 de Julio de 1937 por la tarde, cuando huyó con Gerda Taro de Brunete y las valiosas informaciones que aporta, elrectanguloenlamano.blogspot.com ha podido descubrir la zona en la que Gerda Taro fue atropellada por un tanque T-26B republicano, que no fue entre Brunete y Villanueva de la Cañada como indican muchas fuentes, sino aproximadamente un kilómetro y medio al norte de Villanueva de la Cañada, en dirección a Valdemorillo y El Escorial.

Igualmente, siempre siguiendo las informaciones del importantísimo relato de Ted Allan, escritor canadiense de origen judío amigo de Capa y Gerda Taro - con la que estuvo durante sus últimas horas de vida el 25 y 26 de Julio de 1937- que ha sido fundamental para el esclarecimiento de los hechos, sobre todo a partir del momento en que Gerda Taro se quedó sin película de 35 mm para sus Leicas (lo cual se produjo durante la huida a pie de Brunete hacia Villanueva de la Cañada, cuando la fotoperiodista y Ted Allan se encontraban aproximadamente a 1.5 km de Villanueva de la Cañada, y que ha sido la fase más confusa y que mayores dificultades planteaba para nuestra investigación), elrectanguloenlamano.blogspot.com ha podido reconstruir los últimos minutos de Gerda Taro antes de ser aplastada por el tanque, fotografiando los mismos lugares y parajes por los que caminaron a pie, los sitios por los que pasaron subidos a un tanque T-26B al que se encaramaron (junto con un médico escocés de la División 35 del general Walter y un soldado republicano herido grave) en Villanueva de la Cañada para huir hacia El Escorial, y que se detuvo tras dejar atrás el pueblo de Villanueva de la Cañada en un pequeño puesto de socorro improvisado de primeros auxilios en que había sido transformada una casa rural de color blanco a las afueras norte de Villanueva de la Cañada, subiendo finalmente Gerda Taro y Ted Allan en el estribo derecho de un coche negro que avanzaba a toda velocidad hacia El Escorial con tres heridos en su asiento trasero y que se detuvo cuando Taro y Allan hicieron señas al conductor - que les reconoció- desde el lado de la carretera próximo al mencionado pequeño hospital improvisado de primeros auxilios, chocando el coche pocos metros más adelante con otro tanque T-26B republicano que perdió el control tras ser atacado por aviones alemanes cuando emprendía también la huida, e invadió la carretera.

He aquí la sucesión de los hechos a partir de los momentos de aproximación a pie de Gerda Taro y Ted Allan a Villanueva de la Cañada, con verificación fotográfica de los mismos y que
prueban a nuestro entender la precisión y autenticidad de la descripción de los acontecimientos narrados por Ted Allan en 1969 y de los que él fue el primero en informar con detalle a nivel mundial.

Además, fue Ted Allan quien acompañaba a Gerda Taro el día en que ocurrieron los hechos.

Fue Ted Allan quien iba subido con Gerda Taro sobre el estribo derecho del coche negro justo antes de que la fotoperiodista fuera atropellada por el tanque T-26B.

Y por tanto, nadie mejor que él supo cómo ocurrieron las cosas realmente.

GERDA TARO Y TED ALLAN LLEGAN A VILLANUEVA DE LA CAÑADA CON UN MÉDICO ESCOCÉS DE LA DIVISIÓN 35ª DEL GENERAL WALTER


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Gerda Taro y Ted Allan siguen avanzando a pie otros dos kilómetros más a través de la zona de campo a la derecha de la carretera, en dirección a Villanueva de la Cañada junto con un médico escocés de la División 35ª del general Walter.

Han seguido viendo a otros muchos cientos de soldados republicanos muertos y heridos, abundantes vehículos que huían de Brunete y que han sido destruidos.

Este tramo Brunete-Villanueva de la Cañada de la carretera que une Navalcarnero con El Escorial se ha convertido a efectos prácticos en un gigantesco cementerio de hombres y vehículos.

Todo el mundo sigue huyendo despavoridos, presas del pánico, mientras los Heinkel He 51 C-1 y los Me-109B1 siguen ametrallando y bombardeando sin cesar a los miles de hombres de las fuerzas republicanas en retirada, siendo especialmente devastadoras las incursiones de los Heinkel He 51 C-1 en grupos de nueve aparatos que vuelan muy juntos y que con sus bombardeos a baja altura con la "técnica cadena", lanzando todos a la vez las 6 bombas de fragmentación de 10 kg que llevan cada uno, provocan un gran número de muertos en las filas republicanas, así como gravísimas lesiones a los heridos.

Taro y Allan están ya aproximadamente (foto previa en color) a 2 km de Villanueva de la Cañada, hacia donde siguen avanzando por la zona de campo a la derecha de la carretera, en compañía de los soldados republicanos que marchan a pie con ellos.

Ted Allan menciona que Gerda Taro se ha quedado sin película de 35 mm.

Siguen avanzando y finalmente comienzan a aproximarse a las afueras sur de Villanueva de la Cañada.


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Villanueva de la Cañada. Photo: José Manuel Serrano Esparza

Gerda Taro y Ted Allan entran a pie en Villanueva de la Cañada junto con el médico escocés de la 35ª División del general Walter.

Debido a la muy alta temperatura y a que las calles están atestadas con muchos cientos de heridos, la mayoría de los cuales están con las heridas abiertas al aire, sin poder ser atendidos al estar desbordado el personal sanitario, todo ello agravado por la escasez de agua, Ted Allan relata que el hedor era insoportable.

Igualmente, Ted Allan recuerda que Gerda y él se toparon dentro del pueblo de Villanueva de la Cañada con dos soldados republicanos sentados en el suelo junto a un camarada herido grave y que el médico escocés que iba con Taro y con él desde que iniciaron la huida de Brunete -y que había perdido todo su equipo durante la misma-, agotado y presa de gran stress, comenzó a gritar que no tenía absolutamente nada para poder atender al herido, ni siquiera vendas.

Ted Allan afirma que cuando el doctor escocés levantó la manta del soldado republicano herido, pudieron observar que tenía las dos piernas totalmente destrozadas, como si hubieran estado dentro de una picadora de carne, y que de repente, vieron que pasaba cerca un tanque republicano (probablemente un T-26B) al que pararon, subiendo sobre él al herido, encaramándose a continuación también sobre el blindado Gerda Taro, Ted Allan y el médico escocés, dirigiéndose a continuación hacia un pequeño puesto improvisado de primeros auxilios ubicado en el interior de una casa rural de color blanco situada pocos cientos de metros más allá de la salida norte de Villanueva de la Cañada.

Intentan salvar la vida del soldado herido y también la de ellos mismos, ya que Villanueva de la Cañada pueblo y sus accesos sur y norte, al igual que Brunete, están siendo atacados en vuelo bajo por los Heinkel He-51 C-1 y Me-109B1 de la Legión Cóndor.

Ted Allan menciona también que otros cuatro tanques republicanos T-26B avanzan detrás de ellos, igualmente con dirección hacia El Escorial, intentando huir de Villanueva de la Cañada.


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: José Manuel Serrano Esparza
Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: José Manuel Serrano Esparza

Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza


Photo: José Manuel Serrano Esparza

El tanque T-26B sobre el que van subidos Gerda Taro, Ted Allan, el médico escocés de la División 35 del general Walter y el soldado republicano herido grave llega al puesto de primeros auxilios improvisado dentro de una casa rural de color blanco situada pocos metros a la derecha de la carretera y que desapareció después de la guerra.

Ted Allan recuerda que bajaron al herido del tanque que les había traido hasta aquí desde Villanueva de la Cañada y que el médico escocés encontró un coche y marchó rápido en él para buscar ambulancias, porque había gran cantidad de heridos, en general mal atendidos - unos se arrastraban y otros eran llevados por compañeros como mejor podían- .

Recuerda también que los cuatro tanques T-26B que les habían acompañado desde Villanueva de la Cañada así como el T-26B sobre el que habían ido subidos desde dicho pueblo hasta la casa rural convertida en pequeño puesto improvisado de primeros auxilios, habían aparcado todos junto a ella.

Ted Allan relata también que Gerda Taro y él, vieron que venía por la carretera un coche de color negro al que pararon, pidiendo a su conductor si les podía llevar a El Escorial.

El conductor - que probablemente reconoció a Gerda Taro y Ted Allan- accede, pero al constatar ambos que el asiento trasero lleva a tres heridos, la fotoperiodista lanza sus dos cámaras Leica sobre el asiento delantero del coche y ambos suben sobre su estribo derecho, reemprendiendo el vehículo la marcha a toda velocidad en dirección a Valdemorillo y El Escorial, donde intentan llegar cuanto antes para que atiendan a los tres heridos.

Ted Allan recuerda que apenas han avanzado unos metros cuando de repente ven a un tanque republicano T-26B que ha penetrado en la carretera fuera de control (tras ser ametrallado en vuelo bajo por un avión franquista, probablemente un Heinkel 51 C-1 o Me-109B1 de la Legión Cóndor) y con trayectoria errática converge sobre su rumbo.

El conductor del coche color negro sobre cuyo estribo van subidos Gerda Taro y Ted Allan da un volantazo a la izquierda (lo cual según el testimonio de Ted Allan indica que el tanque T-26B viene de la zona de campo a la derecha de la carretera) para evitar el choque con el blindado ruso de 9.6 toneladas, pero no lo consigue.

Photo: José Manuel Serrano Esparza

El tanque T-26B golpea la zona derecha del coche color negro sobre cuyo estribo van subidos Gerda Taro y Ted Allan.

Ambos caen al suelo. La fotoperiodista es aplastada por el tanque, que la destroza literalmente de cintura para abajo y la produce una terrible herida en el abdomen.

Ted Allan también está herido, sus piernas han sido golpeadas y no puede moverlas. Ve que de su pierna derecha brota abundante sangre.

Dos soldados republicanos viene corriendo hacia él, le agarran y le llevan hacia la zanja de la cuneta, tratando de protegerle, ya que los aviones alemanes pueden volver a atacar en cualquier momento.

De repente, Ted Allan ve la cara de Gerda Taro que asoma por debajo del coche negro volcado, parte del cual ha sido aplastado por el tanque, al igual que la fotoperiodista.

El resto del cuerpo de Gerda Taro no está visible, ya que se halla debajo del coche de color negro.

Ted Allan únicamente puede ver su cara. Gerda Taro grita. Tiene dolores espantosos en su zona abdominal y pide ayuda a Ted Allan, que desesperado no puede hacer nada, ya que -aunque no de tanta gravedad como Taro- está herido y ha perdido la movilidad en sus piernas.

Ted Allan ve parado al tanque T-26B que ha chocado contra ellos y que su joven conductor español le mira aterrorizado.

A consecuencia del impacto, el coche de color negro ha volcado.

Los aviones alemanes atacan de nuevo. Todo el mundo corre hacia la zona derecha al lado de la carretera y tratan de ponerse a cubierto en la zanja de la cuneta. Uno de los dos hombres que están junto a Ted Allan corre rápidamente y se tumba sobre el talud de la cuneta, buscando la protección del mismo. El otro, agarra a Ted Allan, que sigue sin poder mover las piernas, y le arrastra hacia el interior de la zanja de la cuneta. Muchos otros corren despavoridos campo a través.

Una vez pasado el peligro, Ted Allan busca de nuevo con la vista a Gerda Taro, pero ya no está debajo del coche color negro. Pregunta por ella y le dicen que acaban de llevársela en una ambulancia hacia el Hospital Inglés de El Goloso en El Escorial.

Uno de los soldados republicanos le trae un cinturón marrón de tela. Ted Allan observa que está totalmente aplastado, con su hebilla de madera hecha añicos. Es el cinturón de Gerda Taro.

Ted Allan mira su reloj, que marca las 18:30 h de la tarde. Lo acerca a su oido y se da cuenta de que no hace tic tac. Se paró justo en el momento del impacto del T-26B sobre la parte delantera del coche negro sobre cuyo estribo iban Gerda Taro y él.

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TRASCENDENCIA DEL REPORTAJE DE LA BATALLA DE BRUNETE REALIZADO POR GERDA TARO
Los negativos originales con gran parte de las fotografías realizadas por Gerda Taro en Brunete entre el 6 y el 25 de Julio de 1937 aparecidos dentro de La Maleta Mexicana, sumados a las copias vintage ya conocidas de otras fotografías captadas por Taro en Brunete y de las que no se conservan negativos, permiten conocer con mucha mayor precisión y profundidad la grandeza y amplitud del relato gráfico realizado por la fotoperiodista alemana de origen judío sobre una de las batallas más importantes y sangrientas de la Guerra Civil Española.

El nivel de esfuerzo desplegado por Gerda Taro para hacer este reportaje durante tres semanas consecutivas fue ciertamente enorme, jugándose la vida en multitud de ocasiones y luchando al máximo por sacar las mejores fotografías posibles, incrustada entre tropas republicanas y visitando distintas zonas del frente, tanto en las áreas adyacentes al pueblo de Brunete como incluso en su casco urbano en la fase final de la contraofensiva franquista.

Lo realizado por Taro en Brunete es de una enorme importancia histórica y fotoperiodística.

Pero indudablemente, las fotos desconocidas hasta ahora, realizadas por Gerda Taro en Brunete y aparecidas en La Maleta Mexicana constituyen un punto de inflexión en la Historia de la Batalla de Brunete, ya que se trata de imágenes que permiten en gran medida seguir la secuencia completa y evolución de los acontecimientos, así como las diferentes fases de la batalla, el armamento utilizado, etc, pero sobre todo los estados de ánimo de los combatientes en difeentes momentos, sus instantes de euforia, sus miedos, sus angustias, el agotamiento, el peligro de muerte latente, las explosiones de los proyectiles ...

75 años después de la batalla y de su muerte tras ser atropellada por un tanque, es verdaderamente fascinante que este extraordinario y descarnado reportaje de Taro, que nos muestra de modo vívido lo que realmente es la guerra, haya salido a la luz y nos permita retroceder tres cuatos de siglo en el tiempo y tratar de ubicarnos en un contexto dramático a más no poder, que fue vivido y padecido por las decenas de miles de hombres que participaron en la Batalla de Brunete, así como sus familiares, ya que la pervivencia diacrónica de esta batalla en la memoria no sólo de los que intervinieron en ella, sino de sus descendientes, es muy grande.

Por último, es muy importante mencionar la gran labor desarrollada por tres personas cuyo trabajo y esfuerzo han sido fundamentales para la génesis de la más que notable revalorización de la obra fotográfica de Gerda Taro, así como un conocimiento mucho más profundo de su obra: Irme Schaber, Cynthia Young y Kristen Lubben.

Tras el fallecimiento del maestro Richard Whelan, una auténtica enciclopedia viviente fotográfica y el mayor experto de todos los tiempos en Robert Capa y Alfred Stieglitz, Irme Schaber (biógrafa de Gerda Taro y máxima especialista mundial en la fotoperiodista), Cynthia Young (ICP Assistant Curator y organizadora de excelentes exhibiciones fotográficas como Wegee en 2006, This is War! Robert Capa at Work y La Maleta Mexicana) y Kristen Lubben (ICP Associate Curator) prosiguieron su gran labor de estudio de la figura de Gerda Taro, logrando alcanzar nuevas cimas en el conocimiento de la fotoperiodista, que culminaron con tres importantes artículos en 2010:

- Preliminary Remarks on Gerda Taro´s Documentation of the Defense of the Andalusian Mining Region (Irme Schaber).

- The Process of Identifying 4,500 negatives (Cynthia Young).

- "Reportage Capa & Taro" Collaboration and Uncertainty (Kristen Lubben).

Por otra parte, la exhibición mundial itinerante Gerda Taro (que fue un gran éxito de público en Nueva York, Londres, Milán, Barcelona, Rotterdam, Stuttgart, Madrid y Salamanca) y que estuvo internacionalmente en cartel nada menos que tres años consecutivos, entre el 26 de Septiembre de 2007 y el 3 de Abril de 2011, fue un hito histórico que marcó un antes y un después en la difusión de la figura de Gerda Taro y su posicionamiento en el lugar que realmente merece.

VESTIGIOS DE LA BATALLA DE BRUNETE
La Batalla de Brunete dejó una notable cantidad de restos, algunos de los cuales se hallan en buen estado de conservación, y de los cuales los más conocidos son los búnkers construidos por ambos contendientes.

Photo: José Manuel Serrano Esparza

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LA MEMORIA VIVA DE LA BATALLA DE BRUNETE

La Batalla de Brunete dejó un recuerdo imborrable en todos aquellos que participaron en ella. Aquí vemos una alucinante escena en la que ex combatientes españoles republicanos de la Guerra Civil Española que participaron en la Batalla de Brunete e integrados en la 9ª Compañía de la II División Blindada de la Francia Libre del general Leclerc, están a punto de entrar en París el 25 de Agosto de 1944, siete años después de la Batalla de Brunete, cuyo logotipo aparece en la zona delantera del tanque.

( 1 ) Actualización 25 de Octubre de 2012.- La inmensa mayoría de fuentes indican desde hace décadas que Gerda Taro murió en el Hospital Inglés de El Goloso en el Escorial el 26 de Julio de 1937. 

Evidentemente, la denominación El Goloso alude a un hospital inglés que al parecer existía en El Escorial y que llevaba dicho nombre, y en ningún caso se refiere a la zona de El Goloso ubicada 17´5 km al norte de Madrid, en la autovía a Colmenar Viejo, ya que Brunete se halla al oeste de Madrid, al igual que Villanueva de la Cañada, y el coche negro conducido por un soldado republicano, con tres heridos en su interior y Gerda Taro y Ted Allan en su estribo, se dirigió hacia El Escorial tomando la dirección de Valdemorillo.

Gerda Taro murió en El Escorial. No hay ninguna duda con respecto a ello, tanto si falleció en un hospital inglés denominado El Goloso y ubicado en El Escorial, tal y como indican la mayoría de las fuentes, o bien si su muerte tuvo lugar en el Hospital de Campaña de la División 35 Republicana de El Escorial, tal y como se indica en el excelente libro Gerda Taro ICP Steidl editado por Irme Schaber, Kristen Lubben y Richard Whelan.

El propio Ted Allan, en su anteriormente mencionado relato de los hechos realizado en Putney, Londres, el 22 de Julio de 1969, menciona que se trataba de un hospital inglés cuando dice ´ Then the hospital at El Escorial. It was an English run hospital ´.

Además, la inmensa mayoría de heridos republicanos durante la Batalla de Brunete eran llevados a El Escorial, de lo cual existen abundantes testimonios, entre ellos el del médico británico Archie Cochrane, que atendió a Julian Bell durante sus últimos momentos en el hospital militar de El Escorial (si bien no indica si se trataba del Hospital de Campaña de la División 35 Republicana o de algún otro) tras ser gravemente herido - ocho días antes de la muerte de Gerda Taro - por impacto de metralla de una bomba lanzada por un avión alemán de la Legión Cóndor y que estalló junto a él cuando trataba de hacer avanzar la ambulancia de la Unidad Médica Británica (de la que era conductor) en un tramo deteriorado de la carretera a las afueras de Villanueva de la Cañada. 

En otro orden de cosas, es cierto que los indicios apuntan claramente a que la cámara Leica de Gerda Taro se perdió bien en la zona próxima a la salida norte de Villanueva de la Cañada en el momento del accidente o bien en algún punto del recorrido hacia Valdemorillo y el Hospital Inglés de El Escorial adonde fue llevada muy gravemente herida, tal y como confirmaron tanto Ted Allan en su relato realizado en Putney como Irene Golden (enfermera de la Brigada Lincoln que atendió a Gerda Taro en sus últimos momentos y le administró líquidos) en el trascendental documental La Maleta Mexicana. 

Pero en mi opinión, no tiene sentido el que las últimas fotos hechas por la fotoperiodista estuvieran dentro de su cámara Leica en el momento del accidente. 

Tal y como explican tanto Ted Allan en el mencionado relato como Irme Schaber en el libro Gerda Taro ICP Steidl, Gerda Taro se queda sin película fotográfica de 35 mm cuando se está dirigiendo con Ted Allan y una columna republicana en retirada desde Brunete a Villanueva de la Cañada.

Es decir, desde varios kilómetros antes de llegar a Villanueva de la Cañada, Gerda Taro ya no pudo hacer fotos, porque no le quedaba película.

Y aunque no puede asegurarse al 100%, existe una probabilidad muy alta de que las cinco fotografías que aparecen en la página 269 del libro La Maleta Mexicana ICP / Steidl fueran las últimas hechas por Gerda Taro el 25 de Julio de 1937, ya que se corresponden con el relato de Ted Allan y de abundantes testimonios posteriores a la Guerra Civil Española que atestiguan que dicho día por la tarde, los aviones alemanes de la Legión Cóndor estuvieron atacando constantemente la carretera entre Brunete y Villanueva de la Cañada, así como las zonas de campo y caminos adyacentes.

En dichas cinco fotografías, se aprecia muy claramente que los aparatos alemanes acaban de bombardear un camión y un coche, y aparecen varios soldados republicanos que se aproximan a las llamas con gran cautela y atienden a heridos en mitad del caos, con mucho miedo a que los aviones germanos vuelvan a atacar, lo cual es muy perceptible en las imágenes. 

Gerda Taro está muy cerca de la acción, jugándose la vida, en el lugar y momento adecuado, y sabe que estas son fotografías muy valiosas, por lo que tiene sentido el pensar que agotó su último chasis con rollo largo de película cinematográfica Eastman Kodak Panchromatic de nitrato de 35 mm y  sensibilidad Weston 40 (equivalente a ISO 32) sin numeración, cargada a granel, durante este ataque de los aviones alemanes, exponiendo en este punto entre Brunete y Villanueva de la Cañada sus últimos frames de emulsión monocroma, tras lo cual giró hacia la posición R la pequeña palanca situada delante del botón liberador del obturador, y a continuación, usó con toda la rapidez que pudo la rueda extensible de rebobinado de su Leica III (ubicada en la zona superior izquierda de la cámara), y una vez rebobinado todo el rollo de película de 35 mm, extrajo la tapa metálica de la base, guardando acto seguido en uno de sus bolsillos el chasis con emulsión cinematográfica formato 24 x 36 mm expuesta, en medio de un gran nerviosismo, buscando otro chasis con película de b y n de 35 mm cargada a granel, percatándose de que no le quedaban más.

Tengo la firme convicción de que pese a que la cámara de Gerda Taro desapareció en algún punto entre Villanueva de la Cañada y El Escorial, el mencionado último chasis con película pancromática de blanco y negro que agotó entre Brunete y Villanueva de la Cañada, continuó en todo momento dentro de uno de sus bolsillos y fue enviado a Capa, que a su vez se lo entregó a Csiki Weisz para su revelado.   

Copyright Texto y Fotos Indicadas: José Manuel Serrano Esparza. LHSA
Inscrito en el Registro Territorial de la Propiedad Intelectual de Madrid