jueves, 24 de agosto de 2017

Prototipo de Cámara Telemétrica Olympus Standard de 1937 Alcanza un Precio de 54.000 Euros Durante la 31ª Subasta de Cámaras Westlicht en Viena (Austria)

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Un prototipo de cámara telemétrica Olympus Standard de 1937 ha obtenido un precio de 54.000 euros (tres veces superior a la cifra de salida de 18.000 euros) durante la 31ª Subasta de Cámaras Westlicht celebrada el 10 de Junio de 2017.


Vista diagonal frontal izquierda de la Olympus Standard, un prototipo de cámara telemétrica fabricada en 1937 por Takachiho (predecesor de Olympus) y diseñada por Sakurai Eiichi.

Únicamente se fabricaron diez unidades y tan sólo se conoce la existencia de tres hoy en día.

Aunque no fue producida en serie, esta Olympus Standard es una cámara enormemente interesante tanto desde un punto de vista histórico como en su calidad de herramienta fotográfica, ya que fue uno de los primeros intentos de la industria fotográfica japonesa por crear una cámara de gran nivel, con ópticas intercambiables y capaz de competir en el mercado internacional dominado en aquella época por las empresas alemanas.

Y para conseguirlo adecuadamente, Takachiho inventó este prototipo conceptual de cámara telemétrica muy compacta y ligera (con dimensiones de 80 x 150 x 35 mm y un peso de 700 g) para su formato de 4 x 5 cm sobre película de 127 y que está fuertemente inspirada por lo mejor de la industria fotográfica alemana de mediados de los años treinta, es decir:

1) Los contornos y sistema de visionado con telémetro y visor acoplados de la cámara telemétrica Zeiss Ikon Contax II de 35 mm de 1936, que destacaba por la gran separación entre las ventanillas del visor y del telémetro combinados, lo cual permitía un enfoque mucho más rápido y preciso que las Leica II (Model D), Leica III (Model F) y Leica IIIA (Model G) de este período.

2) Un objetivo Takahito Tokyo 65 mm f/3.5 retráctil y muy compacto, basado en gran medida en el Leitz Elmar 50 mm f/3.5 diseñado por Max Berek.

3) Un obturador plano-focal totalmente mecánico y de recorrido horizontal que emulaba al de las Leica III (Model F) y Leica IIIA (Model G) de formato 24 x 36 mm.

Por consiguiente, esta cámara prototipo demuestra de modo asombroso que Olympus fue la primera en concebir este tipo de concept camera que fusionaba los más importantes valores de las cámaras de 35 mm Zeiss Ikon Contax II y Leitz Leicas con montura de rosca LTM39 nueve años antes del diseño de la cámara Nikon I telemétrica de formato 24 x 32 mm por Nippon Kogaku en Septiembre de 1946 (que sería lanzada al mercado en Marzo de 1948), también muy inspirada en las mejores características de las Contax II y Leicas con montura de rosca de mediados de los años treinta.

Pero existe un hecho distintivo primordial que aumenta todavía más si cabe la fascinación y encanto únicos que rezuma esta cámara por sus cuatro costados: la elección del formato 4 x 5 cm sobre rollo de 127, cuya misión era superar la calidad de imagen lograda por las cámaras telemétricas alemanas Contax II, Leica II, Leica III y Leica IIIA, sacando provecho de la superficie de negativo de mayor tamaño.


Vista frontal superior del prototipo Olympus Standard de 1937, una cámara rompedora para su época y que fue mucho más allá que la cámara Kwanon de Goro Yoshida de 1934 (primera cámara telemétrica japonesa de 35 mm) y que la Hansa Canon de 1936 también de formato 24 x 36 mm.

El objetivo standard Takahito Tokyo Zuiko 65 mm f/3.5 aparece plegado, hecho que aporta a la cámara un tamaño notablemente pequeño, compacidad, facilidad de transporte y posibilidad constante de disparar a pulso, sobre todo si tenemos en cuenta su tamaño de negativo formato 4 x 5 cm, mucho más grande que el de las cámaras de formato 24 x 36 mm.


Vista frontal del objetivo de 4 elementos en 3 grupos Takahito Tokyo Zuiko 65 mm f/3.5 cromado, acoplado a la cámara sin espejo y con telémetro Olympus Standard y cuyo esquema óptico sería aplicado diez años más tarde como objetivo fijo 7,5 cm f/3.5 para la cámara plegable de formato medio 6 x 6 cm Mamiya Six IV (fabricada entre 1947 y 1953).

Puede apreciarse el ajuste del diafragma del iris en torno al bisel negro.

Gracias a su formato sobre película 127, el objetivo de 65 mm f/3.5 (equivalente aproximadamente a una óptica standard 50 mm en formato 24 x 36 mm) habría permitido a los fotógrafos hacer fotografía creativa con enfoques selectivos, ya que el mayor tamaño de emulsión hace que el objetivo f/3.5 de la Olympus Standard obtenga una profunidad de campo menor (aproximadamente equivalente a f/2.5 en formato 35 mm) a la máxima abertura de diafragma que un objetivo f/3.5 diseñado para una cámara 24 x 36 mm.


Por otra parte, el ingeniero y diseñador Sakurai Eiichi hizo todo lo que pudo por imitar a la Zeiss Ikon Contax II con un sistema de objetivos intercambiables atornillados en la parte delantera de la helicoidal de enfoque, que está acoplada al cuerpo de cámara, no se siente suelta al tacto en ningún momento y es accionada por una anilla, además de poseer función de ajuste de enfoque a infinito, mientras de modo extraño, la escala de distancias es fija y las indicaciones de profundidad de campo (entre f/3.5 y f/22) se hallan ubicadas sobre la parte que gira.


Vista aérea superior de la Olympus Standard de formato 4 x 5 cm, sobre cuyo panel superior son visibles de izquierda a derecha (tal y como se aprecian en imagen) la rueda que realiza de modo simultáneo la función de avance de película y armado del obturador (estando su base rodeada por el contador de disparos), el alvéolo con rosca para cable liberador del obturador, el pequeño botón disparador combinado con un selector de dos posiciones (usado para cargar película y desconectar el avance de película del funcionamiento del obturador) marcadas T e I y justo al lado de la pequeña flecha se halla el selector de velocidades de obturación con posiciones B, 1/20 s, 1/30 s, 1/50 s, 1/100 s, 1/200 s y 1/500 s.

El número de serie 107 correspondiente a esta cámara (que fue anunciada en la revista Asahi Camera de Noviembre de 1937) está cincelado justo antes de la zapata de accesorios, y a la izquierda del todo del panel superior va grabado en letra cursiva el logotipo Olympus Standard.


El objetivo Takahiko Tokyo Zuiko 65 mm f/3.5 aparece extendido gracias a su bayoneta interna de tres orejetas que hace posible mantenerlo en tal posición.

Posee una gran similitud tanto con el objetivo Leitz Elmar 5 cm f/3.5 diseñado por Max Berek como con otras ópticas standard de montura LTM, incluyendo la pequeña palanca de enfoque con mecanismo de fijación a infinito (visible en la parte superior derecha de la imagen), aunque a diferencia del objetivo alemán (en el que la escala de profundidad de campo rodea a la escala de distancias) tiene la escala de distancias alrededor de la escala de profundidad de campo.


Detalle de las ventanillas del telémetro (la más pequeña, situada en la parte frontal superior izquierda de la cámara) y del visor (la de mayor tamaño, ubicada en la zona frontal superior central de la cámara) con el logotipo Olympus Zuiko grabado a mano con pantógrafo entre ellas.


La Olympus Standard, fruto de una idea genial de Sakurai Eichii, fue un extraordinario prototipo de cámara telemétrica no plegable de formato 4 x 5 cm alimentada con película química de formato mayor que el 24 x 36 mm y que permitía el uso de diferentes objetivos intercambiables: el Zuiko 50 mm f/4.5, el Zuiko 65 mm f/2, el Zuiko 65 mm f/2.7, el Zuiko 135 mm f/4.5 y el Zuiko 135 mm f/6.3, por lo que se anticipó en 31 años a la futura raza de cámaras telemétricas no plegables que usarían formato de película más grande que el 35 mm y ópticas intercambiables que se inició con la Fujica G690 (1968) y la Fujica G690BL (1969), seguidas de la Fujica GL690 Profesional (Enero de 1974), Fujica GM670 (1974), Mamiya 6 (1989), Mamiya 7 (1995) y Zenza Bronica 645 RF (2000).


Pero la Olympus Standard de formato 4 x 5 cm no pudo ser producida en serie y el proyecto fue abandonado a causa de varias razones importantes:

a) Era extremadamente difícil resolver los problemas de planeidad de película generados por las delgadas bobinas para película 127 que avanzaba excesivamente apretada. Ello se convirtió en un problema técnico de primera magnitud, ya que este aspecto era de suma importancia para conseguir una calidad de imagen excelente, y en 1937 la empresa no tenía los tensores de película adecuados, hasta tal punto que el rendimiento óptico muy bueno de los objetivos Zuiko diseñados y construidos por Takachiho Seisakushu era con mucha frecuencia deteriorado por la deficiente planeidad del rollo de película de 127 dentro del cuerpo de cámara, lo cual producía en la práctica una mediocre calidad de imagen.

b) Frecuentes problemas de espaciado de película entre negativos.

c) Falta de fiabilidad del obturador plano-focal de recorrido horizontal con cortinillas de tela, especialmente en lo tocante a su acoplamiento con el mecanismo de avance dotado con parada automática.

d) Un coste de produción muy elevado de los objetivos para formato 4 x 5 cm, algo imposible de evitar si querían competir con las ópticas de referencia como el Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/1.5 y Carl Zeiss Jena Sonnar 5 cm f/2 (diseñados por Ludwig Bertele y usados en la Contax II) y el Leitz Elmar 5 cm f/3.5 (utilizado sobre la Leica II Model D, Leica III y Leica IIIA) de las cámaras telemétricas germanas de formato 24 x 36 mm.

e) En 1937 la empresa no tenía suficientes recursos económicos, técnicos, ni la maquinaria necesaria para poder garantizar una uniformidad consistente de alta calidad optomecánica en cada lote al producir objetivos para formato 4 x 5 cm, por lo que habrían sido inevitables para los clientes notables diferencias de rendimiento.

Detalle del dial de velocidades de obturación y del botón disparador de la cámara telemétrica Olympus Standard de formato 4 x 5 cm en la zona derecha del panel superior, bajo el cual hay un obturador plano focal de recorrido horizontal con cortinillas de tela inspirado en el de las cámaras telemétricas Leica III y Leica IIIA de formato 24 x 36 mm. Fue una decisión acertada, porque la adopción de un obturador plano focal de recorrido vertical y cortinillas metálicas basado en el de la Contax II (fabricado con más de 700 componentes y muy complejo, al cambiar el tamaño de la rendija y la trayectoria de las cortinillas para ajustar la velocidad) habría elevado el coste de producción y el desarrollo del proyecto todavía más.


f) La gran dificultad técnica para la época de desarrollar un obturador plano-focal de recorrido horizontal y cortinillas de tela que emulara a los que incorporaban las Leica III y Leica IIIA formato 24 x 36 mm para un formato más grande, de 4 x 5 cm sobre película de 127, ya que ello originaba cambios importantes en las dimensiones de los dos trenes de engranajes desplegados en el obturador, en la cortinilla de abertura y cierre, en la palanca de liberación de la cortinilla de cierre, en la palanca de liberación de la cortinilla de abertura, en el trinquete de la cortinilla de abertura, en la bobina con el rollo de película, en la bobina receptora del rollo de película, en la velocidad de transmisión del movimiento por parte de la rueda de avance de película a la zona superior del tambor del piñón, en la velocidad de transmisión de rotación por parte del tambor de la corona dentada a los tambores de recepción de las cortinillas, en la transferencia de movimiento a las ruedas, en la rotación e impulso de los pasadores y el tren de engranajes inferior, en el acoplamiento de las cortinillas del obturador a los tambores, en el tensionado de los muelles en los rodillos cilíndricos en movimiento, en la desconexión de los pasadores para liberar el tren de engranajes inferior y permitir la libertad de movimiento de las cortinillas, en la conexión de las varillas cortas del mecanismo de sincronización, en la precisión de rendija exacta sobre la que trabaja dicha varilla de conexión y en muchas más cosas.
Así pues, los subsistemas mecánicos para garantizar durante décadas un perfecto y consistente funcionamiento al más puro estilo Leica (excepto a 1/1000 de segundo, donde la precisión de los fabulosos obturadores Leitz diseñados por Oskar Barnack era inevitablemente menor que con las demás velocidades de obturación, debido a su propia naturaleza que les hace menos exactos que los obturadores electrónicos que aparecerían décadas más tarde, por lo que su consistencia no era muy buena a dicha velocidad máxima de obturación, produciéndose con frecuencia errores entre 1/4 de diafragma y 1/2 de diafragma, aunque a partir de la llegada de la película Kodak Tri-X en 1954 con su gran latitud de exposición los inconvenientes de ello serían notablemente reducidos y en líneas generales únicamente podían suponer un problema al disparar con películas de muy baja sensibilidad y apenas latitud de exposición como la Kodak Panatomic-X ISO 32 de blanco y negro y las películas color Kodachrome ISO 10, Kodachrome K-11 ISO 12, Ektachrome E-1 ISO 8 y Kodak Ektachrome E2 ISO 32) del obturador plano focal y el mecanismo de avance de película para una cámara telemétrica no plegable de formato 4 x 5 cm (un concepto increíblemente vanguardista y pionero en 1937) como la Olympus Standard, habrían significado en la práctica (junto con la extremadamente complicada tarea de diseñar y producir objetivos pequeños y ligeros de diferentes longitudes focales estandarizados para formato 4 x 5 cm y que dieran mejor calidad de imagen — no sólo desde el punto de vista del poder de resolución y contraste sino también en nitidez, gama tonal, precisión de color y feeling global — que las mejores ópticas Carl Zeiss Jena y Leitz para formato 24 x 36 mm) una operación tremendamente cara tanto en costes de fabricación como en I + D que habría conllevado un riesgo de bancarrota para la empresa si intentaba poner en marcha una producción en serie con líneas de montaje orientadas para la venta en el mercado fotográfico.

g) El elevadísimo coste de diseño y producción que habría significado crear un telémetro (con diferencia el componente más caro de una cámara telemétrica) para la Olympus Standard de formato 4 x 5 cm y similar al incorporado en


la Contax II con una enorme separación entre las ventanillas de visor y telémetro acoplados, cada una de las cuales se halla respectivamente a la izquierda del todo y derecha del todo de la zona frontal superior de la cámara, con una muy amplia base de telémetro de 90 mm, una magnificación de aproximadamente 0.75x, y obteniendo una longitud de base efectiva de 67.5 mm, superior incluso a la de la Leica M3.

Por tanto, Takachiho Seisakusho tuvo que construir un buen telémetro para este prototipo,


pero con una distancia mucho más corta entre el visor y el telémetro acoplados, lejos de conseguir la soberbia precisión de la Contax II al enfocar incluso a las más grandes aberturas de diafragma, y ésto habría sido especialmente crítico al enfocar con una cámara teñemétrica de formato 4 x 5 cm cuyos objetivos generarían una profundidad de campo más reducida con las mismas aberturas de diafragma que las cámaras Contax o Leica que utilizaban un formato de película de 24 x 36 mm mucho más pequeño.

h) La Segunda Guerra Chino-Japonesa acababa de estallar y los requisitos y pedidos ópticos militares pasaron a ser la máxima prioridad a la hora de afrontar oportunidades para hacer que este nicho de productos fuera económicamente rentable, además del hecho de que la cámara Olympus Standard era una máquina compleja, y habría sido inevitable para la empresa Takachiho Seisakusho un arduo esfuerzo y una mayor inversión de dinero para poder alcanzar el nivel de las excelentes cámaras fotográficas alemanas y objetivos Leica y Zeiss Ikon en la esfera de la producción en serie, donde eran las claras dominadoras de la época.


Vista trasera del prototipo Olympus Standard formato 4 x 5 cm, en la que puede apreciarse otro de sus rasgos más distintivos: la ubicación del ocular del telémetro y visor en la parte superior central, en vez de a la izquierda del todo que es lo habitual en las cámaras telemétricas.

Además, el prototipo Olympus Standard de formato 4 x 5 cm tenía un sistema de visionado muy bueno para la época y que incluía un visor acoplado al telémetro (cuya pequeña ventana, de tamaño aproximadamente la mitad que la ventana del visor, está ubicada sobre la zona frontal superior izquierda de la cámara), que significaba un avance sobre las Leicas con montura de rosca de la época, obras maestras de precisión con tamaño muy pequeño y bajo peso, junto con un muy fiable (excepto a 1/1000, donde la precisión disminuía) obturador plano-focal mecánico de recorrido horizontal con cortinillas de seda engomada y un ruido prácticamente imperceptible al presionar el botón liberador del obturador, pero manteniendo ventanillas independientes para encuadrar y enfocar, hasta el lanzamiento al mercado de la Leica M3 en 1954 con visor y telémetro acoplados.


Detalle del selector T e I utilizados tanto para la carga de película como para desconectar el avance de la misma del funcionamiento del obturador.

Cuando el fotógrafo lo sitúa en la posición T, el mecanismo de acoplamiento se desconecta y la película avanza libremente hasta que el número I aparece en la ventana roja, tras lo cual el contador de exposiciones ha de ponerse manualmente a cero y el selector se gira a la posición I para funcionamiento normal, con la posibilidad añadida de poder utilizar el mismo selector para las exposiciones largas (T), lo cual explica las indicaciones T e I.


Vista trasera próxima del botón disparador de la Olympus Standard rodeado por el selector T e I, con el dial de velocidades de obturación a la izquierda y la gran rueda de avance de película a la derecha (con el contador de exposiciones alrededor de su base) que simultáneamente hace avanzar la película y arma el obturador.

La ausencia de espejo basculante inherente a las cámaras mirrorless y con telémetro hacía posible disparar a mano sin trepidación a velocidades de obturación lentas y muy lentas.


Vista desde arriba de la zona derecha del panel superior de la Olympus Standard, que muestra de izquierda a derecha: el dial de velocidades de obturación, el selector T e I con el botón disparador sobre él, la cavidad con rosca para cable liberador del obturador y la gran rueda de avance de película y armado del obturador.


Filosofía minimalista reducida a lo esencial para un total control de decisiones por parte del fotógrafo, en una herramienta fotográfica que fue ideada desde cero como cámara profesional.

La imagen muestra la cámara sin espejo y con telémetro de formato 4 x 5 cm Olympus Standard en posición tumbada, que revela de izquierda a derecha: la llave cromada para abrir la parte trasera de la cámara (que es extraíble, al igual que la tapa metálica inferior), la pequeña placa ubicada bajo el centro de la cámara (cuya misión es funcionar como base de apoyo tras deslizarla hacia adelante), y el zócalo roscado para trípode.


Bello logotipo Olympus Standard grabado a mano con pantógrafo sobre el panel superior izquierdo de la cámara, con un meticuloso nivel de precisión y pericia para la época, logrado por un empleado de la empresa Takachiho Seisakusho en 1937.


El legendario maestro Jim McKeown, uno de los mayores expertos del mundo en cámaras, objetivos y accesorios de diferentes formatos y períodos.

Su monumental obra Guía de Precios McKeown de Cámaras Clásicas y Antiguas es el libro más completo hecho hasta le fecha en su ámbito y de lectura indispensable para cualquier amante de la historia de la fotografía o coleccionista, destacando por su profusa información técnica y diacrónica sobre nada menos que 40.000 cámaras desde la época más antigua hasta hoy en día, así como por su muy extensa selección de 10.000 fotografías muy útiles para la identificación de la pléyade de aparatos fotográficos mostrados.

Aquí aparece sujetando entre sus manos la cámara telemétrica Olympus Standard de formato 4 x 5 cm, que definió como la más interesante de todas las puestas a la venta durante la 31ª Subasta de Cámaras Westlicht.


Jim McKeown comienza a abrir la parte trasera de la cámara girando la llave situada bajo la tapa metálica inferior.


Su destreza es asombrosa después de más de cincuenta años dedicado al estudio en profundidad de todo tipo de cámaras, objetivos y accesorios que abarcan una cifra de más de 200.000 aparatos fotográficos.


Ahora, la mitad de la tapa trasera ha sido ya extraída y queda al descubierto la placa de presión de aluminio extraíble cuya misión es conseguir la máxima planeidad posible de película 127 dentro de la cámara.


Y después, desliza hacia adelante la pequeña placa ubicada en la zona central bajo la cámara, dejándola en su posición de apoyo,


extrayendo a continuación la tapa metálica inferior.


Detalle de la placa de presión extraíble de aluminio que cubre el formato 4 x 5 cm sobre película de 127 en el interior de la cámara.

A la derecha, aparece insertada una delgada bobina receptora metálica (con su rendija) para el rollo de película 127, cuyo robusto soporte de aluminio bajo ella tiene una base ancha (al igual que la otra dentro del espacio reservado para el rollo de película a la izquierda del todo de la cámara) y revela claramente la gran importancia otorgada tanto a la precisión de las bobinas de película dentro de sus respectivas cámaras como a la planeidad del rollo extendido de película 127.


Tras sacar la placa de presión de aluminio extraíble deslizándola hacia afuera, aparecen la compuerta para formato 4 x 5 cm sobre rollo de película 127 y el obturador plano focal de recorrido horizontal y cortinillas de tela.

Es una visión fascinante que resume la filosofía de cámara con su formato 4 x 5 cm como razón de ser, con un aspect ratio idéntica al mucho mayor tamaño 4 x 5 " (10 x 12 cm) de cámaras de gran formato.

Construir una cámara como ésta con objetivos sin obturador central fue un tremendo reto técnico en 1937, ya que se precisaba un estratosférico para la época nivel de precisión en todas las piezas construidas que tuvieran que ir dentro de la Olympus Standard, para poder hacerla funcionar a buen nivel, especialmente a 1/500s, la velocidad de obturación más alta, y era absolutamente esencial obtener una gran exactitud de sincronización en las dos cortinillas de tela del obturador plano-focal de recorrido horizontal, algo virtualmente imposible de conseguir para una cámara de formato 4 x 5 cm.

De hecho, los mejores obturadores plano-focales para cámaras Leica con montura de rosca LTM39 creados por los genios de la mecánica miniaturizada Oskar Barnack para la Leica II en 1932, Leica III en 1933 y Leica IIIA en 1935 y el dotado con dial no giratorio de velocidades de obturación del prototipo Leica IV fruto de la inspiración de Willi Stein en 1934, pese a constituir en sí mismos obras maestras mecánicas, no eran muy precisos a la velocidad más alta de obturación de 1/1000 s, porque con este tipo de obturadores la imagen es captada a través de una rendija creada entre la primera y la segunda cortinilla, a diferencia de los descendientes conceptuales de esta cámara que aparecerían casi sesenta años más tarde, como la fabulosa Mamiya 7 de formato medio con obturadores centrales específicos dentro de cada uno de sus objetivos.

Diseñar y fabricar una hipotética Mamiya 7 a partir de principios de los años noventa, con un obturador plano-focal de recorrido horizontal habría sido algo de extrema dificultad y muy caro, con economías de escala virtualmente imposibles de conseguir a la hora de lanzarla al mercado fotográfico en 1995.


Jim McKeown verificando con una regla el formato 4 x 5 cm del prototipo de cámara fotográfica mirrorless con telémetro Olympus Standard de 1937.

La elección del formato 4 x 5 cm para la cámara prototipo Olympus Standard en vez del 24 x 36 mm se basó sobre todo en la Zeiss Ikon Contax II y las Leitz Leicas con montura de rosca de la época y fue algo absolutamente único y asombroso en una cámara telemétrica no plegable con ópticas intercambiables hecha hace 80 años, lo cual revela que existió una meticulosa investigación para seleccionar el formato y aspect ratio más adecuados, teniendo especialmente en mente las revistas ilustradas y sobre todo los papeles fotográficos de tamaño 8 x 10 " (20 x 25 cm) que eran los más utilizados por aquel entonces.

Con respecto a este exótico prototipo, parece que el objetivo prioritario era conseguir la máxima calidad de imagen posible sacando partido del formato 4 x 5 cm sobre película 127 (que posee una mayor superficie de negativo que el formato 24 x 36 mm usado por las cámaras telemétricas Contax II y Leica con montura de rosca) en combinación con ópticas de gran nivel, por lo que el coste de producción fue muy alto, surgieron algunas importantes complicaciones técnicas y todo el proyecto implicaba una gran dificultad de producción en serie, por lo que fue abandonado.

Pero todavía hoy en día, más de tres generaciones después, resulta insólitamente asombroso el que Olympus intentara desarrollar esta cámara absolutamente innovadora y revolucionaria para mediados de los años treinta, eligiendo un formato de 4 x 5 cm sobre película de 127, once años antes de la introducción en el mercado por parte de Nippon Kogaku de la Nikon I con formato 24 x 32 mm y aspect ratio 1.33 sobre película de 35 mm en 1948, principalmente debido a razones económicas tras la Segunda Guerra Mundial, ya que los fotógrafos podían conseguir 40 disparos con un rollo de película de 35 mm de 36 exposicione, mientras que en 1949 Nippon Kogaku presentó su Nikon M de formato 24 x 34 mm sobre película de 35 mm.

Los indicios apuntan claramente a que tanto Takachiho Seisakusho con su Olympus Standard y Nippon Kogaku con sus Nikon I y Nikon M se esforzaron al máximo para adaptarse al aspect ratio de los en aquella época muy comunes papeles fotográficos 8 x 10 " (20 x 25 cm) aunque a partir de 1952 con la Nikon S, Nippon Kogaku se vió obligada a aceptar el tamaño de negativo 24 x 36 mm como resultado de la enorme versatilidad del formato Barnack con aspect ratio 3:2 para una gama muy amplia de géneros fotográficos, y porque a diferencia de los formatos 4 x 5 cm, 24 x 32 mm y 24 x 34 mm, no interfería con las máquinas que montaban las diapisitivas color Kodachrome, que se habían hecho ya muy populares a nivel mundial.



El sensacional y reciente descubrimiento de este prototipo de cámara telemétrica Olympus Standard en un ático de Nueva Zelanda 80 años después de su fabricación en 1937 verifica que Olympus llevaba trabajando muy duro desde mediados de los años treinta intentando crear una cámara asombrosa para su época y de sorprendente compacidad, dotada con ópticas intercambiables de gran calidad y con el formato 4 x 5 cm sobre película 127 como núcleo conceptual, capaz de competir e incluso batir a la élite de la industria fotográfica alemana, por entonces con diferencia el referente mundial desde el punto de vista de la calidad óptico-mecánica y la fiabilidad, encarnada por cámaras telemétricas de formato 35 mm como la Leica II (Model D), la Leica III (Model F), la Leica IIIA (Model G) y la Zeiss Ikon Contax II; las cámaras reflex de 35 mm Ihagee Kine Exakta Version 1 Round Magnifier e Ihagee Exakta Version 2 Rectangular Magnifier; y las cámaras telemétricas plegables de formato medio con objetivo fijo como las Ikonta A 520, Super Ikonta A 530 y Super Ikonta A 531 de formato 6 x 4.5 cm; las Ikonta B 520/16, Super Ikonta B 530/16 y Super Ikonta B 532/16 de formato medio 6 x 6 cm; y las Ikonta C 520/2, Super Ikonta C 530/2, Super Ikonta C 531/2 y Super Ikonta D 530/15 de formato medio 6 x 9 cm.

Y no pudieron ir más allá de la fase de prototipo debido a abundantes factores económicos y técnicos, a los que se sumó el estallido de la Segunda Guerra Chino- Japonesa en 1937, que desvió la mayoría de los recursos industriales hacia ella.


Pero parece claro que en 1937 Yamashita Takeshi (fundador de le empresa) y Sakurai Eiichi (director de diseño óptico e ingeniería durante mediados y finales de los años treinta y la década de los cuarenta, además de ser un gran fotógrafo que ganaría veintiocho años después el Premio de la Sociedad Fotográfica Japonesa) anhelaban construir una cámara telemétrica no plegable con posibilidad de acoplarla objetivos de diferentes longitudes focales, y que se convirtiera en la referencia en cuanto a calidad de imagen, rapidez de uso, volumen y peso ligeros para su formato, ausencia de vibración al disparar a pulso y ruido prácticamente imperceptible al apretar el botón disparador.

Además, ambos habían entendido perfectamente las muy importantes ventajas de una cámara no reflex para diseñar objetivos de gran nivel óptico y mecánico, sin compromisos en cuanto a su calidad y generadores de incontestables valores de nitidez, poder de resolución, muy alta uniformidad de rendimiento en centro, bordes y esquinas a todos los diafragmas, etc, ya que los elementos traseros de este tipo de ópticas no retrofoco no necesitan salvar la trayectoria basculante ascendente de movimiento de Espejo alguno, por lo que pueden crearse diseños ópticos mucho más puros, especialmente en el ámbito de los objetivos angulares y standard.

Y habían adquirido unidades de las anteriormente mencionadas cámaras fotográficas alemanas de primera categoría, estudiándolas concienzudamente, con minuciosa atención a cada detalle, además de analizar en profundidad los esquemas ópticos de los mejores objetivos alemanes diseñados por Ludwig Bertele y Max Berek, sus helicoidales de enfoque, construcción mecánica, tolerancias, tipos de vidrios ópticos utilizados, clases de telémetros y sus longitudes de base efectivas, etc, esforzándose por extraer las mejores cualidades de ellos para transferirlas a sus prototipos Olympus Standard, y optando finalmente por una cámara que combinaba los rasgos más destacados de las cámaras telemétricas de 35 mm Leitz y Zeiss Ikon, así como sus objetvos, en simbiosis con un formato 4 x 5 cm (de mayor tamaño que el 24 x 36 mm) sobre película 127.


Y aunque no pudieron llegar a la fase de producción en serie ni lanzarla al mercado, el mero hecho de que la empresa Takachiho (predecesora de Olympus) se atreviera a intentar realizar este virtualmente imposible para la época proyecto de concept camera formato 4 x 5 cm con objetivos intercambiables y un buen telémetro, diseñada y fabricada por ellos en Tokio y con sus muy limitados medios en 1937 (llevando a cabo casi todas las etapas constructivas mediante parámetros artesanales, conocimiento, un banco óptico Askania para pruebas con colimadores, trabajo manual intensivo, un muy corto catálogo de vidrios ópticos disponibles, fresadoras, tornos y en líneas generales tratando de utilizar el equipo industrial que tenían con los estrictos controles de calidad del entorno fotográfico alemán de la época, además de diseñar y producir objetivos mediante cálculo de trazado de haces de luz con ábaco, tabla de logaritmos y miles de horas de prueba y error) fue verdaderamente un logro impresionante.

De hecho, la Olympus Standard formato 4 x 5 cm sin espejo y con telémetro se anticipó en más de tres décadas a un linaje de cámaras telemétricas compactas no plegables con posibilidad de acoplarlas ópticas intercambiables y alimentadas por película de formato mayor que el 24 x 36 mm que nacería treinta y un años más tarde, en 1968, con la Fujica G690 y tendría su cúspide cualitativa de rendimiento óptico mecánico con la Mamiya 7 II de 1999 en sinergia con el formidable objetivo super angular Mamiya 43 mm f/4.5 de 10 elementos en 6 grupos(equivalente a un 21 mm f/4.5 en formato 24 x 36 mm e inspirado en el gran angular original Zeiss Biogon de 10 elementos para cámaras de gran formato 9 x 12 cm), un auténtico diseño angular con el que los japoneses consiguieron batir al extraordinario Biogon 38 mm f/4.5 acoplado de modo permanente a la cámara Hasselblad SWC de formato medio 6 x 6 cm en poder de resolución, nitidez, contraste y corrección de la distorsión en las esquinas, con valores máximos de 0.004%, que significaron un nuevo salto cualitativo en este campo, incluso más allá del Carl Zeiss Distagon T* 21 mm f/2.8 para cámaras reflex Contax/Yashica (un soberbio diseño super angular retrofoco con el que el gran diseñador óptico Carl-Heinz Schuster consiguió un rendimiento en nitidez similar al de los mejores tipos simétricos).

Texto y Fotos: José Manuel Serrano Esparza

viernes, 11 de agosto de 2017

Ducati Monster: 25 Años de un Diseño de Referencia

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Ducati Monster M900, una moto que supuso una revolución conceptual cuando fue presentada en Octubre de 1992 durante la Feria Motociclística de la IFMA de Colonia (Alemania). Una máquina con gran personalidad y auténtica alma Ducati. Fue pionera de la tendencia mundial de motocicletas naked, con potencia más que suficiente, componentes de primera calidad, peso ligero, gran agilidad y torque, geometría simultáneamente agresiva y repleta de estilo, gran disfrute de pilotaje y aspecto excitante, así como elegancia de diseño a raudales.

Durante 25 años se han fabricado 37 modelos diferentes de Ducati Monster, habiéndose vendido hasta la fecha más de 300.000 unidades, lo cual convierte a esta concept bike en una de las sagas con mayor éxito en toda la historia del motociclismo mundial, hasta el punto de que hoy en día los principios fundamentales de esta raza de moto continúan plenamente vigentes y una nueva generación de pilotos comienza a conocer las cualidades de este auténtico pura sangre de dos ruedas creado por Miguel Angel Galluzzi y del que este año 2017 se celebra el vigésimo quinto aniversario. 

                                     © José Manuel Serrano Esparza

GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DE UNA MOTO ATEMPORAL

Finales de 1991. Ducati está disfrutando una de las más prósperas etapas de su historia. Massimo Bordi y Gianluigi Mengoli han conseguido llevar a cabo la transición de las motocicletas de carreras Ducati con motores bicilíndricos de cuatro válvulas (dos por cilindro) refrigerados por aire a las nuevas motos Ducati Desmoquattro de competición con motores bicilíndricos de ocho válvulas (cuatro por cilindro) refrigerados por agua y dotados con sistema de inyección de combustible, cuya cúspide tecnológica ha sido la nueva moto de carreras Ducati 888 SBK con un fabuloso motor desmodrómico bicilíndrico 90º V-Twin de cuatro tiempos, ocho válvulas (4 por cilindro), muy pequeño y refrigerado por agua, que aúna una gran velocidad punta para la época de 295 km/h con una muy mejorada fiabilidad.

Ducati ha iniciado ya su época dorada en el Campeonato del Mundo de Superbike, competición cuya andadura ha comenzado un año antes, en 1990 (la empresa italiana conseguirá la asombrosa cifra de 15 Campeonatos del Mundo de Superbikes entre 1990 y 2011), ganando dos títulos consecutivos: Raymond Roche en 1990 con una Ducati 851 SBK y Doug Polen en 1991 (adjudicándose nada menos que 17 victorias de las 24 carreras del Mundial de Superbike de dicho año y proclamándose campeón con un margen de 150 puntos) con una Ducati 888 SBK preparada por el equipo Fast by Ferracci dirigido por el mago de la mecánica motociclística Eraldo Ferracci.


La simbiosis entre los genios Massimo Bordi y Gianluigi Mengoli (conviertiendo éste último en metal todos los diseños creados por Bordi, además de haber desarrollado una nueva cámara de combustión de mayor rendimiento reduciendo ligeramente los ángulos de válvula de 60º a 56º, obteniendo una culata más compacta y haciendo posible la inserción de válvulas de mayor tamaño gracias a una nueva configuración que ubica los árboles de levas más directamente con respecto a ellas) está demostrando ser muy eficaz y ha dado lugar a la fabricación de los modelos estado del arte Ducati 851 y Ducati 888 con motores desmodrómicos bicilíndricos 90º V-Twin de enorme potencia (132 C.V a 11.500 rpm con una velocidad máxima de 285 km/h la primera y 134 C.V a 12.000 rpm con una velocidad máxima de 295 km/h la segunda), doble árbol de levas en culata, dos cilindros con un total de ocho válvulas (cuatro por cilindro), chasis rodante, un muy avanzado sistema programable de inyección de combustible, así como transmisión primaria por engranajes y secundaria por cadena con los que la firma de Borgo Panigale ya ha batido a la élite de motos de competición japonesas de 750 cc y cuatro cilindros: las Yamahas FZR 750R OWO 1 y las Hondas RC30.

Además de la confirmación del dominio Ducati en el Campeonato del Mundo de Superbikes ganando su tercer título consecutivo, el año 1992 significó la eclosión de un revolucionario concepto de moto sin carenado que catalizaría la tendencia " naked " a nivel internacional: la Ducati Monster (cuyo primer arquetipo fue la M900), que obtuvo un gran éxito de ventas y abrió el camino a otras Monsters de diferentes cilindradas que consolidarían enormemente la especie y generarían una de las sagas con más éxito en toda la historia del motociclismo.

Es un momento decisivo en la historia de Ducati, cuya gran capacidad tecnológica ha logrado un increíble rendimiento en sus flamantes motos de carreras para categoría Superbikes, con una nueva configuración combinada de transmisión por cadena y engranaje en vez del concepto original de árbol de levas con transmisión por correa usado desde la introducción de la Ducati Pantah en 1979, la suavidad de funcionamiento a velocidad máxima, soberbio torque y fuerza a revoluciones medias en los modelos 851 SBK y 888 SBK, así como potencia a raudales, con la ventaja añadida de un perfecto mecanismo Weber-Marelli de inyección de combustible controlado por ordenador y una notable belleza de diseño italiana.

De hecho, la Ducati 888 va a ganar 43 de las 52 carreras del Campeonato del Mundo de Superbikes entre 1991 y 1992.

Mientras Ducati desarrollaba su Proyecto de Motocicletas 851 y 888 para el Campeonato del Mundo de SBK con Massimo Bordi y Gianluigi Mengoli en 1991 y 1992 como mentes creativas e impulsoras de la nueva tecnología de motor desmodrómico bicilíndrico de 8 válvulas (4 por cilindro), Miguel Angel Galluzzi trabajó en el diseño del concepto Ducati Monster epicentrado en el chasis multitubular de acero Trellis rígido y al mismo tiempo ligero (en imagen el de la Ducati Monster M900, primer modelo de la saga) y el motor refrigerado por aire Desmodue 90º V-Twin de 4 válvulas (2 por cilindro), 78 hp y 904 cc de la Ducati 900SS, con la gran novedad de que todo ello iría al descubierto, sin carenado alguno, y con un alto par motor que la haría muy cómoda de uso.

Faro delantero redondo de la Ducati Monster M900 de 1993. Este es otro de los rasgos distintivos de la especie, que se ha mantenido durante sus 25 años de existencia. La pequeña pieza que se aprecia a la derecha es el conmutador de control con su cable de conexión de 10 contactos.

Giovanni Castiglioni, dueño del Grupo Cagiva (que había comprado Ducati en 1985) comprende que ésta es una oportunidad única en la vida y que la realización práctica de los principios postulados por Massimo Bordi en su tesis doctoral de 1978 en la Universidad de Bolonia " Diseño de Culata Desmoquattro " en las Ducatis 851 SBK y 888 SBK (aplicando algunos conceptos del Cosworth de 1966 con 1600 cc y 225 C.V dotado con 16 válvulas para Fórmula 2 — que constituiría la base para el motor del monoplaza de Fórmula 1 de tres litros Cosworth DFV 90º V8 de 408 C.V y cuatro válvulas por cilindro, capaz de batir a los Ferrari Fórmula 1 de 12 cilindros gracias a su superior rendimiento — a las motos bicilíndricas Ducati de competición, sobre todo la introducción de dos culatas con cuatro válvulas cada una, así como la fabricación de cámaras de combustión que seguían el concepto Cosworth, haciéndolas sinergizar con el sistema desmodrómico estado del arte para evitar pérdidas de potencia del motor e incrementar su rendimiento a las revoluciones más altas posibles junto con un máximo control y facilidad de pilotaje, además de solventar la gran dificultad técnica a la hora de conseguir un estrecho ángulo de 40º entre las válvulas) ha situado a situado a Ducati en la vanguardia tecnológica del motociclismo mundial.
Robusto depósito de combustible de la Ducati Monster M900. Ideado por Miguel Angel Galluzzi, sus espectaculares contornos hicieron desde un principio que se convirtiera en uno de los rasgos más destacados de la saga Monster.

Pero Massimo Bordi percibe claramente que las impresionantes hazañas tecnológicas logradas, que han cristalizado en el nacimiento de una nueva especie de motos de carreras Ducati entre 1987 y 1991 (que a su vez generarán nuevos maravillosos modelos como la Ducati 916 en 1994, la Ducati 996 en 1999 y la Ducati 998 en 2002) no son suficientes para garantizar la supervivencia económica de la empresa, ya que los costes de producción de los pura sangre de dos ruedas 851 y 888 son muy altos, y la inversión global de dinero propio por parte de Giovanni Castiglioni, fuerza motriz financiera del Proyecto Ducati 851 SBK y Ducati 888 SBK, ha sido enorme.

Ducati Monster de Junio de 1993, una de las primeras vendidas en el mundo, propiedad del gran experto y coleccionista de Ducati Monsters Mario De Witte, fundador del Ducati Monster Owners Club de Bélgica en 2004 y gran promotor de la organización del mayor desfile a nivel mundial de Ducati Monsters, con nada menos que 405 unidades, que tuvo lugar el 24 de Septiembre de 2008 en Hamme (Bélgica) y figura por méritos propios en el Libro Guinness de los Récords. Diseñada por Miguel Angel Galluzzi, es una moto bicilíndrica con motor desmodrómico Desmodue 90º V-Twin de cuatro tiempos refrigerado por aire, dos válvulas por cilindro, 73 C.V de potencia, 904 cc de capacidad, caja de cambios de seis velocidades, chasis tubular Trellis de acero, extraordinaria relación peso/ potencia/ volumen, alto par motor, muy cómoda de uso y 211 km/h que significó un antes y un después en la Historia del Motociclismo. Fue la máquina que dió el pistoletazo de salida a la tendencia mundial " naked ".

Es necesario crear otra moto icónica Ducati completamente distinta, revolucionaria en tantos aspectos como sea posible y la filosofía "disfruta del pilotaje" como razón de ser, junto con un gran potencial para poder convertirse en un tremendo éxito de ventas que afiance el futuro de la empresa de Borgo Panigale y su solvencia económica, de tal modo que el flujo de efectivo generado con sus ventas pueda ser también parcialmente invertido en proseguir con el desarrollo de la marca italiana en el ámbito de las motocicletas de competición para el Campeonato del Mundo de Superbikes, en el que Ducati está funcionando de maravilla.

Es ahora cuando la experiencia e intuición de Massimo Bordi demuestran ser fundamentales al elegir a Miguel Angel Galluzzi, un joven ingeniero de Ducati con gran talento, para crear un nuevo concepto de moto, cuyo catálogo de especificaciones es ciertamente impresionante:

- Diseño " naked " minimalista que deje al descubierto motor y chasis, es decir, reducido a lo esencial y sin ningún tipo de aditamentos superfluos.


- Sistema de amortiguación con chasis multitubular Trellis de acero al cromo molibdeno, similar al de los modelos Ducati de carreras 851 SBK y 888 SBK, y que optimize el rendimiento estructural como parte integral del diseño, potenciando el atractivo estético del armazón de la moto.

- Motor bicilíndrico de cuatro tiempos refrigerado por aire Desmodue 90º V-Twin de la Ducati 900SS (cuya potencia es aumentada de 863.9 cc a 904 cc), con dos válvulas por cilindro, 80 CV a 7.500 rpm, diámetro x carrera de 92 mm x 68 mm (incrementada a partir de las medidas originales de 86 x 74.4 mm), transmisión primaria mediante engranaje de dientes rectos y secundaria por cadena y al que se dota de 6 marchas (en vez de las cinco de la planta motriz original de la 900 SS).

- Gran potencia y muy fácil conducción.

- Masa y fuerza que constituyan una visión fascinante para cualquier observador.

- Pequeñas dimensiones y sorprendente agilidad para su potencia.

- Válvulas desmodrómicas accionadas mediante correa de transmisión.

- Belleza y rendimiento a raudales en simbiosis con gran energía y fuerza.

- Elevado par motor desde el régimen inferior de velocidades hacia arriba, así como asombroso rendimiento mecánico y electrónico.

Motor desmodrómico bicilíndrico 90º V-Twin de cuatro tiempos refrigerado por aire de una Ducati Monster M900 de 1993. Esta planta motriz creada por Massimo Bordi (con el objetivo de intentar recuperar el estilo y tacto de las Ducatis clásicas de dos cilindros) y previamente utilizada por la Ducati Super Sport de 1988, tenía 904 cc de capacidad, dos válvulas por cilindro, caja de cambios de seis velocidades, diámetro x carrera de 92 x 68 mm y una preservación del mismo tipo de cárters que las Ducati 851 y Ducati 888 Ottovalvole

cuyo embrague en seco multidisco es idéntico al incorporado en la Ducati Monster M900.

- Motor clásico bicilíndrico Desmodue L-Twin refrigerado por aire, con distribución desmodrómica, carburadores dobles y gran personalidad.

- Espléndido sonido de motor.

- Espectacular versatilidad como moto todoterreno con perfecta adaptabilidad tanto a conducción urbana (gracias a su baja altura) como a buen manejo sobre carreteras.

Así nació la Ducati Monster M900, primer vástago de esta nueva estirpe de concept bike rompedora con trascendental influencia en el mercado fotográfico, que fue presentada por vez primera durante la Muestra Motociclística IFMA de 1992 en Colonia (Alemania) y sería posteriormente lanzada al mercado en 1993.

Ducati Monster S2R. Fabricada entre 2004 y 2008, incorpora un motor desmodrómico bicilíndrico L-Twin de cuatro tiempos y 803 cc, refrigerado por aire, con una potencia de 77 CV a 8.500 rpm, cuatro válvulas (2 por cilindro), diámetro x carrera de 88 x 66 mm, caja de cambios de 6 velocidades, embrague multidisco bañado en aceite e inyección electrónica de combustible Magneti Marelli. Tal y como ha ocurrido siempre con todos los miembros de la estirpe Monster, posee muy elevado torque así como estilo y diseño muy elegantes. Es muy fiable y fácil de manejar, con un rendimiento extraordinario en trazados con curvas, tanto en carreteras normales como en zonas montañosas, además de exhibir un comportamiento muy bueno al pilotarla dentro de ciudades. 

Otra Ducati Monster S2R, con diseño Tricolore bajo la plata motriz. Una moto muy bella, con asombrosas prestaciones en curvas y en contextos urbanos con mucho tráfico, además de poseer detalles como el basculante monobrazo de aluminio y los tubos de escape elevados que la confieren un aspecto muy característico. Es enormemente ligera (con un peso de 173 kg) y su motor de 803 cc posee un gran par motor en los rangos bajo y medio de revoluciones, lo cual la convierte en una espléndida máquina de calle todoterreno, con la ventaja añadida de una manillar muy amplio y muy buena ergonomía en posición de pilotaje.

Desde el principio, el éxito de ventas del concepto Ducati Monster fue tan grande que ha seguido plenamente vigente durante los 25 años transcurridos entre 1993 y 2017, con una enorme expansión que ha generado la fabricación de 37 modelos diferentes de los que se han vendido más de 300.000 unidades por todo el mundo y entre los que han destacado la Monster 600 (1994-2001), Monster 750 (1996-2002), Monster 600 Dark, Monster 900 Cromo de 1999, Monster 900S de 1998, Monster 900 i.e (con inyección electrónica) de 2000, Monster S4 de 916 cc de 2001, Monster S4 Foggy, Monster 620 IE (con inyección electrónica) de 2002, Monster 1000 con motor Dual Spark de 2002, Monster 800 de 2003, Monster S4R de 996 cc de 2004, Monster S2R con motor Desmodue de 800 cc de 2005, Monster S4RS Testastretta 998 cc, Monster 695 de 2007, Monster 696 refrigerada por aire (2008-2014, con importantes modificaciones mecánicas, especialmente un chasis igualmente multitubular pero con diferente diseño y un nuevo motor), Monster 796 (2010-2013), Monster 821 de 2014 y las Monster 1100 Evo y Monster 1100 S refrigeradas por aire de 2009, sin olvidar una amplia gama de modelos customized (personalizados) que han sido construidos tomando como base diferentes tipos de Monster, como por ejemplo la fabulosa Ducati Monster 900 Valvoloni Cafe Racer Special, basada en la Ducati Monster M900 de 1993.

De hecho, la empresa motociclística italiana ofrece hoy en día un amplio surtido de modelos Ducati Monster con potencias y prestaciones que cubren prácticamente todas las necesidades, desde los 73 CV de la Ducati Monster 797 hasta los 160 CV de la Ducati Monster 1200R con motor Testastretta  L-Twin 11º DS.


Ducati Monster 1200 R en el clásico color rojo de la empresa de Borgo Panigale, la más potente fabricada hasta la fecha y una de las cúspides evolutivas de la especie, dotada con bastidor multitubular Trellis de acero también rojo Ducati. Una auténtica máquina de ensueño muy fiel a la filosofía Monster y en la que se ha realizado una sustancial modernización y mejora integral de diseño, bastidor, motor y electrónica, obteniendo con ello una formidable potenciación de las prestaciones y una mayor comodidad de uso (ya de por sí excelente en todos los modelos Ducati Monster previos fabricados desde 1993).


Su motor bicilíndrico desmodrómico Testastretta L-Twin 11º DS " R " de ocho válvulas ( cuatro por cilindro), 1.198 cc, 160 C.V a 9250 rpm, caja de cambios de seis velocidades, diámetro x carrera de 106 x 67.9 mm, Dual Spark y refrigeración líquida, que ha sido también renovado y optimizado en todos los aspectos importantes, hace que la Ducati Monster 1200 R sea extraordinariamente potente y con un increíble par motor de 131.4 Nm 13.4 kgf-m a 7.750 rpm, que constituye en sí mismo un importante logro tecnológico, ya que el rendimiento desde los regímenes más bajos de rpm es increíblemente uniforme y constante, permitiendo al piloto una experiencia de conducción única (tanto en ciudad — donde la comodidad es máxima — como en uso deportivo) definida por una curva de par inefablemente plana que permite disfrutar de la moto durante kilómetros y kilómetros sin constantes cambios de marchas.

Por otra parte, este extraordinario motor de la Ducati Monster 1200 R es fruto de una avanzadísima ingeniería cuyo objetivo fue desde un principio conseguir la plena integración de la planta motriz como elemento estructural del bastidor, algo que se ha logrado, al igual que el mencionado tremendo torque, gracias a un muy meritorio ajuste de la toma de aire y el sistema de escape (ambos específicos y que generan una potencia comparable a motores de cuatro cilindros) que permiten un torque superior a revoluciones medias y bajas.


Para hacerse una idea de lo que ésto significa, baste decir que ya a 4.500 rpm el piloto de una Ducati Monster 1200 R o S tiene disponible más del 85% del par motor, complementado por una soberbia gestión de la entrega de potencia del motor mediante una sonda Lambda para cada uno de los colectores, además de garantizar una precisa alimentación de combustible.

Y por si todo ello fuera poco, una válvula de escape accionada mediante control electrónico optimiza el rendimiento a lo largo de toda la gama de revoluciones.

Si a ello añadimos el sistema Ride-by-wire que proporciona una perfecta respuesta de potencia según el Modo de Pilotaje seleccionado (con tres opciones de mapping: conducción deportiva — 145 C.V—, conducción touring — 145 C.V — y conducción en ciudad — 100 C.V—) , gracias a su muy avanzada interfaz electrónica entre puño del acelerador y motor, un embrague húmedo antiwheelie y una gran sensación de ligereza en la maneta, ideal tanto para tráfico urbano como largas distancias, probablemente esta moto es un vívido exponente de redefinición de los conceptos de caro y barato, ya que inevitablemente, una máquina como ésta, de tan altas prestaciones, dotada con la más avanzada tecnología mecánica y electrónica y con una planta motriz que es el referente mundial en su ámbito, inevitablemente tiene un precio elevado, pero si se tiene en cuenta todo lo que ofrece y las incomparables experiencias de pilotaje que permite, no sólo vinculadas a las formidables prestaciones inherentes al sistema desmodrómico de distribución del tren de válvulas, sino también a su excepcional torque e impresionante facilidad y comodidad de conducción, su precio no se antoja en absoluto desmesurado.





Dos cualificados mecánicos del servicio técnico de Ducati realizando la revisión integral y puesta a punto de una Ducati Monster S4RS de 2007 con motor desmodrómico V-Twin refrigerado por líquido de 129 CV a 9.500 rpm y ocho válvulas (4 por cilindro), que supuso junto con los modelos S4 (2001) y S4R (2003) un importante salto cualitativo en aumento de potencia y equipamiento de la saga Monster durante la primera década del siglo XXI, con plantas motrices y equipamiento procedentes del formidable trío Ducati 916/996/998, lo cual convertía a las Monsters en motos plenamente deportivas exentas de carenado.

La capacidad tecnológica y conocimientos de Ducati en materia de mecánica y electrónica motocilística en sus más altas cotas, motores bicilíndricos de enorme rendimiento, cámaras de combustión, aleaciones de la industria aeroespacial y materiales de primera calidad son impresionantes, al igual que los muy profundos estudios de aerodinámica que presiden todos y cada uno de los diseños que realiza la empresa de Borgo Panigale.

Es ante todo y para todo la fidelidad a la tradición del sistema desmodrómico de distribución que controla la apertura y cierre de válvulas, en el que los árboles de levas juegan un papel clave y que es hoy por hoy únicamente utilizado por Ducati (con una experiencia acumulada de más de 50 años durante los cuales los ingenieros, técnicos y mecánicos de la empresa motociclística italiana han conseguido mejorarlo una y otra vez), cuya configuración y puesta a punto es muy compleja, pero que aporta importantes ventajas no sólo a la hora de alcanzar una altísima y sin rival cifra de revoluciones por minuto con pleno control, muy altas velocidades y tremendo poder de aceleración en una fracción de segundo, sino también en la reducción de fricciones en los regímenes más bajos y un sensacional torque que abarca prácticamente todo el rango de revoluciones por minuto, desde las velocidades más lentas a las más rápidas.






Ducati Monster 796 avanzando en plena noche.

Dotada con motor demodrómico bicilíndrico L-Twin de 803 cc, 87 CV, refrigerado por aire, cuatro válvulas (2 por cilindro), torque máximo de 78 Nm a 6250 rpm, caja de cambios de 6 velocidades, embrague multidisco en aceite APTC de accionamiento hidráulico y transmisión por cadena, la Ducati Monster 796 es una moto de gran belleza de líneas que siempre ha destacado por su notable polivalencia de uso, gracias a su binomio excelente equilibrio global y motor con muy buenas prestaciones.

Es la Monster que mejor ha armonizado hasta la fecha potencia y facilidad de uso, muy ligera y manejable en ciudad (sorteando con facilidad coches y tráfico congestionado), extraordinaria para disfrutar pilotando sobre carreteras con curvas (incluyendo las de montaña, donde sus cualidades son simplemente excepcionales), aceptable para su uso en circuito, y pese a carecer de protección contra el viento, también ha demostrado sobradamente su aptitud para hacer viajes.

Impresionante Ducati Monster 796 ABS personalizada perteneciente a la colección de Mario De Witte.

Así pues, la Ducati Monster 796 es un claro ejemplo de implementación del concepto " all around performer ", un modelo que permite grandes satisfacciones en prácticamente todo tipo de trazados, tanto urbanos como de carretera, y que lleva en su ADN el sonido inconfundible de los motores bicilíndricos Ducati de 4 válvulas (2 por clindro), cuya escucha es un auténtico deleite para cualquier amante del motociclismo.

Evidentemente, no es una máquina cum laude en ninguna faceta, pero posee un gran nivel cualitativo de construcción con materiales de primer nivel, es muy fiable y se adapta a una amplísima gama de contextos de pilotaje con una nota que podría calificarse sin reservas de notable, algo que tiene un mérito enorme, ya que no es una moto especializada en absoluto, además de la ventaja que supone el hecho de que fue diseñada por la empresa de Borgo Panigale (Bolonia) de tal manera que sólo precisa mantenimiento cada 12.000 km.









Texto y Fotos: José Manuel Serrano Esparza